Comida casera para Bulldog Inglés

Comida casera para Bulldog Inglés

La comida casera para Bulldog Inglés puede ser una excelente alternativa para quienes quieren controlar mejor lo que come su perro, pero hay una condición imprescindible: debe ser una dieta completa y equilibrada.

Durante muchos años, la alimentación de nuestros perros fue algo que prácticamente dábamos por hecho.

Abríamos una bolsa, llenábamos el cuenco y listo.

Si el envase decía que era un alimento completo, confiábamos en que estaba todo solucionado.

Nosotros también lo hicimos.

Hasta que nuestro primer Bulldog Inglés empezó a tener problemas y nos obligó a investigar mucho más sobre nutrición canina.

Fue entonces cuando descubrimos que el debate no debería reducirse a “croquetas sí o croquetas no”.

Hay preguntas bastante más importantes:

¿Qué ingredientes está comiendo realmente nuestro perro?

¿En qué cantidades?

¿La dieta cubre todas sus necesidades nutricionales?

¿Está adaptada a su edad, peso, actividad y estado de salud?

Y, sobre todo:

¿sabemos realmente cómo preparar una alimentación natural sin crear desequilibrios nutricionales?

Porque aquí está la parte que muchas veces se olvida cuando hablamos de comida casera para Bulldog Inglés:

Natural no significa automáticamente completo.

Una dieta casera bien formulada puede ser una opción perfectamente válida.

Una dieta casera improvisada también puede provocar deficiencias importantes.

Por eso vamos a hablar de ambas cosas.

¿Qué es exactamente la comida casera para Bulldog Inglés?

Cuando hablamos de comida casera para Bulldog Inglés, nos referimos a una alimentación preparada total o parcialmente con alimentos destinados al consumo humano, en lugar de depender exclusivamente de un alimento comercial seco.

Puede incluir diferentes fuentes de proteína animal, grasas, determinados vegetales, carbohidratos, órganos y otros ingredientes dependiendo de la formulación concreta.

También puede prepararse cocinada o, en determinados modelos de alimentación, utilizar ingredientes crudos.

Pero no existe una única receta universal.

Un Bulldog cachorro no tiene exactamente las mismas necesidades que un adulto.

Un perro sedentario no necesita la misma cantidad de energía que uno muy activo.

Y un perro con una enfermedad diagnosticada puede necesitar una dieta completamente diferente.

Por eso no deberíamos hablar de una receta mágica.

Deberíamos hablar de una dieta adaptada al perro.

La propia WSAVA recomienda que las dietas caseras sean evaluadas o formuladas por un profesional con formación específica en nutrición veterinaria, precisamente para comprobar proteínas, grasas, carbohidratos, vitaminas, minerales, digestibilidad y biodisponibilidad.

¿Por qué puede interesarte preparar comida casera para tu Bulldog?

Hay una razón muy sencilla:

tienes mucho más control sobre lo que entra en su cuenco.

Cuando preparas tú mismo una dieta puedes conocer los ingredientes utilizados y decidir qué fuentes de proteína, grasa y otros nutrientes forman parte de ella.

Eso puede resultar especialmente interesante para propietarios que quieren reducir el grado de procesamiento de la alimentación o controlar determinados ingredientes.

También permite adaptar la dieta a las características individuales del perro.

Pero existe una contrapartida.

Ese control también implica responsabilidad.

Si compras un alimento comercial completo, el fabricante tiene la responsabilidad de formularlo para cumplir determinados requisitos nutricionales.

Si preparas tú la dieta, esa responsabilidad pasa a ti.

Y aquí es donde muchas personas se equivocan.

El gran error: pensar que carne + verduras = dieta completa

Esta es probablemente la advertencia más importante de todo el artículo.

Imagina que preparas todos los días:

  • pollo;

  • carne;

  • algunas verduras;

  • un poco de arroz;

  • quizá un huevo.

Parece una comida estupenda.

Y probablemente sea una comida mucho más apetecible que unas bolitas secas.

Pero eso no significa que sea nutricionalmente completa.

Un perro necesita mucho más que proteínas.

Necesita cantidades adecuadas de minerales, vitaminas, ácidos grasos y aminoácidos, entre otros nutrientes.

Y algunos tienen que encontrarse en proporciones determinadas.

El calcio y el fósforo son un ejemplo especialmente importante.

Una dieta puede contener mucha carne y, sin embargo, tener un aporte de calcio inadecuado.

Y esto no es una cuestión teórica.

Existen estudios que han encontrado deficiencias nutricionales importantes en dietas caseras para perros. En una investigación publicada en 2023, por ejemplo, se analizaron 11 alimentos caseros comerciales y se detectaron diferentes deficiencias minerales y problemas en la relación calcio:fósforo.

Otro estudio que analizó 75 dietas caseras para perros y gatos encontró que ninguna aportaba los niveles recomendados de todos los nutrientes evaluados y que más del 84 % presentaba tres o más nutrientes por debajo de las recomendaciones.

Por eso:

No improvises una dieta casera para tu Bulldog y la mantengas durante años simplemente porque parece saludable.

La comida casera para Bulldog Inglés tiene que estar equilibrada

Esta es la parte que nosotros creemos que debería acompañar siempre a cualquier conversación sobre alimentación natural.

Una dieta natural no es mejor simplemente por ser natural.

Tiene que estar bien diseñada.

La WSAVA advierte precisamente de que las recetas caseras pueden estar desequilibradas y recomienda acudir a un veterinario especializado en nutrición o a un profesional equivalente cuando se quiere utilizar una dieta casera como alimentación principal.

Y tiene todo el sentido.

No necesitamos convertirnos en nutricionistas veterinarios para preparar la comida de nuestro perro.

Pero sí necesitamos reconocer cuándo una receta de internet no es suficiente.

Una cosa es preparar ocasionalmente un alimento fresco como complemento.

Otra completamente diferente es que el 100 % de la alimentación del perro dependa de esa receta durante los próximos diez años.

¿Y qué ingredientes puede incluir?

Aquí tenemos que ser prudentes.

No existe una lista universal de ingredientes que debamos utilizar para todos los Bulldogs.

Una dieta completa puede incluir diferentes fuentes de:

Proteínas animales

Carne, pescado, huevos y otras fuentes pueden formar parte de una dieta natural correctamente formulada.

La variedad puede ser interesante, pero no debemos cambiar ingredientes constantemente sin saber cómo afecta eso a la composición nutricional total.

Grasas

Las grasas son una fuente importante de energía y también aportan ácidos grasos esenciales.

La cantidad y el tipo importan.

Por eso añadir grasa indiscriminadamente porque “el perro necesita grasa” tampoco tiene sentido.

Vegetales y otros alimentos

Determinadas frutas y verduras pueden formar parte de la dieta.

Pero tampoco necesitamos convertir el cuenco del Bulldog en una ensalada.

Su inclusión dependerá de la formulación y de las necesidades concretas del perro.

Vitaminas y minerales

Aquí es donde normalmente aparece la parte más complicada.

Una dieta casera puede necesitar suplementación específica para alcanzar los requerimientos nutricionales.

Pero tampoco sirve comprar cualquier suplemento y añadirlo “por si acaso”.

Incluso un suplemento puede ser insuficiente o excesivo dependiendo de la dieta completa.

Por eso la suplementación debería formar parte de la formulación y no ser un parche añadido al azar.

¿Comida casera cocinada o alimentación BARF?

Son dos conceptos diferentes.

La comida casera cocinada utiliza alimentos que se preparan mediante cocción.

La alimentación BARF se basa generalmente en ingredientes crudos.

Ambas requieren planificación.

Y ninguna debería confundirse con simplemente “darle carne al perro”.

En el caso de las dietas crudas existen además cuestiones específicas relacionadas con contaminación microbiológica, manipulación y seguridad alimentaria. La WSAVA advierte sobre estos riesgos y recomienda extremar las precauciones.

Si quieres conocer mejor este modelo, puedes consultar nuestra guía sobre dieta BARF para Bulldog Inglés.

¿La comida casera puede ayudar con las alergias?

Aquí también conviene eliminar un mito.

No podemos decir que cambiar a comida casera para Bulldog Inglés vaya a solucionar automáticamente los problemas de piel o las alergias.

Las alergias alimentarias existen, pero no todos los problemas dermatológicos de un Bulldog tienen relación con la alimentación.

Si sospechas que tu perro tiene una reacción adversa a un alimento, lo adecuado es realizar una evaluación veterinaria y, cuando corresponda, una dieta de eliminación correctamente planteada.

La ventaja de una dieta casera en determinados protocolos es que puede permitir controlar con mucha precisión los ingredientes utilizados.

Pero eso no significa que cualquier receta casera sea una dieta hipoalergénica.

Son cosas diferentes.

¿Y el sobrepeso del Bulldog?

Aquí sí existe una cuestión especialmente importante para esta raza:

las cantidades importan muchísimo.

Una alimentación natural no impide que un Bulldog engorde.

Si proporcionamos más energía de la que necesita, puede aumentar de peso independientemente de que esa energía proceda de croquetas, carne, arroz o cualquier otra fuente.

Y en un Bulldog Inglés el exceso de peso es especialmente poco interesante porque puede empeorar problemas relacionados con movilidad, articulaciones y respiración.

Por eso la alimentación debe ajustarse a su condición corporal y no simplemente a “lo que parece que necesita”.

El cuenco lleno no es una unidad de medida nutricional.

¿La comida casera evita la torsión de estómago?

Aquí queremos corregir algo importante del artículo antiguo.

Nosotros vivimos personalmente una situación muy grave con nuestro primer Bulldog y tuvimos una experiencia relacionada con problemas gastrointestinales y dilatación.

Eso forma parte de nuestra historia.

Pero no podemos convertir esa experiencia en una prueba de que las croquetas causaron la torsión ni de que la comida casera la previene.

La dilatación y la torsión gástrica son problemas complejos y multifactoriales.

Por eso hemos actualizado también nuestro contenido sobre las principales causas de muerte del Bulldog Inglés, donde explicamos esta cuestión con más detalle.

Y ante síntomas como abdomen distendido, intentos repetidos de vomitar sin conseguirlo, inquietud intensa, babeo, dolor o debilidad, no hay que experimentar con la alimentación en casa.

Es una urgencia veterinaria.

Nuestra experiencia con la comida casera para Bulldog Inglés

Ahora sí podemos hablar de nuestra experiencia.

Nuestro primer Bulldog, Gino, pasó muchos años alimentándose con croquetas.

Cuando empezó a sufrir problemas digestivos importantes, nuestra manera de entender la alimentación cambió completamente.

Después de consultar con un especialista en nutrición canina, empezamos a introducir una alimentación natural y observamos cambios que para nosotros fueron enormes.

Mejoró su apetito, su energía y determinados problemas digestivos que llevaba tiempo sufriendo.

Pero hay que hacer una distinción importante:

que nosotros hayamos observado una mejoría después de cambiar la dieta no demuestra por sí mismo que la dieta anterior fuera la causa de todos sus problemas.

Es una experiencia personal.

No un ensayo clínico.

Y precisamente por haber vivido aquello, creemos que merece la pena investigar antes de decidir qué alimentación queremos ofrecer a nuestro perro.

Puedes conocer toda nuestra experiencia con el Método FES de nutrición canina.

Ettore: nuestra segunda experiencia

Con Ettore tomamos una decisión completamente diferente.

Desde cachorro comenzamos la transición hacia una alimentación natural.

Y hemos seguido observando cómo responde a ella durante años.

En diferentes momentos —incluidas intervenciones quirúrgicas— nos sorprendió su recuperación y su vitalidad.

De nuevo, no vamos a convertir esto en una demostración científica.

Ettore es un solo perro.

Pero nuestra experiencia con él reforzó una decisión que ya habíamos tomado después de años estudiando el tema.

Y por eso seguimos apostando personalmente por una alimentación natural correctamente planteada.

¿Cómo empezar con comida casera para Bulldog Inglés?

Si después de leer todo esto estás pensando en cambiar la alimentación de tu Bulldog, no empieces mañana eliminando las croquetas y llenando el cuenco de carne.

Hazlo con cabeza.

1. Conoce primero las necesidades de tu perro

Edad.

Peso.

Condición corporal.

Actividad.

Estado de salud.

Antecedentes digestivos.

Todo eso importa.

2. Diseña una dieta completa

Aquí está la diferencia entre “comida casera” y “nutrición casera”.

La primera puede ser simplemente comida preparada en casa.

La segunda implica que la dieta cubra realmente las necesidades nutricionales del perro.

3. Haz la transición gradualmente

Los cambios bruscos pueden provocar problemas digestivos.

La WSAVA recomienda que los cambios de alimentación se realicen idealmente de forma gradual, habitualmente durante unos 7–10 días, para poder observar la tolerancia del animal.

4. Controla su evolución

No te limites a mirar si se come el plato.

Observa:

  • peso;

  • condición corporal;

  • heces;

  • digestión;

  • energía;

  • piel;

  • pelo;

  • apetito;

  • tolerancia a los diferentes ingredientes.

La alimentación tiene que funcionar en el perro real, no solamente sobre el papel.

¿Y si no tengo tiempo para cocinar todos los días?

Esta es una de las principales ventajas de las alternativas comerciales menos procesadas.

Actualmente existen alimentos cocinados, húmedos o deshidratados que pueden facilitar mucho la alimentación de quienes no quieren preparar cada ración desde cero.

En nuestro caso también hemos utilizado comida deshidratada como solución práctica para determinados momentos.

Puedes conocer más sobre esta alternativa en nuestro artículo sobre comida deshidratada para perros.

Eso sí:

deshidratado tampoco significa automáticamente completo.

Hay que revisar igualmente la composición y la declaración nutricional del producto.

¿Entonces la comida casera es mejor que las croquetas?

La respuesta responsable es:

depende de la dieta concreta.

Una dieta casera completa y correctamente formulada puede ser una opción excelente.

Una dieta casera improvisada puede ser nutricionalmente deficiente.

Y una dieta comercial correctamente formulada también puede ser nutricionalmente completa.

Por eso no queremos sustituir un dogma por otro.

Nuestro objetivo es que entiendas que la alimentación de tu Bulldog merece atención.

No basta con elegir la bolsa más cara.

Pero tampoco basta con comprar carne y algunas verduras.

Hay que entender qué necesita el animal.

Comida casera para Bulldog Inglés: nuestra conclusión

Después de más de una década conviviendo con Bulldogs y de todo lo que hemos aprendido a través de nuestra propia experiencia, nosotros preferimos una alimentación natural.

No porque pensemos que una croqueta sea automáticamente veneno.

Ni porque cualquier receta casera sea automáticamente saludable.

La elegimos porque nos permite controlar mejor los alimentos que utilizamos y porque es el modelo de alimentación con el que nos sentimos más cómodos para nuestros perros.

Pero hay una condición que no negociamos:

La comida natural tiene que estar correctamente formulada.

Porque el objetivo no es simplemente que nuestro Bulldog coma “comida de verdad”.

El objetivo es que reciba todos los nutrientes que necesita, en las cantidades adecuadas y durante toda su vida.

Ese es el verdadero salto entre preparar comida en casa y saber alimentar a un perro.

Y si quieres empezar por este camino, no necesitas convertirte mañana en nutricionista veterinario.

Empieza aprendiendo.

Investiga.

Compara.

Pregunta.

Y, sobre todo, no tengas miedo de cuestionar lo que has hecho durante años.

Nosotros tardamos demasiado en hacerlo.

Con Gino aprendimos la lección de la peor manera.

Con Ettore decidimos hacerlo diferente.

Ahora te toca a ti decidir qué quieres poner cada día en el cuenco de tu Bulldog.

Pero hazlo con conocimiento.

Croquetas vs Comida natural

Croquetas vs Comida natural

Croquetas vs comida natural es una de esas preguntas que tarde o temprano se hacen muchos propietarios cuando empiezan a preocuparse de verdad por la alimentación de su perro.

Durante años nosotros ni siquiera nos hicimos la pregunta.

Nuestro primer Bulldog Inglés comió croquetas durante prácticamente toda su vida. Eran, además, unas croquetas consideradas de gama alta y bastante caras.

Nosotros simplemente confiábamos en que, si se vendían específicamente para perros y las recomendaban profesionales, tenían que ser la mejor opción.

Hasta que llegaron los problemas.

Fue entonces cuando empezamos a estudiar nutrición canina, composición de los alimentos y alternativas de alimentación. Y descubrimos algo bastante más importante que decidir entre una marca de pienso y una dieta natural:

no existe una alimentación saludable simplemente porque alguien la haya llamado “completa”, “premium” o “natural”. Hay que saber qué estamos dando realmente a nuestro perro.

Y esa es precisamente la razón por la que queremos volver a plantear el debate croquetas vs comida natural.

No para decirte qué tienes que hacer.

Sino para que puedas decidir con más información.

La alimentación de tu perro merece algo más que abrir un saco y asumir que todo está bien porque lo dice la etiqueta.

Croquetas vs comida natural: ¿por qué existe este debate?

Las croquetas para perros tienen una ventaja evidente: son cómodas.

Abres el saco, pesas la cantidad correspondiente y la pones en el cuenco. No necesitas comprar ingredientes, cocinar, almacenar diferentes alimentos ni preparar raciones.

Eso tiene un valor enorme para muchas familias.

Además, una dieta comercial correctamente formulada puede aportar los nutrientes necesarios para un perro cuando se utiliza según sus indicaciones.

Por eso sería un error afirmar que todas las croquetas son malas o que alimentar con pienso equivale automáticamente a perjudicar la salud del animal.

Pero también sería un error asumir lo contrario:

que cualquier croqueta es saludable simplemente porque está formulada para perros.

Aquí empieza realmente el debate croquetas vs comida natural.

La pregunta importante no es solamente:

“¿Pienso o comida natural?”

La pregunta debería ser:

“¿Qué nutrientes recibe mi perro, de dónde proceden, en qué cantidades y qué dieta se adapta mejor a sus necesidades?”

La WSAVA, una de las principales organizaciones veterinarias internacionales, recomienda precisamente realizar una valoración nutricional individual y señala que la información del etiquetado y determinados términos de marketing pueden resultar insuficientes para valorar por sí solos la calidad de un alimento.

Croquetas vs comida natural: las diferencias importantes

Antes de elegir una opción conviene entender que estamos comparando dos conceptos bastante diferentes.

Las croquetas son un alimento procesado y formulado específicamente para cubrir determinados requerimientos nutricionales.

La comida natural para perros puede estar formada por alimentos frescos preparados en casa o por productos comerciales que utilizan ingredientes frescos o mínimamente procesados.

Pero aquí aparece una cuestión fundamental:

natural no significa automáticamente equilibrado.

Una dieta basada exclusivamente en carne, por ejemplo, tampoco garantiza que un perro reciba todos los nutrientes que necesita.

Por eso una buena comparación de croquetas vs comida natural no puede reducirse a “procesado malo, natural bueno”.

Hay que mirar mucho más.

1. Ingredientes

En una alimentación natural podemos conocer exactamente qué alimentos estamos ofreciendo: carne, pescado, huevos, vísceras, determinadas verduras, frutas, carbohidratos u otros ingredientes dependiendo de la formulación.

En un alimento comercial debemos aprender a interpretar la información proporcionada por el fabricante.

Y aquí hay una cosa interesante: la lista de ingredientes por sí sola tampoco cuenta toda la historia.

La WSAVA advierte precisamente de que la lista de ingredientes puede ser engañosa si se utiliza como único criterio para valorar un alimento.

Por eso no tiene mucho sentido elegir un alimento únicamente porque la bolsa tenga una fotografía espectacular de pollo, salmón o carne.

El marketing está diseñado para vender.

La nutrición necesita otros datos.

2. Agua

Este es uno de los aspectos que más llama la atención cuando comparamos alimentos secos con alimentos frescos.

Las croquetas contienen poca humedad porque son un producto seco.

Los alimentos frescos, en cambio, contienen naturalmente una cantidad mucho mayor de agua.

Eso no significa que un perro alimentado con croquetas vaya necesariamente a sufrir deshidratación. Un perro sano puede obtener agua bebiendo.

Pero sí significa que la cantidad de agua presente en el propio alimento es una diferencia objetiva entre ambos modelos.

Y cuando hablamos de alimentación, la composición completa del alimento importa.

3. Procesamiento

Las croquetas necesitan procesos industriales para convertirse en el producto seco y estable que encontramos dentro de una bolsa.

Eso tiene ventajas enormes de conservación, seguridad, transporte y comodidad.

Pero también significa que estamos hablando de un alimento procesado.

En una dieta natural preparada correctamente podemos elegir alimentos frescos y decidir cómo prepararlos.

Esto tampoco significa que cocinar sea siempre mejor que procesar, ni que cualquier alimento crudo sea saludable.

Especialmente en las dietas BARF y otras dietas basadas en alimentos crudos hay que prestar atención a cuestiones de seguridad alimentaria, equilibrio nutricional y manipulación.

La propia WSAVA incluye entre sus recursos específicos información sobre los posibles riesgos de las dietas basadas en carne cruda.

4. Equilibrio nutricional

Este probablemente sea el punto más importante de todos.

Una dieta natural mal formulada puede ser deficiente.

Una dieta comercial correctamente formulada puede ser nutricionalmente adecuada.

Por eso, cuando hablamos de croquetas vs comida natural, no podemos olvidarnos nunca del equilibrio nutricional.

Dar pollo, arroz y alguna verdura todos los días no constituye automáticamente una dieta completa para un perro.

Tampoco lo constituye llenar un cuenco de carne porque “es lo que comería en la naturaleza”.

Los perros necesitan proteínas, grasas, vitaminas, minerales y otros nutrientes en cantidades y proporciones adecuadas.

En un perro cachorro, senior, gestante o con determinadas enfermedades, además, las necesidades pueden cambiar considerablemente.

Por eso, si vas a preparar una dieta casera completa durante mucho tiempo, tiene sentido trabajar con un veterinario especializado en nutrición o un nutricionista veterinario cualificado.

Croquetas vs comida natural: ¿qué opción es más cómoda?

Aquí las croquetas ganan por goleada.

Y no hay ninguna razón para esconderlo.

Preparar comida natural requiere más planificación.

Hay que comprar ingredientes, calcular cantidades, preparar las raciones, conservarlas correctamente y mantener cierta disciplina.

Con un perro grande como un Bulldog Inglés esto puede representar bastante trabajo y también un coste considerable.

Las croquetas, en cambio, son extremadamente prácticas.

Por eso para muchas personas constituyen una solución realista.

El problema aparece cuando la comodidad se convierte en el único criterio.

Que algo sea fácil no significa necesariamente que sea la opción que mejor encaja con nuestro perro.

Y tampoco significa que sea mala.

Simplemente es una variable más.

¿Y qué ocurre con las croquetas “premium”?

Aquí tenemos uno de los grandes problemas del marketing de la alimentación canina.

“Premium”, “super premium”, “natural”, “holístico” y otros términos similares pueden sonar muy bien.

Pero una palabra impresa en una bolsa no convierte automáticamente el alimento en excepcional.

La WSAVA recomienda fijarse en cuestiones mucho más concretas: quién formula el alimento, qué cualificaciones tiene el nutricionista responsable, si el fabricante proporciona información nutricional suficiente, para qué etapa de la vida está formulado y si puede aportar información sobre el producto.

En otras palabras:

no compres una historia. Compra información.

Esto es especialmente importante porque en internet encontrarás afirmaciones radicalmente opuestas sobre croquetas vs comida natural.

Unos te dirán que el pienso es perfecto.

Otros que el pienso es veneno.

Unos te dirán que BARF es la única alimentación posible.

Otros que cualquier alimento crudo es peligroso.

La realidad es bastante menos cómoda.

La nutrición canina es más compleja que un eslogan.

Nuestra experiencia: por qué nosotros elegimos comida natural

Aquí sí queremos hablar desde nuestra experiencia.

Nuestro primer Bulldog Inglés pasó prácticamente diez años alimentándose con croquetas, incluyendo alimentos considerados de gama alta.

Durante años sufrió diferentes problemas digestivos.

Cuando finalmente cambiamos su alimentación y comenzamos a estudiar seriamente la comida natural, el cambio que observamos fue enorme.

Mejoró su digestión, disminuyeron los gases y recuperó una energía que hacía mucho tiempo que no veíamos en él.

Lamentablemente, cuando hicimos el cambio ya era demasiado tarde para solucionar todos sus problemas.

Murió durante una intervención relacionada con sus problemas digestivos.

Esa experiencia fue uno de los motivos que nos llevó a crear BulldogTribe.

Pero hay que hacer una distinción importante:

nuestra experiencia es nuestra experiencia. No es un ensayo clínico.

No podemos demostrar a partir de un único perro que la comida natural sea responsable de todos esos cambios.

Lo que sí podemos decir es que aquello nos hizo estudiar muchísimo más sobre nutrición canina y cambiar completamente nuestra manera de entender la alimentación.

Y con Ettore decidimos aplicar desde el principio todo lo que habíamos aprendido.

¿La comida natural para perros es siempre mejor?

No.

Y decirlo así de claro es importante.

Una dieta natural correctamente diseñada puede ser una excelente opción.

Pero una dieta natural improvisada también puede presentar problemas.

Por ejemplo, retirar completamente los alimentos comerciales y alimentar al perro exclusivamente con carne muscular podría provocar desequilibrios importantes.

El mismo problema puede aparecer cuando una persona encuentra una receta en internet y la utiliza durante años sin comprobar si realmente cubre las necesidades nutricionales del animal.

Por eso nosotros no defendemos simplemente “dar comida natural”.

Defendemos aprender a alimentar correctamente al perro.

Y eso es bastante diferente.

Si quieres profundizar en este punto, puedes consultar también nuestra guía sobre comida natural para perros y nuestro contenido sobre nutrición canina.

¿Y la dieta BARF?

La dieta BARF merece una mención aparte porque muchas personas utilizan “comida natural” y “BARF” como si fueran exactamente lo mismo.

No lo son.

La alimentación natural puede incluir alimentos cocinados.

BARF suele hacer referencia a dietas basadas principalmente en alimentos crudos.

Y esa diferencia importa.

El hecho de que un alimento sea crudo no significa automáticamente que sea mejor.

Hay que considerar riesgos microbiológicos, manipulación, conservación y, nuevamente, equilibrio nutricional.

Por eso no recomendamos empezar una dieta BARF simplemente comprando carne y huesos y echándolos en el cuenco.

Si quieres utilizar este modelo de alimentación, hazlo con conocimiento y con una formulación adecuada para tu perro.

Una tercera opción: comida natural deshidratada

Existe además una alternativa interesante para quienes quieren acercarse a una alimentación basada en ingredientes naturales pero no tienen tiempo para preparar comida fresca todos los días.

Hablamos de determinados alimentos deshidratados.

Bien formulados, pueden resultar prácticos y fáciles de almacenar y preparar.

No todos los productos deshidratados son iguales, por supuesto.

Hay que revisar nuevamente ingredientes, composición nutricional, fabricante y finalidad del alimento.

Pero pueden ser una herramienta interesante para complementar o facilitar una alimentación natural.

En BulldogTribe hemos hablado también de este tipo de alimentación y de cómo utilizarla como alternativa práctica dentro de la nutrición del Bulldog Inglés.

Entonces, ¿croquetas o comida natural?

Después de analizar croquetas vs comida natural, nuestra conclusión es bastante sencilla:

no elijas la alimentación de tu perro únicamente porque sea cómoda, porque tenga un precio elevado o porque la bolsa diga “premium”.

Investiga.

Mira los ingredientes.

Comprueba la información nutricional.

Ten en cuenta la edad, tamaño, actividad y estado de salud de tu perro.

Observa sus heces, peso, condición corporal, musculatura, piel, pelo, energía y digestión.

Y si vas a preparar una dieta casera completa, asegúrate de que realmente está equilibrada.

La alimentación no debería convertirse en una guerra entre propietarios de perros.

Tampoco debería ser una cuestión de fe.

Lo que aprendimos nosotros

Durante años confiamos sin cuestionar.

Después tuvimos que aprender a base de problemas.

Y esa es precisamente la experiencia que no queremos que tengas que repetir.

No queremos convencerte de que las croquetas son el demonio.

Tampoco queremos decirte que cualquier plato de carne es automáticamente saludable.

Queremos que hagas algo mucho más sencillo:

que dejes de alimentar a tu Bulldog en piloto automático.

Porque cuando entiendes lo que hay dentro de su cuenco, puedes empezar a tomar decisiones realmente conscientes.

Y eso, independientemente del modelo de alimentación que finalmente elijas, ya supone una enorme diferencia.

Croquetas vs comida natural: la decisión es tuya

Después de años estudiando nutrición canina y de nuestra propia experiencia con nuestros Bulldogs, nosotros elegimos la alimentación natural.

Es la opción que mejor encaja con nuestra filosofía y con lo que hemos observado en nuestros perros.

Pero tu perro no es nuestro perro.

Sus necesidades pueden ser diferentes.

Por eso queremos que este artículo sea el principio de una conversación, no el final.

Si decides continuar con croquetas, aprende a elegirlas correctamente.

Si decides pasar a comida natural, aprende a formularla correctamente.

Y si estás pensando en BARF, infórmate sobre sus ventajas y sus riesgos antes de empezar.

Porque el verdadero debate no debería ser simplemente croquetas vs comida natural.

Debería ser:

¿Estoy ofreciendo a mi perro una alimentación adecuada, equilibrada y adaptada a sus necesidades reales?

Esa es la pregunta que merece la pena responder.

Y ahora queremos conocer tu experiencia.

¿Qué alimentación recibe tu Bulldog Inglés? ¿Croquetas, comida natural, BARF o una combinación?

Cuéntanoslo en los comentarios y comparte también tus dudas. La alimentación canina es demasiado importante como para dejar de aprender.

Etiquetas de comida para perros

Etiquetas de comida para perros

Las etiquetas de comida para perros parecen diseñadas para que las leas durante diez segundos, veas una fotografía de un Bulldog precioso, unas palabras como «premium», «natural» o «alta gama» y metas el saco en el carrito.

Pero detrás de una etiqueta hay bastante más información de la que normalmente utilizamos.

Y aprender a leerla puede cambiar completamente la forma en la que eliges la alimentación de tu perro.

Nosotros tampoco lo hacíamos.

Durante años comprábamos la comida de nuestro Bulldog sin detenernos demasiado a analizar qué había realmente dentro de la bolsa. Buscábamos una marca reconocida, una gama supuestamente alta y poco más.

Hasta que nuestro primer Bulldog enfermó y empezamos a prestar atención a algo que hasta entonces habíamos ignorado:

¿Qué estaba comiendo realmente nuestro perro todos los días?

Fue entonces cuando empezamos a mirar las etiquetas de comida para perros con otros ojos.

Y descubrimos algo bastante incómodo.

Una bolsa puede decir muchísimas cosas en la parte delantera.

Pero para saber qué estás comprando realmente, tienes que darle la vuelta.

Porque ahí empieza la parte interesante.

¿Por qué deberías aprender a leer las etiquetas de comida para perros?

Hay una razón muy sencilla:

tu perro no come la fotografía de la bolsa.

Tampoco come el nombre de la marca.

No come la palabra «premium».

No come «natural».

No come «holístico».

Y desde luego no come la fotografía de un filete, un salmón o unas verduras que aparecen enormes en el frontal.

Come lo que hay dentro.

Y eso es precisamente lo que deberías aprender a identificar cuando lees las etiquetas de comida para perros.

No significa que tengas que convertirte en nutricionista veterinario.

Tampoco significa que un ingrediente determinado convierta automáticamente un alimento en bueno o malo.

Significa que deberías ser capaz de responder a unas preguntas básicas:

  • ¿Es un alimento completo o complementario?
  • ¿Para qué etapa de la vida está formulado?
  • ¿Qué ingredientes contiene?
  • ¿En qué orden aparecen?
  • ¿Qué cantidades se declaran?
  • ¿Cuánta proteína, grasa, fibra y humedad tiene?
  • ¿Qué aditivos contiene?
  • ¿Cuántas calorías aporta?
  • ¿Qué cantidad recomienda el fabricante?
  • ¿Quién lo fabrica?
  • ¿Cómo se conserva?

Con estas preguntas ya empiezas a mirar una bolsa de pienso de una manera completamente diferente.

¿Qué información puedes encontrar en una etiqueta de comida para perros?

Las etiquetas de comida para perros tienen bastante más información de la que normalmente miramos.

Entre los datos que puedes encontrar están:

  • Nombre y descripción del producto.
  • Si se trata de un alimento completo o complementario.
  • Especie y etapa de vida a la que está destinado.
  • Lista de ingredientes o composición.
  • Constituyentes analíticos.
  • Aditivos.
  • Cantidad neta.
  • Instrucciones de alimentación.
  • Fecha de duración mínima.
  • Lote.
  • Datos del fabricante o distribuidor.

FEDIAF dispone precisamente de una guía específica para interpretar el etiquetado de alimentos para animales de compañía y explica estas categorías y su significado dentro del mercado europeo.

No toda esta información sirve para responder a la misma pregunta.

Y ese es uno de los primeros errores que cometemos.

Miramos solamente los ingredientes.

Pero una etiqueta tiene que leerse en conjunto.

1. Lo primero: ¿es un alimento completo o complementario?

Antes de entrar en la lista de ingredientes, hay una pregunta que deberías responder.

¿Lo que estás comprando es un alimento completo?

Según la guía de etiquetado de FEDIAF, un alimento completo está destinado a proporcionar todos los nutrientes que necesita el animal diariamente cuando se administra siguiendo las instrucciones correspondientes.

Un alimento complementario, en cambio, está pensado para utilizarse junto con otros alimentos o como premio, snack u otro complemento.

Esto parece una obviedad, pero no lo es.

Puedes comprar un producto con una lista de ingredientes magnífica y descubrir después que está diseñado para complementar la alimentación, no para constituir por sí solo toda la dieta.

Por eso, cuando leas etiquetas de comida para perros, empieza por aquí.

Completo no significa automáticamente perfecto.

Pero si quieres utilizar un alimento como base de la alimentación diaria, saber si está formulado como completo es fundamental.

2. La lista de ingredientes: aquí empieza realmente el análisis

La lista de ingredientes es probablemente la parte que más interesa cuando analizamos etiquetas de comida para perros.

En términos generales, los ingredientes se presentan en orden decreciente según su peso en el momento de incorporarlos a la formulación.

Esto proporciona información útil.

Pero cuidado:

no significa que puedas leer simplemente el primer ingrediente y decidir si un alimento es bueno o malo.

Hay que entender cómo están expresados los ingredientes y qué ocurre con ellos durante la fabricación.

Por ejemplo, no es lo mismo un ingrediente fresco con una elevada cantidad de agua que una harina o proteína deshidratada.

Por eso el famoso:

«El primer ingrediente es carne, así que el alimento es bueno».

es una conclusión demasiado rápida.

El primer ingrediente es una pieza de información.

No es el veredicto.

3. «Con pollo», «rico en pollo» y «pollo»: no significan lo mismo

Este es uno de los aspectos más interesantes que puedes descubrir cuando empiezas a analizar etiquetas de comida para perros.

En Europa existen expresiones reguladas para indicar la presencia de determinados ingredientes.

FEDIAF recoge, entre otras, estas referencias:

ExpresiónCantidad mínima del ingrediente indicado
«Sabor a X»0 % del ingrediente principal; el sabor procede de un aromatizante
«Con X»al menos 4 %
«Rico en X»al menos 14 %
«X dinner/menu»al menos 26 %

Esto cambia bastante la forma de mirar un envase.

Imagina una bolsa que en letras enormes dice:

«Con pollo»

Eso no significa que el alimento esté compuesto principalmente por pollo.

Significa que debe contener al menos un 4 % de pollo según esa denominación.

«Rico en pollo» es otra historia: el umbral es al menos del 14 %.

Y cuando se utiliza una denominación del tipo «pollo dinner/menu», el nivel de referencia es al menos del 26 %.

Por tanto, la próxima vez que veas una bolsa llena de fotografías de pollo, no te quedes con la fotografía.

Busca el porcentaje.

4. «Con pollo» tampoco significa necesariamente «26 % de carne de pollo»

Aquí llegamos a un matiz todavía más importante.

Cuando una etiqueta declara un ingrediente de una especie animal, ese porcentaje se refiere al material de esa especie autorizado para alimentación animal.

No debes asumir automáticamente que el porcentaje anunciado equivale exclusivamente a músculo de pollo fresco.

Esto es precisamente lo que hace importante leer la composición completa y no solamente el nombre comercial del producto.

Además, en el etiquetado europeo pueden utilizarse categorías de ingredientes, y FEDIAF explica que estas categorías permiten utilizar diferentes materiales autorizados dentro de ellas.

Por eso expresiones como:

«carne y derivados animales»

merecen que las entiendas antes de decidir si son buenas o malas.

No basta con demonizar la palabra «derivados».

Lo importante es saber qué categoría se está utilizando, qué ingredientes aparecen realmente y qué información adicional proporciona el fabricante.

5. ¿El primer ingrediente tiene que ser carne?

Esta es una de las preguntas más repetidas al hablar de etiquetas de comida para perros.

Y la respuesta es:

no existe una regla tan sencilla.

Los perros necesitan nutrientes, no simplemente una fotografía de carne.

La proteína puede proceder de diferentes ingredientes animales y vegetales, y la calidad de una dieta no se puede determinar exclusivamente por el primer elemento de la lista.

Además, hay que tener en cuenta la concentración de los ingredientes.

Un ejemplo sencillo:

Pollo fresco 30 %
Arroz 20 %
Maíz 18 %
Proteína de soja 12 %

A primera vista alguien podría decir:

«Perfecto. El pollo está primero».

Pero eso no nos dice todavía cuál será la composición nutricional final del alimento.

Y tampoco sabemos, solamente con esa lista, qué cantidades de aminoácidos, minerales, ácidos grasos y demás nutrientes aporta el producto.

Por eso una lectura seria de las etiquetas de comida para perros necesita combinar la composición con los constituyentes analíticos y la declaración de adecuación nutricional.

6. El famoso truco de «dividir los cereales»

Existe otra idea muy extendida:

«Si aparecen varios cereales, el fabricante los ha dividido para que no aparezcan primero».

La realidad es algo más complicada.

La lista de ingredientes se ordena según el peso de los materiales en el momento correspondiente de la formulación, pero los ingredientes pueden presentarse en diferentes formas y concentraciones.

Por ejemplo, no podemos coger automáticamente:

  • arroz,
  • maíz,
  • trigo,
  • avena,

sumarlos y afirmar que constituyen necesariamente el porcentaje mayoritario del producto final sin conocer cómo se han incorporado y qué representan nutricionalmente.

Es una de las razones por las que aprender a interpretar etiquetas de comida para perros requiere algo más que repetir trucos encontrados en redes sociales.

Hay que mirar la etiqueta completa.

7. En la etiquetas de comida para perros proteína bruta no significa «cantidad de carne»

Este es otro error muy común.

Puedes mirar la parte posterior de un saco y encontrar:

Proteína bruta: 28 %

Y pensar:

«Perfecto, tiene un 28 % de carne».

No.

Proteína y carne no son lo mismo.

La proteína es un nutriente.

Puede proceder de diferentes fuentes.

Dos alimentos pueden declarar una cantidad de proteína similar y utilizar fuentes proteicas diferentes.

Y aquí aparece una cuestión todavía más importante:

la cantidad de proteína por sí sola tampoco nos dice toda la calidad nutricional de la dieta.

Hay que considerar el perfil de aminoácidos, la digestibilidad, la energía del alimento, el resto de nutrientes y las necesidades concretas del perro.

Por eso, cuando leas etiquetas de comida para perros, no confundas el porcentaje de proteína bruta con el porcentaje de ingredientes cárnicos.

Son cosas diferentes.

8. ¿Qué significan «grasa», «fibra», «cenizas» y «humedad»?

Después de los ingredientes encontrarás normalmente los llamados constituyentes analíticos.

Entre ellos pueden aparecer:

  • Proteína bruta.
  • Grasa bruta.
  • Fibra bruta.
  • Cenizas brutas.
  • Humedad, cuando corresponde según las condiciones de declaración.

FEDIAF explica que estos datos forman parte de la información obligatoria del etiquetado según el tipo de alimento.

Proteína

Indica el contenido de proteína del alimento, pero no identifica por sí sola su procedencia ni determina automáticamente su calidad.

Grasa

Es una fuente concentrada de energía y también aporta ácidos grasos esenciales.

En un Bulldog con tendencia al sobrepeso, este dato puede resultar especialmente relevante.

Fibra

Puede influir en la digestión, el tránsito intestinal y la sensación de saciedad.

Pero tampoco existe un porcentaje universal de fibra que convierta automáticamente un alimento en bueno.

Cenizas

La palabra puede resultar bastante alarmante.

Pero «cenizas» no significa que el fabricante haya añadido ceniza de chimenea a la comida.

Es una medida analítica que representa el residuo mineral que queda después de incinerar una muestra.

Por tanto, no hay que interpretar la palabra que aparece en las etiquetas de comida para perros literalmente.

Humedad

Este dato es especialmente importante cuando comparas alimentos secos con alimentos húmedos o frescos.

Un alimento con mucha agua tendrá porcentajes de proteína y grasa que no pueden compararse directamente con los de un alimento seco sin tener en cuenta la materia seca.

Y aquí mucha gente comete otro error.

9. No compares porcentajes sin tener en cuenta el agua

Imagina dos alimentos.

Alimento A

  • Proteína: 25 %
  • Humedad: 10 %

Alimento B

  • Proteína: 10 %
  • Humedad: 75 %

A primera vista parecería que el alimento A tiene muchísimo más proteína.

Pero contienen cantidades muy diferentes de agua.

Para comparar correctamente la concentración de nutrientes entre alimentos con distinta humedad, puede ser necesario convertir los datos a materia seca.

La fórmula básica es:

Nutriente en materia seca = nutriente declarado ÷ (100 − humedad) × 100

Por ejemplo, un alimento con 10 % de humedad y 25 % de proteína tendría aproximadamente un 27,8 % de proteína sobre materia seca.

Este pequeño cálculo puede cambiar bastante la interpretación de unas etiquetas de comida para perros.

Y es especialmente útil cuando comparas pienso seco, latas, comida húmeda, alimentos deshidratados o productos que se rehidratan antes de servir.

10. Etiquetas de comida para perros: los aditivos no son todos iguales

Llegamos a otra palabra que suele generar miedo al verla en las etiquetas de comida para perros:

aditivos.

Cuando alguien lee «aditivos» en unas etiquetas de comida para perros, muchas veces piensa automáticamente:

«Química = malo».

Pero tampoco funciona así.

Los aditivos pueden cumplir diferentes funciones.

Pueden utilizarse para conservar el alimento, aportar determinadas vitaminas o minerales, estabilizarlo o proporcionar características sensoriales.

Que un ingrediente tenga un nombre químico complicado no significa por sí mismo que sea peligroso.

Y al contrario:

que aparezca la palabra «natural» tampoco convierte automáticamente a un producto en saludable.

Lo importante es saber:

qué sustancia es, para qué se utiliza y en qué cantidad.

Eso es mucho más útil que dividir los ingredientes entre «naturales» y «químicos».

Porque, técnicamente, todo lo que come tu perro está compuesto de sustancias químicas.

11. ¿Qué pasa con los cereales?

Aquí también conviene abandonar los extremos.

Los cereales no son automáticamente veneno para los perros.

Pero tampoco son obligatorios.

Y que un alimento contenga arroz, maíz, trigo o avena no nos permite determinar por sí solo si es adecuado o inadecuado para un perro concreto.

La pregunta debería ser:

¿Qué función tienen esos ingredientes dentro de la dieta completa?

Un perro puede utilizar carbohidratos como fuente de energía y determinados cereales pueden formar parte de alimentos correctamente formulados.

Pero si tu objetivo es analizar la alimentación de tu Bulldog, no necesitas convertir «cereales sí» o «cereales no» en una cuestión religiosa.

Hay problemas mucho más interesantes que resolver:

¿Es completo?

¿Está correctamente formulado?

¿Aporta los nutrientes necesarios?

¿La cantidad de energía es adecuada?

¿Mi perro mantiene una buena condición corporal?

¿Lo tolera bien?

Estas preguntas dicen mucho más que una guerra contra un ingrediente concreto.

12. «Natural», «premium», «holístico» y otras palabras que suenan estupendamente

Esta es probablemente una de las partes más importantes de cualquier guía sobre etiquetas de comida para perros.

Porque hay palabras que venden muchísimo.

Natural.

Premium.

Superpremium.

Holístico.

Biológico.

Salud intestinal.

Piel y pelo.

Digestivo.

Para razas sensibles.

El problema no es que estas palabras existan.

El problema es creer que una palabra comercial sustituye al análisis.

Una bolsa puede tener un diseño precioso y una comunicación extraordinaria y seguir necesitando que leas en la parte posterior las etiquetas de comida para perros.

FEDIAF señala que las alegaciones y la comunicación comercial están sujetas a reglas y que las afirmaciones deben poder justificarse de acuerdo con la normativa aplicable.

Así que no compres solamente porque el envase te cuenta una historia que te gusta.

Lee la historia que aparece en la letra pequeña.

13. ¿Qué significa realmente «para Bulldog Inglés»?

Aquí tenemos otro ejemplo perfecto de marketing que merece ser examinado cuando hablamos de etiquetas de comida para perros.

Una bolsa puede decir:

«Alimento para Bulldog Inglés».

Y eso inmediatamente nos hace pensar:

«Debe estar especialmente diseñado para mi raza».

Puede tener características específicas que hagan que la formulación sea apropiada para determinados perros, pero la fotografía de un Bulldog no convierte automáticamente el alimento en superior.

Dentro de la propia raza hay:

  • Cachorros.
  • Adultos.
  • Seniors.
  • Perros esterilizados.
  • Perros muy activos.
  • Perros sedentarios.
  • Perros obesos.
  • Perros delgados.
  • Perros con alergias.
  • Perros con enfermedades digestivas.
  • Perros con otras necesidades especiales.

Todos son Bulldogs.

Y no todos necesitan exactamente la misma alimentación.

Por eso, cuando veas «Bulldog Inglés» en unas etiquetas de comida para perros, sigue leyendo.

La raza puede ser una característica relevante.

Pero no es toda la historia.

14. ¿Las etiquetas te dicen si un alimento es bueno?

Aquí llegamos a una conclusión importante.

Una etiqueta no puede responder por sí sola a toda la pregunta.

Sí puede darte muchísima información.

Puede ayudarte a comparar productos.

Puede descubrir contradicciones entre el marketing y la composición.

Puede mostrarte qué ingredientes se utilizan.

Puede ayudarte a detectar si estás comprando un alimento completo o complementario.

Puede ayudarte a entender la cantidad de determinados ingredientes destacados.

Pero no puede decirte automáticamente:

«Este alimento hará que tu Bulldog viva más años».

Ni tampoco:

«Este alimento le provocará una enfermedad».

Para eso necesitaríamos mucha más información.

Y además está el propio perro.

15. Tu perro también forma parte de las etiquetas de comida para perros

Este punto me parece fundamental.

Puedes comprar un alimento perfectamente formulado y descubrir que tu perro no lo tolera bien.

Puede engordar.

Puede adelgazar.

Puede presentar cambios digestivos.

Puede necesitar otra densidad energética.

Puede tener una enfermedad que requiera una alimentación específica.

Puede necesitar una cantidad diferente de la recomendada en el envase.

Por eso no debemos convertir las etiquetas de comida para perros en una especie de examen donde existe una marca que obtiene un 10 y todas las demás suspenden.

La etiqueta es una herramienta.

Tu perro es el otro elemento del análisis.

Cómo leer las etiquetas de comida para perros en 60 segundos

Si tienes una bolsa delante y quieres hacer una primera valoración rápida, yo seguiría este orden:

1. Comprueba si es completo

Si va a ser la base de la alimentación, comprueba que esté destinado a ser un alimento completo para la etapa de vida correspondiente.

2. Mira para qué perro está formulado

Cachorro, adulto, senior, mantenimiento, necesidades específicas, etc.

3. Lee la composición completa

No solamente el primer ingrediente.

4. Busca los porcentajes declarados

Especialmente cuando el envase destaca un ingrediente concreto.

5. Mira los constituyentes analíticos

Proteína, grasa, fibra, cenizas y humedad.

6. Comprueba la energía

Las calorías importan muchísimo cuando tienes un Bulldog con tendencia a engordar.

7. Mira los aditivos

No para asustarte por sus nombres, sino para entender qué función cumplen.

8. Lee las instrucciones de alimentación

Son orientativas, pero te permiten conocer la cantidad recomendada por el fabricante.

9. Comprueba cómo responde tu perro

Peso, condición corporal, heces, digestión, piel, pelo, apetito y estado general.

10. Después mira el frontal

Y no al revés.

Porque cuando ya has leído la parte técnica, las palabras «premium», «natural» o «con pollo» tienen bastante menos poder para impresionarte.

Nuestro error: nosotros tampoco mirábamos las etiquetas

Durante mucho tiempo hicimos exactamente lo que probablemente hace la mayoría.

Comprar una marca conocida.

Buscar una gama alta.

Confiar en la recomendación.

Y seguir adelante.

No porque no nos importara nuestro perro.

Todo lo contrario.

Pensábamos que estábamos haciendo lo correcto.

Hasta que nuestro primer Bulldog empezó a tener problemas de salud y nos vimos obligados a investigar mucho más de lo que habíamos investigado nunca.

Aquello cambió nuestra manera de entender la alimentación.

Y también nos enseñó una cosa:

querer mucho a un perro no significa necesariamente saber alimentarlo bien.

Puedes comprar la comida más cara de la tienda y seguir sin saber exactamente qué estás comprando.

Puedes comprar una marca barata y descubrir que el producto está perfectamente formulado para una determinada necesidad.

Puedes elegir alimentación natural.

Puedes elegir un alimento comercial.

Pero en cualquiera de los casos existe una obligación básica:

entender qué estás dando de comer.

¿Y qué hacemos nosotros?

Nuestra experiencia nos llevó a alejarnos de una alimentación basada exclusivamente en croquetas y a buscar alternativas con ingredientes frescos y alimentos que pudiéramos identificar mejor.

Actualmente utilizamos alimentación natural y, cuando recurrimos a productos preparados, prestamos mucha más atención a su composición, formulación y procedencia.

No porque pensemos que una palabra mágica resuelva la nutrición.

Sino porque después de lo que vivimos con nuestro primer Bulldog, ya no estamos dispuestos a comprar una bolsa simplemente porque diga «premium» en grande.

Y ese es precisamente el objetivo de aprender a interpretar las etiquetas de comida para perros.

No quiero que después de leer este artículo compres una marca concreta.

Quiero que la próxima vez que estés delante de una estantería puedas coger dos bolsas y compararlas tú mismo.

Sin necesidad de creerme a mí.

Sin necesidad de creerle al fabricante.

Y sin necesidad de creer al vendedor.

Conclusión: aprende a leer las etiquetas de comida para perros antes de elegir

Las etiquetas de comida para perros no son tan complicadas como parecen.

Lo complicado es que durante años nos hemos acostumbrado a mirar solamente la parte bonita del envase.

La fotografía.

El nombre.

La raza.

La palabra «premium».

La promesa de salud.

Pero la información realmente interesante está detrás.

Ahí encontrarás la composición.

Los constituyentes analíticos.

Los aditivos.

La declaración de alimento completo o complementario.

La etapa de vida.

Las cantidades recomendadas.

Y toda esa información puede ayudarte a tomar decisiones mucho más conscientes.

No necesitas convertirte en químico.

No necesitas memorizar cientos de ingredientes.

Y tampoco necesitas creer que un solo ingrediente decide si una alimentación es buena o mala.

Aprende a leer el conjunto.

Porque tu Bulldog va a comer esa comida todos los días.

Y si hay algo que merece la pena dedicar unos minutos a entender, es precisamente aquello que introduces en su cuenco todos los días.

La próxima vez que compres comida para tu perro, dale la vuelta a la bolsa.

Primero lee.

Después decide.

Dieta BARF para Bulldog Inglés

Dieta BARF para Bulldog Inglés

La dieta BARF para Bulldog Inglés se ha convertido en una de las alternativas más conocidas para quienes quieren dejar atrás una alimentación basada exclusivamente en comida seca y empezar a utilizar alimentos frescos.

Pero alrededor de BARF hay tanta información, tanta publicidad y tantos extremos que resulta difícil saber dónde termina la experiencia personal y dónde empieza la evidencia.

¿Es realmente una buena opción?

¿Qué debe llevar?

¿Cuánta comida necesita un Bulldog Inglés?

¿Puede comer huesos?

¿Es mejor cruda o cocinada?

¿Y cómo evitar que una dieta natural termine siendo simplemente una dieta desequilibrada?

La respuesta no es tan sencilla como «BARF es perfecta» ni como «la comida cruda es peligrosa».

Una dieta BARF para Bulldog Inglés puede plantearse correctamente, pero necesita algo que a menudo se olvida:

planificación.

Y en una raza como el Bulldog Inglés, con sus particularidades digestivas, su tendencia al sobrepeso y sus conocidos problemas dermatológicos, improvisar la alimentación no es una buena estrategia.

En este artículo vamos a explicar qué es realmente la BARF, cómo se estructura, qué puede aportar, cuáles son sus riesgos y, sobre todo, cómo plantearla de una manera mucho más sensata que simplemente llenar un cuenco de carne.

¿Qué es realmente la dieta BARF para Bulldog Inglés?

BARF procede originalmente de Biologically Appropriate Raw Food, aunque también se utiliza como Bones and Raw Food.

En español suele traducirse como alimentación cruda biológicamente apropiada.

La idea general consiste en ofrecer alimentos frescos, principalmente de origen animal y normalmente sin cocinar, en lugar de utilizar exclusivamente alimentos secos o altamente procesados.

Pero aquí conviene hacer una distinción importante.

BARF no significa simplemente dar carne cruda.

Tampoco significa poner un filete, un poco de verdura y un hueso en el cuenco y asumir que el perro ya está perfectamente alimentado.

Una dieta BARF para Bulldog Inglés debe aportar todos los nutrientes que el animal necesita en las cantidades y proporciones adecuadas.

Proteínas.

Grasas.

Calcio.

Fósforo.

Vitaminas.

Minerales.

Ácidos grasos y otros nutrientes esenciales.

Por eso, cuanto más tiempo vaya a mantenerse una dieta casera, más importante es que esté correctamente formulada.

El Manual Veterinario Merck reconoce que los perros pueden mantenerse con dietas caseras adecuadamente formuladas, pero también advierte de que conseguir una alimentación completa y equilibrada en casa no es tan sencillo como seguir una receta improvisada de Internet.

Y esta es probablemente la primera gran diferencia entre una dieta BARF para Bulldog Inglés bien planteada y simplemente «darle comida natural al perro».

¿BARF significa que el perro debe comer exactamente como un lobo?

No.

Esta es probablemente una de las simplificaciones más repetidas cuando se habla de alimentación natural.

Un Bulldog Inglés no es un lobo viviendo en libertad.

Es un perro doméstico que ha evolucionado junto al ser humano durante miles de años y que tiene unas necesidades nutricionales concretas.

Por tanto, no necesitamos intentar reproducir una presa salvaje con absoluta precisión.

Lo importante es entender el principio que existe detrás de la alimentación natural:

utilizar alimentos frescos y formular una dieta que cubra las necesidades nutricionales del perro.

La naturaleza tampoco garantiza que una dieta sea completa.

Un animal salvaje puede pasar hambre, comer solamente una parte determinada de una presa, consumir alimentos con composiciones muy variables o sufrir deficiencias.

«Natural» y «nutricionalmente completo» no son sinónimos.

Ese matiz es fundamental para entender una dieta BARF para Bulldog Inglés sin caer en ninguno de los dos extremos.

¿De qué se compone una dieta BARF para Bulldog Inglés?

No existe una única receta universal de BARF que sirva para todos los perros.

En términos generales, una dieta BARF para Bulldog Inglés puede incluir:

  • Carne y otras fuentes de proteína animal.

  • Huesos carnosos o una fuente alternativa de calcio correctamente calculada.

  • Vísceras y órganos.

  • Pescado.

  • Determinados vegetales y otros ingredientes, según la formulación.

  • Grasas y otros nutrientes necesarios para completar la dieta.

Pero una lista de ingredientes no es todavía una dieta.

Ese es uno de los errores más importantes que debemos evitar.

Carne y fuentes de proteína

La carne constituye una fuente importante de proteína y otros nutrientes.

Puedes utilizar diferentes proteínas como pollo, pavo, conejo, ternera, cordero o determinadas variedades de pescado, siempre teniendo en cuenta la tolerancia individual del perro y la composición global de la dieta.

La variedad puede ser útil, pero tampoco es necesario convertir cada comida en una mezcla de diez animales diferentes.

Una dieta bien formulada no depende de acumular ingredientes, sino de conseguir el perfil nutricional adecuado.

Y esto es especialmente importante si tu Bulldog presenta sospecha de alergia alimentaria.

En ese caso, mezclar constantemente proteínas hace más difícil identificar qué ingrediente puede estar provocando una reacción.

Vísceras y órganos

Las vísceras aportan nutrientes importantes y pueden formar parte de una alimentación natural correctamente planteada.

Pero aquí también aparece un error frecuente:

pensar que cuanto más hígado, corazón u otro órgano añadamos, mejor.

No.

Cada órgano tiene una composición diferente.

Por ejemplo, un exceso de hígado puede aportar cantidades excesivas de vitamina A. Por eso las vísceras deben utilizarse dentro de una formulación completa, no como un «extra saludable» que podemos añadir sin límite.

Huesos

Los huesos son probablemente el elemento que más debate genera alrededor de BARF.

Los huesos carnosos pueden aportar calcio y otros minerales, pero no están exentos de riesgos.

Los huesos cocidos deben evitarse porque pueden astillarse y causar lesiones.

Pero tampoco es correcto afirmar que cualquier hueso crudo es completamente seguro.

WSAVA advierte de riesgos como fracturas dentales, estreñimiento y obstrucciones digestivas. Además, no hay evidencia suficiente para afirmar que dar huesos reduzca por sí mismo la enfermedad periodontal.

Por eso, si se incluyen huesos en una dieta BARF para Bulldog Inglés, deben seleccionarse teniendo en cuenta el tamaño y las características del perro.

Y si existe cualquier duda sobre su utilización, el calcio también puede aportarse mediante una formulación alternativa correctamente calculada.

Pescado

El pescado puede ser una excelente fuente de proteína y determinados ácidos grasos.

Salmón, sardina y otras variedades pueden incorporarse a la dieta según la formulación.

Pero tampoco debemos asumir que cualquier pescado, en cualquier cantidad y preparado de cualquier manera, convierte una dieta en más saludable.

Como ocurre con todo lo demás, importa el conjunto.

Frutas y verduras

Aquí también conviene bajar un poco el volumen de algunos argumentos tradicionales de BARF.

No necesitamos afirmar que las verduras «reproducen exactamente el contenido del estómago de una presa».

Podemos incluir determinados vegetales porque son ingredientes que algunos perros toleran bien y que pueden aportar fibra y otros nutrientes.

Calabaza, zanahoria, brócoli o algunas frutas pueden utilizarse dependiendo del perro y de la formulación.

Pero las verduras no deben utilizarse para rellenar el cuenco simplemente porque «cuantas más, mejor».

Una dieta para perros debe formularse para perros.

¿La dieta BARF para Bulldog Inglés tiene que ser siempre cruda?

No necesariamente.

La palabra BARF se asocia por definición con alimentos crudos, pero existe una diferencia entre defender una alimentación basada en ingredientes frescos y pensar que cocinar ligeramente un alimento convierte automáticamente la dieta en mala.

La cocción puede modificar la disponibilidad de determinados nutrientes y, al mismo tiempo, reduce determinados riesgos microbiológicos.

De hecho, las organizaciones veterinarias que desaconsejan las dietas crudas lo hacen principalmente por los riesgos asociados a patógenos presentes en alimentos de origen animal sin cocinar.

La AVMA desaconseja actualmente alimentar a perros y gatos con proteínas animales crudas o insuficientemente cocinadas por el riesgo de contaminación microbiológica para animales y personas.

Esto no significa que alimentar con BARF sea equivalente a intoxicar al perro.

Significa que la seguridad alimentaria forma parte de la ecuación.

Si preparas comida cruda, debes cuidar especialmente:

  • Cadena de frío.
  • Higiene de manos y superficies.
  • Conservación.
  • Manipulación.
  • Limpieza de los recipientes.
  • Eliminación adecuada de los restos.

Y hay otro punto importante: un perro aparentemente sano puede eliminar determinados microorganismos por las heces sin presentar síntomas evidentes.

Por tanto, en hogares con personas especialmente vulnerables, la decisión de utilizar una dieta cruda merece todavía más prudencia.

Beneficios de la dieta BARF para Bulldog Inglés: ¿qué podemos esperar realmente?

Aquí es donde muchos artículos sobre BARF se convierten en una colección de promesas.

Pelo espectacular.

Piel perfecta.

Dientes limpios.

Menos gases.

Menos heces.

Más energía.

Más defensas.

Más longevidad.

Menos enfermedades.

Y prácticamente una transformación completa del perro.

Conviene separar experiencia personal de evidencia científica.

No existe evidencia suficiente para afirmar que una dieta cruda proporcione de forma general beneficios de salud superiores a una dieta comercial completa y equilibrada o a una dieta casera cocinada correctamente formulada.

WSAVA lo señala expresamente en su documentación sobre dietas a base de carne cruda.

Eso no significa que un perro concreto no pueda mejorar al cambiar su alimentación.

Puede ocurrir.

Especialmente cuando se pasa de una dieta que no estaba funcionando bien para ese individuo a otra mejor adaptada a sus necesidades.

Pero eso no demuestra automáticamente que «BARF cure» el problema ni que todos los perros obtendrán la misma respuesta.

¿Puede mejorar la digestión?

Algunos perros toleran muy bien determinados alimentos frescos y pueden presentar cambios en las heces cuando cambia su alimentación.

Pero una dieta cruda también puede provocar diarrea, intolerancia gastrointestinal e incluso pancreatitis en algunos animales, especialmente cuando contiene demasiada grasa.

Por tanto, no debemos vender BARF como una garantía de digestiones perfectas.

¿Puede mejorar la piel y el pelo?

La alimentación influye en la salud de la piel y el pelo porque los nutrientes son fundamentales para mantenerlos.

Pero dermatitis, alergias, Malassezia y otros problemas frecuentes en el Bulldog Inglés tienen múltiples causas.

Cambiar a BARF no elimina automáticamente ninguna de ellas.

Si existe una alergia alimentaria, lo importante es realizar una estrategia diagnóstica adecuada, no simplemente cambiar diez ingredientes a la vez.

¿Produce menos heces?

Una dieta con distinta digestibilidad y composición puede modificar el volumen y las características de las deposiciones.

Pero «hacer menos caca» no es por sí mismo una prueba de que una alimentación sea nutricionalmente superior.

Lo que nos interesa es que el perro reciba y aproveche los nutrientes que necesita, mantenga una condición corporal adecuada y tenga una buena salud general.

BARF y torsión gástrica en el Bulldog Inglés

Este punto requiere especial cuidado porque el texto original hacía una afirmación demasiado contundente.

El Bulldog Inglés puede presentar problemas gastrointestinales y es una raza que merece atención especial a la hora de controlar peso, tamaño de las comidas y hábitos alimentarios.

Pero no podemos afirmar que las croquetas sean por sí mismas un detonante directo de la torsión gástrica ni que una dieta BARF para Bulldog Inglés la evite.

La torsión-dilatación gástrica es un problema multifactorial.

Por eso, si tu Bulldog tiene factores de riesgo, es más razonable prestar atención a aspectos como el tamaño y frecuencia de las comidas, la velocidad al comer y el manejo alrededor de las comidas, además de seguir las recomendaciones veterinarias que correspondan.

La alimentación no debería convertirse en una falsa garantía de seguridad.

Mi experiencia con la alimentación natural

Aquí sí merece la pena hablar desde la experiencia.

Mi primer Bulldog Inglés llegó a pesar 42 kilos y tenía una alimentación basada principalmente en croquetas.

Terminó desarrollando problemas digestivos importantes y sufrió una torsión gástrica.

Después cambiamos su alimentación y empezamos a utilizar comida natural.

La diferencia que vimos fue enorme: volvió a comer con normalidad, dejó de mostrar interés por las croquetas y dejó de seguir ganando peso como hasta entonces.

Esa experiencia fue una de las razones por las que empecé a cuestionarme muchas de las cosas que durante años había dado por hechas sobre alimentación canina.

Pero una experiencia personal sigue siendo eso:

una experiencia personal.

No demuestra que todas las croquetas provoquen torsión ni que BARF pueda prevenirla.

Sí demuestra algo mucho más sencillo:

la alimentación que funciona para un perro concreto merece ser observada y evaluada, en lugar de asumir que existe una solución universal.

¿Cuánta comida dar con una dieta BARF para Bulldog Inglés?

Aquí tenemos que abandonar una de las cifras más repetidas en Internet:

«dale entre el 2 % y el 8 % de su peso».

Puede servir como punto de partida orientativo en determinados sistemas, pero no es una fórmula universal.

Dos Bulldogs que pesen exactamente lo mismo pueden necesitar cantidades diferentes.

Influyen:

  • Edad.
  • Peso ideal.
  • Condición corporal.
  • Actividad física.
  • Esterilización.
  • Metabolismo individual.
  • Densidad energética de la dieta.
  • Objetivo: mantenimiento, pérdida o ganancia de peso.
  • Estado de salud.

Un Bulldog de 25 kg que necesita perder peso no debería recibir automáticamente el mismo porcentaje que otro Bulldog de 25 kg que hace ejercicio todos los días.

Por eso, para calcular una dieta BARF para Bulldog Inglés de forma seria, es mejor partir de las necesidades energéticas y nutricionales del perro y después ajustar la cantidad según su evolución corporal.

El peso de la báscula es útil, pero no lo es todo.

La condición corporal importa muchísimo.

¿Cómo empezar una dieta BARF para Bulldog Inglés?

Si nunca has utilizado alimentación natural, no necesitas transformar la dieta de tu perro de un día para otro sin ningún plan.

Un planteamiento sensato sería:

1. Conoce el estado actual de tu perro

Peso, condición corporal, actividad, digestión, piel, heces y cualquier problema médico relevante.

2. Decide qué tipo de alimentación quieres utilizar

BARF cruda, alimentación natural cocinada o una combinación cuidadosamente formulada son opciones diferentes.

No tienes que convertirlo en una cuestión ideológica.

3. Formula la dieta

Este es el paso que más se suele saltar.

No basta con conocer porcentajes de carne, hueso y vísceras.

Hay que comprobar que la dieta completa cubre las necesidades de nutrientes.

4. Introduce los cambios de forma controlada

Algunos perros se adaptan rápidamente y otros necesitan una transición más gradual.

Observa las heces, apetito, vómitos, gases y cualquier cambio relevante.

5. Controla la condición corporal

No esperes seis meses para descubrir que tu Bulldog ha ganado cuatro kilos.

Pésalo periódicamente y observa su cuerpo.

6. Revisa la dieta cuando cambien sus circunstancias

Un cachorro, un adulto activo, un perro senior y un perro con una enfermedad no tienen necesariamente las mismas necesidades.

¿Puede un cachorro de Bulldog Inglés comer BARF?

Puede existir una dieta casera para cachorros correctamente formulada, pero aquí el margen de error es menor.

Durante el crecimiento, el equilibrio de calcio, fósforo, energía y otros nutrientes es especialmente importante.

Una dieta predominantemente cárnica puede provocar deficiencias de calcio y problemas esqueléticos. Merck advierte específicamente de los riesgos de las dietas desequilibradas durante el crecimiento.

Por eso no recomiendo experimentar con un cachorro utilizando una receta genérica de Internet.

Si quieres alimentar de forma casera a un cachorro, la formulación debería estar especialmente cuidada.

¿Es mejor BARF que pienso?

No existe una respuesta universal que permita decir que una opción es mejor para todos los perros.

Sí podemos decir algo más útil.

Una dieta BARF para Bulldog Inglés correctamente formulada puede ser una alternativa de alimentación natural.

Una dieta comercial completa y equilibrada también puede proporcionar los nutrientes necesarios.

La comparación real no debería ser:

BARF = natural = bueno

frente a:

pienso = artificial = malo.

Debería ser:

¿Qué está comiendo exactamente mi perro y está cubriendo sus necesidades?

Ahí empieza una conversación mucho más interesante.

Y aquí merece la pena acudir a fuentes que expliquen la nutrición de forma objetiva.

La WSAVA mantiene recursos específicos para propietarios y material sobre dietas a base de carne cruda, precisamente porque reconoce que Internet está lleno de información contradictoria sobre alimentación animal.

Errores que debes evitar con la dieta BARF

Antes de empezar una dieta BARF para Bulldog Inglés, hay varios errores que conviene tener muy presentes:

  • Dar solamente carne.
  • Pensar que cualquier proporción de huesos sirve.
  • Añadir suplementos sin calcular qué aporta ya la dieta.
  • Utilizar demasiado hígado.
  • Dar huesos cocidos.
  • Ignorar el riesgo microbiológico de los alimentos crudos.
  • Cambiar continuamente de ingredientes cuando existe una sospecha de alergia.
  • No controlar las calorías.
  • Pensar que menos heces significa automáticamente mejor nutrición.
  • Utilizar una receta diseñada para otro perro.
  • Alimentar a un cachorro con una dieta improvisada.
  • Creer que «natural» significa «completo».

El último error es probablemente el más importante.

Dieta BARF para Bulldog Inglés: conclusión

La dieta BARF para Bulldog Inglés puede ser una alternativa interesante para propietarios que quieren utilizar alimentos frescos y tener un mayor control sobre lo que come su perro.

Pero precisamente porque tienes más control, también tienes más responsabilidad.

No basta con comprar carne.

No basta con añadir un hueso.

No basta con copiar una tabla de porcentajes.

Y tampoco basta con llamar «BARF» a cualquier cuenco de comida cruda.

Una buena dieta natural debe estar correctamente formulada, adaptada al perro y revisada cuando cambien sus necesidades.

Y si decides utilizar alimentos crudos, debes asumir también la responsabilidad de manipularlos correctamente y valorar el riesgo microbiológico.

Después de años alimentando perros y de haber vivido en primera persona problemas digestivos importantes con mi primer Bulldog, sigo pensando que merece la pena cuestionar muchas de las ideas que hemos aceptado sobre alimentación.

Pero cuestionar no significa sustituir una creencia por otra.

Significa aprender.

Porque si vas a elegir una dieta BARF para Bulldog Inglés, lo mínimo que merece tu perro es que sepas exactamente por qué estás poniendo cada alimento en su cuenco.

Y eso es mucho más importante que cualquier etiqueta, cualquier marca o cualquier gurú de Internet.

Recurso externo recomendado

Para ampliar información con una fuente veterinaria internacional y contrastar especialmente los riesgos y las cuestiones nutricionales de las dietas a base de carne cruda, consulta las Guías Globales de Nutrición de WSAVA.

10 Mitos sobre nutrición canina

10 Mitos sobre nutrición canina

10 mitos sobre nutrición canina que probablemente has escuchado cientos de veces y que conviene revisar con un poco de sentido común.

Porque si hay un ámbito en el que resulta especialmente difícil separar información, tradición, marketing y opiniones personales, es precisamente la alimentación de nuestros perros.

Durante décadas nos han repetido qué debe comer un perro, cuánto debe comer, qué alimentos son “completos”, cuáles están prohibidos y qué productos necesitamos comprar para mantenerlo sano.

Y muchas veces hemos aceptado todo eso sin hacernos una pregunta bastante sencilla:

¿Qué hay realmente detrás de lo que nos están diciendo?

No se trata de afirmar que todo lo que venden las empresas de alimentación para mascotas sea malo. Tampoco de decir que cualquier dieta casera o cruda sea automáticamente saludable.

Se trata de algo mucho más básico:

aprender a pensar sobre la alimentación de nuestro perro en lugar de aceptar cualquier afirmación porque aparece en un envase, en un anuncio o incluso porque alguien la repite con bata blanca.

En este artículo vamos a revisar 10 mitos sobre nutrición canina y, en algunos casos, también una undécima afirmación que merece entrar en la lista.

Porque cuando hablamos de nutrición, los extremos suelen ser tan poco útiles como el marketing que pretenden combatir.

1. Los perros no pueden comer alimentos crudos

Este es uno de los primeros mitos sobre nutrición canina que encontramos cuando empezamos a investigar sobre alimentación natural.

Y aquí conviene separar dos cuestiones completamente diferentes.

Una cosa es decir que un perro puede consumir determinados alimentos crudos y otra muy diferente afirmar que cualquier alimento crudo es seguro o que una dieta basada en alimentos crudos es automáticamente completa y saludable.

Los perros tienen capacidad para digerir carne y otros alimentos animales sin necesidad de cocinarlos previamente. Su fisiología digestiva no depende de que alguien haya inventado una croqueta y la haya horneado antes de meterla en una bolsa.

Pero eso no significa que podamos coger cualquier carne, dejarla sobre la encimera y asumir que no existe ningún riesgo.

Los alimentos crudos pueden contener bacterias y otros patógenos. La propia AVMA desaconseja actualmente alimentar a perros y gatos con proteínas animales crudas o insuficientemente cocinadas debido al riesgo de contaminación para el animal y para las personas que conviven con él.

Por tanto, el mito no debería ser:

“Los perros pueden comer cualquier cosa cruda sin riesgo.”

La realidad es bastante más interesante:

los perros pueden digerir alimentos crudos, pero la seguridad microbiológica y el equilibrio nutricional de la dieta siguen siendo importantes.

Si eliges alimentación cruda, no confundas “natural” con “sin riesgos”.

2. Mitos sobre nutrición canina: los perros no deben comer huesos

Este es otro de los grandes mitos sobre nutrición canina, aunque aquí la respuesta tampoco puede reducirse a un simple “sí” o “no”.

El tipo de hueso importa.

El tamaño del perro importa.

La forma del hueso importa.

La manera en que se ofrece también importa.

Lo que sí debemos dejar muy claro es que los huesos cocidos pueden ser especialmente peligrosos, porque la cocción puede modificar su estructura y hacer que se astillen.

Pero tampoco significa que los huesos crudos sean completamente inocuos.

Pueden producir fracturas dentales, estreñimiento, obstrucciones o lesiones en el aparato digestivo. WSAVA advierte expresamente sobre estos riesgos.

Entonces, ¿debemos darle huesos a nuestro Bulldog?

Eso depende del sistema de alimentación que utilices, del tamaño y características del perro y de cómo se plantee la dieta.

Y existe otra cuestión todavía más importante:

un perro no necesita comer huesos para recibir calcio si su alimentación está correctamente formulada.

Los huesos pueden formar parte de determinadas dietas, pero no deberían convertirse en una improvisación.

3. El chocolate y la cebolla son mitos inventados para asustarnos

Aquí el artículo antiguo necesitaba una corrección importante.

No.

El chocolate y determinados miembros del género Allium, como la cebolla, pueden ser realmente tóxicos para los perros.

Lo que sí es un error es convertir esta información en una lista de alimentos “prohibidos” sin explicar que la toxicidad depende de la sustancia, la cantidad ingerida, el tamaño del perro y otros factores.

No es lo mismo que un Bulldog de 25 kilos robe una pequeña cantidad de un alimento que ingerir una cantidad elevada de una sustancia tóxica.

Pero tampoco debemos utilizar esto para afirmar que “un poquito no pasa nada”.

Cuando existe un alimento potencialmente tóxico, la actitud sensata es conocer el riesgo y evitar que el perro tenga acceso a él.

Y esto nos lleva a una idea mucho más importante:

no todos los alimentos son iguales y la dosis importa.

Una dieta saludable no consiste en construir una lista interminable de alimentos “buenos” y “malos”. Consiste en conocer las necesidades nutricionales del animal y entender qué cantidad y frecuencia tiene sentido dentro de su alimentación.

4. La nutrición canina es demasiado complicada para que tú puedas entenderla

Este es uno de los mitos sobre nutrición canina que más me interesa desmontar.

No necesitas convertirte en nutricionista veterinario para comprender los principios básicos de la alimentación de tu perro.

Puedes aprender qué son las proteínas, las grasas, los carbohidratos, las vitaminas, los minerales, la energía metabolizable, la condición corporal y las necesidades nutricionales de cada etapa de la vida.

No necesitas saberlo todo.

Pero sí deberías saber suficiente para hacer preguntas.

Porque existe una diferencia enorme entre:

“No sé nada de nutrición y hago lo que me dice el envase.”

y:

“No soy especialista, pero entiendo qué estoy dando de comer a mi perro y por qué.”

La información nutricional puede ser compleja, especialmente cuando hablamos de cachorros, reproducción, enfermedades, dietas terapéuticas o formulaciones caseras.

Pero que exista complejidad científica no significa que el propietario tenga que desconectar el cerebro.

De hecho, la propia WSAVA dispone de herramientas de evaluación nutricional para profesionales y propietarios precisamente porque la nutrición debe individualizarse y no reducirse a una única recomendación universal.

5. Si un alimento dice “completo y equilibrado”, ya no hay nada más que pensar

Este es uno de los mitos sobre nutrición canina que más fácilmente puede confundir a los propietarios.

Una declaración de adecuación nutricional significa que el alimento está formulado para proporcionar los nutrientes requeridos para una determinada etapa de la vida cuando se utiliza según las indicaciones correspondientes.

Eso es importante.

Pero “completo y equilibrado” no significa que todos los alimentos que llevan esa frase sean idénticos, ni que la calidad nutricional pueda juzgarse únicamente leyendo esas tres palabras.

También debemos mirar:

  • Ingredientes.
  • Densidad energética.
  • Cantidad diaria.
  • Etapa de vida.
  • Necesidades individuales.
  • Condición corporal.
  • Tolerancia digestiva.
  • Calidad y controles de fabricación.
  • Cómo responde nuestro perro a esa alimentación.

Y aquí hay algo que muchas personas olvidan:

un alimento puede ser nutricionalmente completo y aun así no ser necesariamente la única forma posible de alimentar correctamente a un perro.

Los perros pueden mantenerse con dietas comerciales completas y equilibradas y también con dietas caseras correctamente formuladas. El problema aparece cuando confundimos “casero” con “equilibrado automáticamente” o “comercial” con “perfecto automáticamente”.

Si quieres profundizar precisamente en la diferencia entre ambas filosofías, merece la pena leer nuestro artículo sobre comida natural frente a croquetas.

6.Mitos sobre nutrición canina: todo alimento procesado es veneno y provoca cáncer

Este es el mito que aparece cuando el péndulo se va completamente hacia el otro lado.

Y tampoco es cierto.

Que prefieras una alimentación fresca o mínimamente procesada para tu Bulldog no significa que puedas afirmar que todas las croquetas son veneno o que todas provocan cáncer.

No tenemos evidencia para hacer una afirmación tan general.

Y precisamente por eso no necesitamos hacerla.

Los alimentos comerciales para perros son productos formulados para proporcionar nutrientes y energía.

Algunos pueden ser más apropiados que otros dependiendo de su composición, calidad, controles y necesidades del animal.

Al mismo tiempo, el hecho de que un producto sea comercial no significa que debamos dejar de analizarlo.

La palabra “pienso”, “natural”, “premium”, “holístico” o cualquier otra etiqueta comercial no sustituye el análisis de lo que realmente contiene el alimento.

El error está en convertir una preferencia alimentaria en una religión.

Ni todo alimento procesado es veneno ni todo alimento natural es saludable por definición.

La pregunta correcta es:

¿Qué alimentación proporciona a mi perro los nutrientes que necesita, en las cantidades que necesita y de una forma que pueda mantener a largo plazo?

No obstante, en Bulldogtribe estamos en contra del pienso cómo solución para la alimentación de tu Bulldog Inglés.

Pensamos que una dieta natural equilibrada supervisada por veterinarios, es de largo lo mejor que puedas ofrecer a tu mejor amigo. 

7. Las vitaminas son la solución cuando mi perro no está bien alimentado

Otro clásico de los mitos sobre nutrición canina.

El perro tiene el pelo apagado.

Le damos vitaminas.

Tiene poca energía.

Le damos vitaminas.

Está comiendo mal.

Le damos vitaminas.

Tiene una dieta desequilibrada.

Le damos vitaminas.

Y esperamos que todo se arregle.

No funciona así.

Las vitaminas son nutrientes esenciales y tienen funciones fundamentales en el organismo. Pero más no significa mejor.

De hecho, algunos nutrientes pueden resultar perjudiciales cuando se administran en exceso.

El problema fundamental de una dieta desequilibrada no siempre se soluciona añadiendo un suplemento al azar.

Si la base de la alimentación es incorrecta, lo primero que hay que revisar es la alimentación.

El Manual Veterinario Merck señala precisamente que los desequilibrios nutricionales son un problema especialmente relevante en dietas caseras mal formuladas y que la suplementación indiscriminada de minerales puede provocar desequilibrios.

Antes de comprar diez suplementos para tu Bulldog, haz algo bastante menos espectacular:

mira qué está comiendo realmente.

8. Existe un alimento especial perfecto para cada raza

Este es uno de los mitos sobre nutrición canina donde el marketing tiene un terreno especialmente fértil.

“Alimento para Bulldog Inglés.”

“Alimento para Labrador.”

“Alimento para Yorkshire.”

“Alimento para Pastor Alemán.”

Parece lógico.

Pero una raza no convierte mágicamente a todos sus individuos en animales nutricionalmente idénticos.

Dentro de una misma raza encontramos perros de diferentes edades, tamaños, niveles de actividad, condiciones corporales y estados de salud.

Un Bulldog Inglés obeso y un Bulldog Inglés atlético no tienen exactamente las mismas necesidades.

Un cachorro tampoco necesita lo mismo que un adulto.

Y un perro con una enfermedad determinada puede necesitar una dieta completamente diferente.

Esto no significa que una formulación específica para una raza no pueda tener sentido en determinadas circunstancias.

Significa que la etiqueta de la raza no sustituye a la evaluación individual del perro.

Tu Bulldog no necesita comer algo simplemente porque en la bolsa aparezca una fotografía de un Bulldog.

Necesita una alimentación adecuada para él.

9. Los cachorros necesitan suplementos de calcio para desarrollar huesos fuertes

Este mito puede ser especialmente peligroso.

Y aquí sí conviene ser muy claro:

no deberías añadir calcio por tu cuenta a la dieta de un cachorro que ya está comiendo un alimento completo y equilibrado formulado para crecimiento.

Durante el crecimiento, el calcio y el fósforo deben mantenerse dentro de unos márgenes adecuados.

El exceso tampoco es inocuo.

El Manual Veterinario Merck señala que añadir calcio, fósforo o vitamina D por encima de las cantidades presentes en dietas completas formuladas para crecimiento rara vez es necesario y puede incluso estar contraindicado.

Esto es especialmente importante cuando hablamos de cachorros de razas grandes o de crecimiento rápido.

Si preparas una dieta casera, la situación cambia: necesitas asegurarte de que la receta proporciona las cantidades adecuadas de calcio, fósforo y otros nutrientes.

Pero hay una diferencia enorme entre:

“Mi cachorro necesita calcio.”

y:

“Voy a añadir calcio sin saber cuánto calcio está recibiendo ya.”

La segunda opción es una mala idea.

10. Mitos sobre nutrición canina: comer carne o alimentos crudos vuelve agresivo al perro

Este mito tiene una historia especialmente curiosa.

Según esta idea, si alimentas a tu perro con carne, especialmente cruda, empezará a comportarse como un lobo salvaje y se volverá agresivo.

No existe una base sólida para afirmar que comer proteína animal convierta a un perro equilibrado en un animal agresivo.

El comportamiento canino depende de una combinación enormemente más compleja de genética, aprendizaje, experiencias, entorno, socialización, manejo y estado físico.

La alimentación puede influir en determinados aspectos de la salud y el comportamiento, pero no existe una regla sencilla según la cual:

carne = agresividad.

Del mismo modo, tampoco deberíamos inventar el mito contrario y afirmar que una dieta concreta convierte automáticamente a cualquier perro en un animal tranquilo.

La comida no sustituye a la educación.

No sustituye a la socialización.

No sustituye al entorno.

Y desde luego no determina por sí sola el carácter de un Bulldog Inglés.

10+1. Las dietas caseras son malas y los perros solo deberían comer alimentos preparados para ellos

Este es probablemente el último de los mitos sobre nutrición canina que merece la pena revisar.

Una dieta casera puede ser perfectamente viable.

Pero aquí aparece una palabra que lo cambia todo:

formulada.

El hecho de poner carne, arroz, verduras y huevos en un cuenco no convierte automáticamente esa mezcla en una dieta completa.

Una alimentación casera mal planteada puede producir deficiencias o excesos nutricionales.

Por ejemplo, alimentar durante mucho tiempo a un perro principalmente con carne puede producir un desequilibrio importante entre calcio y fósforo. El Manual Veterinario Merck recoge precisamente este problema en dietas basadas predominantemente en carne.

Por tanto, defender la alimentación natural no significa defender la improvisación.

Si eliges una dieta casera para tu Bulldog Inglés, debes conocer sus necesidades nutricionales y formular la alimentación correctamente.

Y aquí es donde merece la pena aprender.

No necesitas aceptar que la única opción es abrir una bolsa de croquetas.

Pero tampoco necesitas caer en el extremo contrario de pensar que cualquier cosa que salga de una carnicería es automáticamente una dieta completa.

Entonces, ¿qué debemos creer sobre la nutrición canina?

Después de revisar estos 10 mitos sobre nutrición canina, probablemente hayas descubierto algo bastante incómodo:

la realidad es mucho menos sencilla que la publicidad.

No todo alimento natural es bueno.

No todo alimento procesado es malo.

No toda dieta casera es equilibrada.

No todo alimento comercial es idéntico.

No todos los perros tienen las mismas necesidades.

No todos los suplementos son necesarios.

Y no todo lo que se repite en Internet merece convertirse en una verdad.

La alimentación de un perro debería partir de sus necesidades reales.

Edad.

Peso.

Condición corporal.

Actividad.

Estado de salud.

Características individuales.

Y, por supuesto, los alimentos que recibe y las cantidades.

La nutrición canina no debería ser una cuestión de fe

Este es el mensaje más importante que quiero dejarte después de estos 10 mitos sobre nutrición canina.

No quiero que después de leer este artículo cambies automáticamente las croquetas por carne cruda.

Tampoco quiero que mantengas las croquetas simplemente porque alguien te dijo que son “completas”.

Quiero algo mucho más sencillo:

que empieces a hacer preguntas.

¿Qué contiene realmente la alimentación de mi perro?

¿Cuántas calorías está consumiendo?

¿Está en un peso saludable?

¿Su dieta es completa?

¿Está adaptada a su etapa de vida?

¿Hay una razón concreta para darle cada suplemento?

¿Estoy alimentándolo según sus necesidades o según lo que dice una publicidad?

Y si decides utilizar alimentación natural, ¿está correctamente formulada?

La información disponible sobre nutrición canina es enorme y muchas veces contradictoria. Por eso merece la pena acudir también a recursos técnicos que expliquen cómo valorar la alimentación de un perro, en lugar de limitarse a leer opiniones enfrentadas en redes sociales.

La WSAVA, por ejemplo, dispone de unas Guías Globales de Nutrición y herramientas de evaluación nutricional que pueden servir como punto de partida para comprender conceptos como condición corporal, necesidades energéticas y evaluación de la dieta.

Pero tampoco necesitas convertir la alimentación de tu Bulldog en una carrera universitaria.

Empieza por algo mucho más sencillo:

deja de creer automáticamente todo lo que te cuentan.

Aprende.

Compara.

Pregunta.

Y después decide.

Porque la alimentación de tu perro es demasiado importante como para dejarla completamente en manos del marketing.

Y también demasiado importante como para sustituir el marketing de una industria por el marketing del extremo contrario.

Tu Bulldog merece algo mejor que cualquiera de los dos.

Porque mi Bulldog Ingles no quiere comer

Porque mi Bulldog Ingles no quiere comer

Mi Bulldog no quiere comer

Si te estas preguntando «¿Por qué mi bulldog no quiere comer?» existen diferentes razones, algunas muy graves, pero en la mayoría de los casos se trata de algo muy sencillo: descúbrelo ahora.

Casi todos tratamos nuestro bulldog como si fuera un niño mimado y crecidito: así que nos preocupamos a la más mínimas variación en su comportamiento.

Entonces si mi bulldog ingles no quiere comer, su actividad favorita de largo, es normal empezar a preocuparse.

¿Qué estará pasando?

¿Estará enfermo?

¿Será grave?

La respuesta no es tan sencilla y necesitas de una investigación seria para tener la respuesta que estás buscando sobre el porque mi bulldog ingles no quiere comer.

Pero en la mayoría de los casos no se trata de nada grave: sencillamente se ha cansado de comer bolas secas y muy poco naturales 2/3 veces por día, tener que tragarse un litro de agua para bajarlas, tener flatulencias, barriga hinchada y gases todos los días.

Imagínate: ¿Harías lo mismo contigo mismo o con tu hijo?

¿Comerías comida basura siempre?

Causas más serias de porque mi bulldog ingles no quiere comer

Antes de hablar de la situación más común de que el perro se ha cansado de tragar bolas secas, vamos a ver unas causas más graves que podrían ocasionar inapetencia prolongada en tu bulldog.

Las posibles causas más graves de porque mi bulldog ingles no quiere comer son:

  • Enfermedades sistémicas  como por ejemplo las enfermedades metabólicas y las enfermedades hepáticas o renales
  • Infección o inflamación
  • Enfermedad tumoral
  • Cambios en el entorno o en el cuidado, eventos traumáticos que estresan al perro al punto de no querer comer
  • Enfermedad del tracto gastrointestinal
  • Impacto en el sistema nervioso central
  • Intoxicación

Causas de la incapacidad para comer

Mi bulldog ingles no quiere comer por:

  • Dolor
  • Enfermedad tumoral en la cavidad oral
  • Cuerpo extraño en la boca, el esófago o el tracto gastrointestinal
  • Fractura ósea en el cráneo, incluso las mandíbulas
  • Fractura de la mandíbula
  • Enfermedad de la cavidad nasal

Newsletter sobre nutrición canina

Descubre muchas informaciones interesantes sobre la nutrición de tu perro Bulldog: podrás cambiar su vida para siempre y tener a tu lado un perro más sano y feliz.

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Diagnostico sobre mi bulldog ingles no quiere comer

Antes de hacer un diagnostico caro y que no siempre es conclusivo te aconsejo de probar a ofrecer a tu perro una dieta natural de la que después te hablaremos más en profundidad.

Una vez descartado que el problema sea el aburrimiento da bolas secas, entonces puedes acudir a tu veterinario de confianza para realizar todos los exámenes necesarios para llegar a un diagnostico sobre porque mi bulldog ingles no quiere comer.

Los métodos de diagnóstico posibles, una vez analizado el historial clínico del perro bulldog, incluyen la radiografía dental, el examen radiográfico de la cavidad torácica y/o abdominal, la ecografía, análisis de sangre, análisis de orina, endoscopia, tomografía computadorizada o resonancia magnética.

Si la inapetencia se mantiene durante un largo periodo de tiempo puede ser necesario el ingreso en un hospital veterinario para proporcionar un tratamiento de hidratación intravenosa al animal y también alimentarlo por sonda mediante un tubo que se introduce en el estómago a través del esófago, el ventrículo o el intestino. 

El pronóstico depende de la causa subyacente de la inapetencia.

Causa principal de porque mi bulldog no quiere comer

Volviendo a lo que te comentaba arriba, muchas veces la causa principal de porque mi bulldog ingles no quiere comer es que esta totalmente harto de tragarse croquetas secas 2/3 veces por día.

Los piensos para perros son alimento de pésima calidad creados por el hombre hace ya un siglo y medio por dos razones principales.

  • Ganar dinero
  • No perder tiempo para alimentar un perro

 El poder del marketing ha hecho el resto convenciéndonos a todos de que se trata del mejor alimento posible para un perro: no te digo para un bulldog que es un perro todavía más delicado a nivel de estomago y que es una de las razas que pueden padecer la tan temida torsión de estomago en perros.

Las causas del porque mi bulldog no quiere comer croquetas pueden ser diferentes:

  • Aburrimiento
  • Falta de olor o olor muy fuerte y poco natural
  • Flatulencias 
  • Gases
  • Dolor de estomago porque las croquetas quedan alojadas allí durante muchísimo tiempo

 ¿Te parece tan extraño que tu bulldog se haya cansado de esto?

¿Si te tocara a ti que harías? Probablemente lo mismo.

 

Hace una prueba

Te propongo un trato: hace una prueba para verificar si mi bulldog ingles no quiere comer croquetas o realmente no quiere comer nadad y entonces ha llegado el momento de preocuparse seriamente.

Es muy sencillo como ofrecer una comida casera para perros: puedes ver como preparar una receta rápida en nuestro artículo haciendo clic abajo.

Receta de comida natural apetitosa y ligera en tan solo 20 minutos »

Método FES

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Imagino que si tienes un Bulldog Ingles la respuesta va a ser afirmativa.

¿Quién no quisiera seguir tener a su lado este animalito tan travieso y amoroso?

✔️ Si quieres empezar a cuidar de tu Bulldog de la mejor manera posible para que pueda vivir más tiempo a tu lado y mucho más feliz.

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Carlos se ha especializado durante los últimos  20 años en la nutrición canina, argumento realmente poco conocido entre los veterinarios.

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Veterinario especialista en nutrición canina, nutricionistadeperros.com

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Asistir a este Webinar gratuito no te dará soluciones mágicas: te ayudará sobretodo a volver a pensar con tu propia cabeza y a comprender mejor todas las ventajas de utilizar la comida natural para alimentar tu Bulldog Ingles a diario.

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Aprovecha esta gran ocasión y no cometas nuestros mismos errores: ¡a causa de nuestra ignorancia perjudicamos la salud de nuestro primer bulldog que hubiese podido vivir mucho más y mucho mejor!

Nuestra experiencia personal con mi bulldog ingles no quiere comer

Desafortunadamente nosotros tenemos mucha experiencia sobre este argumento porque hemos perdido nuestro primer bulldog a causa de la pésima alimentación a base de pienso para perros.

Tuvo una torsión de estomago de la cual conseguimos salvarlo por los pelos y luego nunca más estuvo el mismo.

Hasta llegar al punto de no querer ni ver ni oler croquetas.

Tragando bolas secas tenía dilataciones de estomago a diario con alto riesgo de sufrir otra torsión de estomago.

Gases, flatulencias, pesadez de estomago… al final decidió desafiarnos y dejar de comer este alimento tan nutritivo y balanceado.

No se levantaba más y tuvimos que llevarlo al hospital para que tomara suero.

Desesperados empezamos a buscar informaciones y encontramos la web nutricionistadeperros.com del doctor Gutiérrez un proyecto que en la época estaba moviendo sus primeros pasos.

Contamos toda la situación al doctor Gutiérrez y luego nos abrió los ojos sobre la nutrición canina y el gran engaño en el que vivíamos desde siempre.

Cambiamos a una dieta natural, el perro empezó a comer con la antigua voracidad desde el primer minuto, se acabaron en el acto dilataciones de estomago, flatulencias y gases.

Por fin pudimos decir adiós a que mi bulldog ingles no quiere comer.

Así de sencillo pudimos ver el poder de la alimentación natural para perros en tan solo 1 día.

Mi bulldog volvió a comer a andar y pasear alegremente durante meses: luego se lo llevó un infarto durante una operación de estomago necesaria para arreglar 10 años de estragos con pienso para perros.

¡Pero por lo menos se fue feliz!

 

La alternativa natural y rápida al pienso para perros

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Descubre la comida deshidratada de pollo y huevo para tu Bulldog.

  • Pienso de pollo y huevo 100% natural
  • Pienso de altísima calidad para perros.
  • Contiene pollo deshidratado obtenido a partir de partes nobles de pollos frescos (Pechuga y muslos)
  • Contiene huevo deshidratado obtenido a partir de huevos frescos enteros (yema y clara).
  • Contiene arroz, frutas y verduras.
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  • Contiene arroz, frutas y verduras.
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  • Contiene arroz, frutas y verduras.
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Comida para Perros Húmedo Bocconi de Paté con Carne y Zanahorias.

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Comida para Perros Húmeda con carne de jabalí perfecta por alergias alimentares.

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Comida para Perros Húmeda con salmón, trucha y verduras sin cereales.

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Comida para Perros Húmeda con carne de pato, arandanos sin ningún tipo de cereales.

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Comida para Perros Húmeda con carne de ternera, verduras y frutas sin  cereales.

Conclusiones sobre porque mi bulldog ingles no quiere comer

Antes de preocuparte de porque mi bulldog ingles no quiere comer te aconsejo de hacer el experimento de la comida casera para confirmar que el problema verdadero no sean las croquetas.

Por experiencia personal te aconsejo también de alejarte cuanto antes del pienso para perros y entender como funciona la nutrición canina: así podrás preparar una dieta casera apetitosa y balanceada para tu querido perro bulldog.

Si finalmente observas que tampoco así el bulldog ingles quiere comer, entonces llevalo cuanto antes al veterinario para realizar las pruebas que sean necesarias y descubrir las causas de la inapetencia.

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Gabriel de Bulldogtribe

Te ayudamos a conocer mejor y más a fondo la raza Bulldog Ingles para que puedas ser cada vez más feliz con tu querido perro.

Alimentación, raza, comportamiento, adestramiento, cuidados diarios, problemas de salud son algunos de los argumentos que vas a encontrar aquí.

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Bulldog obeso: cómo controlar su peso y ayudarle a adelgazar

Bulldog obeso: cómo controlar su peso y ayudarle a adelgazar

Si tienes un bulldog obeso, probablemente ya te hayas dado cuenta de que unos kilos de más no son simplemente una cuestión estética.

En esta raza, el exceso de peso puede dificultar todavía más la respiración, reducir la tolerancia al ejercicio, sobrecargar las articulaciones y hacer que el calor resulte especialmente peligroso.

Pero hay una buena noticia: si tu Bulldog Inglés tiene sobrepeso, no significa que estés condenado a verlo cada vez más gordo.

Con una alimentación correctamente ajustada, actividad física adaptada y un seguimiento constante, es posible recuperar una condición corporal saludable.

La primera pregunta es, por tanto, mucho más importante que cuánto pesa:

¿Realmente tienes un bulldog obeso o simplemente un Bulldog Inglés de constitución grande y musculosa?

¿Cómo saber si tu Bulldog Inglés es obeso?

El peso de la báscula puede orientarte, pero por sí solo no permite saber si un perro está gordo.

Dos Bulldogs Ingleses pueden pesar lo mismo y tener una composición corporal muy diferente.

La conformación compacta, el pecho ancho y la musculatura de esta raza hacen que algunos ejemplares parezcan más pesados de lo que realmente están.

Por eso, para saber si tienes un bulldog obeso, es más útil valorar su condición corporal.

Hay varias señales que puedes observar en casa:

  • Debes poder palpar las costillas con facilidad, aunque no necesariamente verlas.
  • Visto desde arriba, debería existir cierta cintura detrás de las costillas.
  • De perfil, el abdomen debería recogerse hacia la zona posterior y no formar una línea completamente horizontal.
  • Debe existir una cantidad razonable de masa muscular, no simplemente una gran capa de grasa.
  • La grasa acumulada alrededor del cuello, pecho, abdomen y base de la cola puede ser una señal de exceso de peso.

Los veterinarios utilizan habitualmente escalas de condición corporal, como la Body Condition Score (BCS), para valorar de forma más objetiva la cantidad de grasa corporal.

En una escala de 1 a 9, una puntuación alrededor de 5 suele considerarse ideal, mientras que las puntuaciones más altas indican sobrepeso u obesidad.

Esto es mucho más útil que perseguir un número concreto en la báscula.

El Bulldog Inglés adulto puede presentar una gran variabilidad individual de peso.

En un estudio VetCompass realizado con 2.662 Bulldogs Ingleses atendidos en clínicas veterinarias del Reino Unido, el peso adulto mediano fue de 25,55 kg, con un rango muy amplio.

Eso demuestra por qué decir que un Bulldog está obeso únicamente porque pesa “25”, “28” o “30 kg” puede ser engañoso.

Si sospechas que tu perro tiene obesidad importante, lo más sensato es que un veterinario valore su condición corporal, masa muscular, peso objetivo y posibles causas médicas.

¿Por qué mi Bulldog Inglés está engordando?

La causa más frecuente es bastante sencilla: está recibiendo más energía de la que necesita durante un periodo prolongado.

Eso puede ocurrir por varios motivos y no siempre significa que el propietario esté alimentando “mal” a propósito.

Algunos de los factores más habituales son:

Demasiada comida para su nivel de actividad

La cantidad que necesita un perro no depende únicamente de su tamaño.

Edad, esterilización, metabolismo individual, masa muscular, actividad física y estado de salud influyen en sus necesidades energéticas.

Un Bulldog que pasa gran parte del día durmiendo y dando paseos muy cortos no necesita la misma cantidad de comida que otro que camina, juega y se mantiene activo diariamente.

Premios y extras que no contabilizamos

Este es uno de los errores más frecuentes.

El alimento principal puede estar perfectamente calculado y, sin embargo, el perro engorda porque durante el día recibe:

  • Premios.
  • Restos de comida.
  • Trozos de queso o embutido.
  • Galletas.
  • Snacks dentales.
  • Comida utilizada para administrar medicamentos.
  • Pequeñas “pruebas” de lo que estamos cocinando.

Una pequeña cantidad parece insignificante cuando se da una vez. Todos los días, durante meses, deja de ser pequeña.

Esterilización, edad y menor actividad

Después de la esterilización y con el paso de los años, algunos perros pueden necesitar menos energía para mantener su peso.

Si mantenemos exactamente la misma alimentación mientras su actividad disminuye, el resultado puede ser progresivo: primero aparece un poco de grasa, después sobrepeso y finalmente un bulldog obeso.

Problemas de salud

No siempre es cuestión de comida.

Algunas enfermedades o determinados medicamentos pueden favorecer el aumento de peso. Por eso, si el incremento de peso es rápido, inexplicable o aparece acompañado de otros cambios, conviene consultar al veterinario antes de iniciar una dieta por nuestra cuenta.

El problema de tener un Bulldog obeso

El exceso de peso no es un detalle menor en ninguna raza, pero en el Bulldog Inglés merece una atención especial.

Esta raza ya presenta unas características anatómicas que pueden dificultar la respiración y la regulación de la temperatura. Añadir grasa corporal y reducir todavía más la capacidad para realizar actividad física puede crear un círculo difícil de romper.

Un Bulldog con sobrepeso puede moverse menos porque se cansa antes. Al moverse menos, gasta menos energía. Si continúa comiendo la misma cantidad, aumenta todavía más de peso.

Y entonces tenemos un bulldog obeso que cada vez tiene menos ganas y menos capacidad para hacer ejercicio.

El exceso de peso también puede agravar problemas articulares y aumentar la carga mecánica sobre las articulaciones. En un perro con problemas de movilidad, cada kilo adicional puede convertirse en una dificultad real para levantarse, caminar, subir escaleras o mantener una actividad normal.

Además, el sobrepeso puede empeorar la tolerancia al calor. Esto es especialmente relevante en una raza braquicéfala como el Bulldog Inglés.

Por eso controlar el peso no consiste en conseguir que nuestro perro “se vea más bonito”. Consiste en quitarle una carga que puede afectar a su movilidad y a su calidad de vida.

¿Cuánto debe pesar un Bulldog Inglés?

Esta es una de las preguntas más buscadas y también una de las que más fácilmente puede llevar a error.

No existe un peso universal que permita determinar si todos los Bulldogs Ingleses están en su peso ideal.

El sexo, la estructura corporal, la edad, la musculatura y las características individuales importan.

Por eso, si buscas “peso ideal del Bulldog Inglés”, no deberías quedarte únicamente con una tabla de kilos.

Una báscula puede decirte cuánto pesa tu perro.

La condición corporal te dice cuánto de ese peso corresponde aproximadamente a grasa y cuánto a estructura y músculo.

Si tu Bulldog pesa 28 kg pero tiene una condición corporal adecuada, no necesariamente tienes un bulldog obeso.

Si pesa 23 kg y presenta una acumulación evidente de grasa y no puedes palpar fácilmente sus costillas, el número de la báscula tampoco lo convierte automáticamente en un perro sano.

El objetivo debe ser encontrar el peso saludable de ese perro concreto.

¿Qué debe comer un Bulldog Inglés con sobrepeso?

Aquí es donde conviene abandonar las soluciones mágicas.

No existe un alimento concreto que haga adelgazar a un bulldog obeso mientras el resto de la alimentación permanece igual.

Lo que determina principalmente la pérdida de peso es que, durante un periodo sostenido, el perro reciba menos energía de la que utiliza.

Eso no significa que todas las dietas sean iguales.

La alimentación debe proporcionar nutrientes suficientes, mantener la masa muscular y permitir controlar las calorías sin provocar una restricción nutricional inadecuada.

Si utilizas alimento comercial, la cantidad debe ajustarse a las necesidades reales de tu perro y no simplemente seguir a ciegas la recomendación más alta del envase.

Si utilizas alimentación natural o comida casera, es todavía más importante que la dieta esté correctamente formulada. “Natural” no significa automáticamente “equilibrada”.

Una dieta casera improvisada basada únicamente en carne tampoco es una alimentación completa.

En un Bulldog Inglés con sobrepeso, además, conviene contabilizar absolutamente todo lo que come durante el día.

No sirve de mucho reducir la ración principal si después recibe diez premios porque nos mira con esa cara de Bulldog que parece diseñada por un departamento especializado en manipulación emocional.

¿Hay que eliminar los carbohidratos para que adelgace?

No necesariamente.

Durante años se han popularizado explicaciones demasiado simples según las cuales los carbohidratos serían los responsables directos de la obesidad canina.

La realidad es más sencilla: un perro aumenta de peso cuando consume más energía de la que necesita de forma sostenida.

Los carbohidratos no son automáticamente los responsables de que un perro engorde, igual que eliminar todos los carbohidratos no garantiza que adelgace.

Lo importante es la composición global de la dieta, su cantidad, su densidad energética y las necesidades concretas del animal.

Por eso, si quieres alimentar a tu Bulldog Inglés con una dieta natural, el objetivo debería ser formular una alimentación completa y equilibrada, no simplemente eliminar un grupo de nutrientes.

¿Puede un Bulldog obeso hacer ejercicio?

Sí, pero aquí hay que utilizar el sentido común.

El ejercicio es importante para controlar el peso y conservar masa muscular, pero un Bulldog Inglés con sobrepeso no debe convertirse de repente en un atleta.

Su anatomía braquicéfala hace que el calor y el esfuerzo intenso sean especialmente problemáticos.

Si actualmente apenas se mueve, comienza con paseos tranquilos y cortos.

Es preferible aumentar progresivamente la actividad que intentar compensar meses de sedentarismo con una caminata de una hora.

Una rutina razonable puede incluir varios paseos cortos repartidos durante el día, adaptados a su condición física y a la temperatura exterior.

En verano, especialmente en zonas calurosas, las horas del día son fundamentales. Un paseo que puede resultar perfectamente tolerable por la mañana temprano puede convertirse en un problema serio al mediodía.

Y si durante el paseo aparecen jadeo excesivo, dificultad respiratoria, debilidad, desorientación o cualquier signo preocupante, hay que detener la actividad y actuar según las indicaciones de un veterinario.

El objetivo no es cansar a un bulldog obeso.

El objetivo es conseguir que vuelva a moverse con comodidad.

¿Cuánto debe adelgazar un Bulldog Inglés?

Tampoco conviene intentar que pierda peso lo más rápido posible.

La pérdida de peso debe ser progresiva y controlada para reducir el riesgo de perder masa muscular y para poder ajustar la alimentación según la respuesta del perro.

Las guías veterinarias de control de peso utilizan como referencia una pérdida aproximada del 1-2 % del peso corporal por semana en perros adultos, aunque el ritmo adecuado debe individualizarse.

Por ejemplo, un perro de 25 kg que pierde alrededor de 250-500 gramos por semana estaría dentro de ese rango orientativo.

Pero no conviertas esa cifra en una obligación matemática.

Un perro con determinadas enfermedades, un perro muy mayor o un animal con una condición corporal concreta puede necesitar otro ritmo.

Lo importante es pesar al perro periódicamente y comprobar la evolución.

Cómo ayudar a un Bulldog obeso a perder peso

Un plan eficaz suele ser mucho menos espectacular de lo que prometen algunas dietas milagro.

1. Averigua cuánto pesa realmente

Pésalo y anota la fecha.

Si tienes acceso a una clínica veterinaria, aprovecha para obtener también una valoración de condición corporal y masa muscular.

2. Calcula todo lo que come

Pesa la ración diaria.

Cuenta los premios.

Cuenta los extras.

Cuenta esos pequeños trozos que “no son comida”.

Son comida.

3. Establece un objetivo realista

No necesitas que tu Bulldog pierda cinco kilos inmediatamente.

Necesitas que empiece a perder grasa de manera gradual y mantenga su masa muscular.

4. Aumenta la actividad poco a poco

Más movimiento, pero adaptado a su respiración, edad, condición corporal y temperatura.

Varios paseos cortos pueden ser más apropiados que una única sesión larga.

5. Controla el peso regularmente

Pesarlo una vez cada varios días puede generar más ansiedad que información.

Una revisión periódica, siempre en condiciones similares, permite comprobar la tendencia.

6. Ajusta el plan si no funciona

Si después de varias semanas no pierde peso, no tiene sentido seguir haciendo exactamente lo mismo.

Puede ser necesario revisar las cantidades, los premios, la actividad, la formulación de la dieta o descartar un problema médico.

¿Debe pasar hambre un Bulldog obeso?

No.

Una dieta para perder peso no debería consistir simplemente en poner un cuenco cada vez más vacío delante de tu perro.

La estrategia correcta es reducir la energía total de forma controlada manteniendo una nutrición adecuada.

Además, existen diferentes maneras de aumentar la sensación de saciedad, ajustar la densidad energética y distribuir las comidas durante el día.

En algunos perros puede ser útil utilizar alimentos con mayor volumen y menor densidad energética, siempre que formen parte de una dieta nutricionalmente adecuada.

Lo que no recomiendo es improvisar ayunos prolongados para conseguir que el perro adelgace rápidamente.

Un Bulldog Inglés no necesita sufrir para perder peso.

Necesita un plan que puedas mantener durante meses.

Alimentación natural para un Bulldog Inglés con sobrepeso

Si prefieres una alimentación natural, puede ser una opción perfectamente válida siempre que esté correctamente formulada.

La ventaja práctica para muchos propietarios es que permite trabajar con alimentos frescos y controlar exactamente los ingredientes y las cantidades.

Pero existe una diferencia enorme entre “comida casera” y “dieta casera completa”.

Una dieta formulada para un Bulldog Inglés debe tener en cuenta proteínas, grasas, minerales, vitaminas y otros nutrientes esenciales. También debe adaptarse a la edad, peso, actividad y características individuales.

Por eso, si quieres preparar comida casera para tu perro, no improvises una receta a partir de carne y verduras encontradas en internet.

Puedes conocer mejor nuestro enfoque sobre comida casera para Bulldog Inglés y utilizarlo como punto de partida para organizar su alimentación.

Lo que NO debes hacer para adelgazar a tu Bulldog

Cuando descubres que tienes un bulldog obeso, es normal querer solucionar el problema rápidamente.

Precisamente por eso conviene evitar algunos errores:

  • No reduzcas la comida drásticamente de un día para otro.
  • No elimines nutrientes completos sin una razón.
  • No hagas ayunos prolongados como método habitual de adelgazamiento.
  • No obligues a un Bulldog con problemas respiratorios a realizar ejercicio intenso.
  • No utilices medicamentos o suplementos para adelgazar sin supervisión veterinaria.
  • No sustituyas una dieta equilibrada por una receta casera improvisada.
  • No te obsesiones con un número concreto de kilos.
  • No ignores un aumento de peso repentino o inexplicable.

Y, sobre todo, no esperes a que el problema sea evidente.

Es mucho más fácil evitar que un Bulldog gane cinco kilos que conseguir que los pierda después.

Bulldog obeso: la clave está en la constancia

Controlar el peso de un Bulldog Inglés no consiste en encontrar una dieta milagrosa.

Consiste en conseguir que la cantidad y calidad de alimento, actividad física y necesidades energéticas estén equilibradas durante meses y años.

Si ya tienes un bulldog obeso, no necesitas castigarte ni sentirte culpable. Necesitas empezar a medir.

Pesa su comida.

Controla sus premios.

Observa su cuerpo.

Aumenta progresivamente su actividad.

Pésalo periódicamente.

Y, cuando exista una obesidad clara o cualquier duda sobre su salud, trabaja con tu veterinario para establecer un peso objetivo y un plan seguro.

El objetivo final no es tener un Bulldog Inglés delgado.

Es tener un Bulldog Inglés con una condición corporal saludable, capaz de caminar, respirar, jugar y disfrutar de su vida con el menor peso innecesario posible.

Porque un Bulldog puede seguir siendo ese pequeño tanque musculoso que tanto nos gusta sin convertirse en un bulldog obeso.

Y cuanto antes empieces a controlar su peso, más fácil será mantenerlo sano durante muchos años.

Preguntas frecuentes sobre el Bulldog obeso

¿Cómo sé si mi Bulldog Inglés es obeso?

No te fijes únicamente en la báscula. Comprueba si puedes palpar sus costillas, si mantiene cierta cintura vista desde arriba y si el abdomen se recoge visto de perfil. Para una valoración fiable, un veterinario puede determinar su condición corporal mediante una escala específica.

¿Cuánto pesa un Bulldog Inglés obeso?

No existe una cifra única. El peso saludable depende del sexo, edad, estructura corporal y musculatura. Un Bulldog Inglés puede pesar más que otro y estar en mejor condición corporal.

¿Qué puedo darle a mi Bulldog Inglés para que adelgace?

La clave no es un alimento milagroso, sino controlar la ingesta energética total y mantener una nutrición adecuada. La dieta debe adaptarse al peso objetivo, actividad y estado de salud del perro.

¿Puede adelgazar un Bulldog Inglés solo haciendo ejercicio?

El ejercicio ayuda, pero normalmente debe combinarse con un control adecuado de la alimentación. Además, en esta raza el ejercicio debe adaptarse especialmente al calor y a la capacidad respiratoria.

¿Un Bulldog Inglés obeso puede hacer ejercicio?

Sí, salvo que exista una contraindicación veterinaria, pero debe empezar progresivamente. Paseos cortos y frecuentes pueden ser más apropiados que sesiones largas o ejercicio intenso.

¿Es bueno hacer ayunar a un Bulldog obeso?

No debería utilizarse el ayuno prolongado como estrategia improvisada para adelgazar. La pérdida de peso debe realizarse mediante un plan nutricional adecuado y, cuando existe obesidad, preferiblemente con supervisión veterinaria.

¿Los carbohidratos hacen que mi Bulldog engorde?

No por sí solos. El aumento de peso se produce cuando la ingesta energética supera las necesidades durante un periodo prolongado. La composición de la dieta importa, pero eliminar automáticamente los carbohidratos no garantiza una pérdida de peso saludable.

¿Cuánto tarda un Bulldog Inglés en adelgazar?

Depende de cuánto peso necesite perder y de su situación individual. En perros adultos, las guías veterinarias suelen utilizar como referencia una pérdida aproximada del 1-2 % del peso corporal por semana, ajustando el ritmo según cada caso.

¿Qué hago si mi Bulldog sigue engordando aunque coma poco?

Conviene revisar la cantidad real de comida y premios, pero también consultar al veterinario si el aumento de peso no tiene una explicación clara. Algunas enfermedades y medicamentos pueden influir en el peso.

¿Cuál es el mejor alimento para un Bulldog Inglés con sobrepeso?

No existe un único alimento que sea el mejor para todos. Lo importante es que la dieta sea completa, equilibrada, adecuada para sus necesidades y permita controlar la cantidad de energía que consume.

¿La comida casera puede ayudar a un Bulldog Inglés obeso?

Puede formar parte de una estrategia de control de peso si está correctamente formulada y se controlan las cantidades. Una dieta casera improvisada, sin embargo, puede ser nutricionalmente incompleta.

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4 Razones científicas por las que tu Bulldog sigue siendo un carnívoro

4 Razones científicas por las que tu Bulldog sigue siendo un carnívoro

Descubre qué dice realmente la ciencia sobre la anatomía, digestión y evolución del perro y por qué llamar al Bulldog simplemente “un omnívoro que puede comer cualquier cosa” es una simplificación.

Hay una frase que llevamos años escuchando:

“El perro es un omnívoro y puede comer de todo.”

La primera parte necesita algunos matices.

La segunda es directamente demasiado simplista.

Tu Bulldog Inglés pertenece al orden Carnivora, el mismo grupo zoológico que incluye a lobos, zorros, gatos, osos y otros mamíferos carnívoros.

Pero aquí aparece una distinción fundamental:

pertenecer al orden Carnivora no significa que el perro doméstico sea un carnívoro estricto como un gato.

La evolución del perro durante miles de años junto al ser humano modificó profundamente su capacidad para aprovechar determinados alimentos vegetales, especialmente los ricos en almidón.

De hecho, los perros domésticos presentan adaptaciones genéticas relacionadas con la digestión del almidón que no encontramos de la misma manera en el lobo.

Entonces, ¿Qué es realmente un perro?

La descripción más precisa desde el punto de vista nutricional sería la de un carnívoro facultativo u omnívoro adaptado, dependiendo de la clasificación utilizada.

Y esto cambia bastante el debate.

Porque demostrar que el perro puede digerir carbohidratos no significa que cualquier alimentación basada en cereales sea automáticamente adecuada.

Y demostrar que el perro tiene anatomía de carnívoro tampoco significa que una dieta exclusivamente de carne sea nutricionalmente completa.

Vamos a separar ciencia de marketing.

1. El aparato digestivo del perro está adaptado a una alimentación muy diferente de la de un herbívoro

El primer argumento interesante está en el aparato digestivo.

Los perros tienen un tracto gastrointestinal relativamente sencillo y adaptado a una digestión rápida de alimentos de origen animal, aunque también pueden aprovechar determinados nutrientes procedentes de vegetales y almidones.

Una revisión científica sobre fisiología digestiva canina describe precisamente al perro como un animal con un aparato digestivo corto y simple, compatible con una dieta de carácter carnívoro facultativo.

Esto tiene sentido cuando observamos su evolución.

El antepasado del perro doméstico no era un herbívoro.

Los cánidos silvestres consumen presas, pero también pueden consumir vegetales, frutos, contenido gastrointestinal de sus presas y alimentos procedentes de carroña o de los asentamientos humanos.

Y durante la domesticación ocurrió algo especialmente interesante.

El perro desarrolló adaptaciones que aumentaron su capacidad para utilizar el almidón como fuente energética.

Por tanto, decir:

“El perro solo puede digerir carne”

es incorrecto.

Pero decir:

“El perro está diseñado para comer cualquier cosa”

también lo es.

La realidad está en medio.

Su aparato digestivo conserva una clara especialización hacia alimentos de origen animal, pero su evolución junto al ser humano le permitió ampliar considerablemente su capacidad metabólica.

2. Sus dientes siguen contando una historia claramente carnívora

Ahora vamos a mirar algo que no necesita un microscopio ni un estudio genético.

La boca de tu Bulldog.

Los perros tienen dientes diseñados para agarrar, perforar, desgarrar y cortar.

Los caninos son especialmente evidentes.

No son los dientes de una vaca.

Y tampoco son los dientes de un caballo.

Los molares y premolares posteriores de los perros incluyen piezas especializadas que reciben el nombre de dientes carnasiales, adaptados para cortar tejidos.

Esta estructura tiene mucho más sentido en un animal que consume alimentos de origen animal que en un herbívoro especializado en triturar grandes cantidades de fibra.

Pero aquí también conviene evitar otra exageración habitual.

Los dientes de un perro no demuestran que solamente pueda comer carne.

Demuestran que su anatomía oral está fuertemente adaptada al consumo y procesamiento de alimentos de origen animal.

Y eso es una diferencia importante.

Que pueda utilizar almidón no significa que su boca se haya transformado en la de un herbívoro.

3. La mandíbula del perro está diseñada principalmente para cortar, no para triturar vegetales durante horas

Aquí encontramos otra diferencia anatómica interesante.

Observa cómo mastica un caballo.

Su mandíbula puede realizar movimientos laterales y circulares muy amplios, necesarios para triturar grandes cantidades de materia vegetal.

Ahora observa a un perro.

Su capacidad para realizar movimientos laterales es mucho más limitada.

La mandíbula canina está especialmente adaptada a movimientos de apertura y cierre que permiten sujetar, desgarrar y cortar.

Esto encaja con su dentición y con su historia evolutiva.

No significa que el perro no pueda masticar o procesar alimentos vegetales.

Significa que no posee el aparato masticatorio de un herbívoro especializado.

Y esta distinción resulta especialmente importante cuando hablamos de alimentación.

Un perro puede aprovechar el almidón cocinado y otros ingredientes vegetales.

Pero eso no convierte su fisiología digestiva en la de una vaca.

4. La amilasa desmonta precisamente uno de los mitos más repetidos

Llegamos al punto más interesante del artículo original.

La amilasa.

La versión antigua de este argumento decía:

“Los carnívoros no producen amilasa, por lo tanto los perros no pueden procesar carbohidratos.”

El problema es que eso no describe correctamente al perro doméstico.

Los perros no producen cantidades relevantes de amilasa en la saliva como los seres humanos, pero sí producen amilasa pancreática, una enzima fundamental para la digestión del almidón.

Y aquí la ciencia nos ofrece una de las pruebas más interesantes de la evolución del perro.

Durante la domesticación se produjo una expansión del número de copias del gen AMY2B, relacionado con la producción de amilasa pancreática.

Los perros pueden presentar muchas más copias de este gen que los lobos, aunque existe una variación considerable entre individuos y razas.

Esta adaptación permitió a los perros aprovechar con mayor eficiencia dietas relativamente ricas en almidón.

De hecho, estudios sobre la evolución del perro han identificado no solamente cambios relacionados con AMY2B, sino también modificaciones en otros genes implicados en la digestión del almidón y la absorción de glucosa.

Por tanto:

sí, tu Bulldog puede digerir almidón.

Pero de ahí no se desprende que:

“los carbohidratos deban constituir la base de su alimentación”.

Son dos afirmaciones completamente diferentes.

Y aquí está el verdadero punto

La capacidad de utilizar un nutriente no demuestra que cualquier cantidad o cualquier fuente de ese nutriente sea la alimentación óptima.

Tu perro puede digerir almidón.

También puede obtener nutrientes de determinados vegetales.

Pero eso no elimina el hecho de que su anatomía, dentición, fisiología y evolución estén profundamente vinculadas a una alimentación basada en alimentos de origen animal.

La cuestión interesante no es:

“¿Puede mi Bulldog comer carbohidratos?”

La respuesta es sí.

La pregunta correcta es:

“¿Qué cantidad, qué fuentes y dentro de qué dieta completa tienen sentido para mi Bulldog?”

Y esa pregunta es muchísimo más difícil de responder con un simple eslogan.

Entonces, ¿tu Bulldog es carnívoro u omnívoro?

Aquí es donde merece la pena desmontar una confusión terminológica.

Taxonómicamente, tu Bulldog es un carnívoro porque pertenece al orden Carnivora.

Nutricionalmente, el perro doméstico tiene una capacidad mucho mayor para utilizar carbohidratos y alimentos ricos en almidón que un carnívoro estricto como el gato.

Por eso fuentes veterinarias actuales describen al perro doméstico como omnívoro desde el punto de vista nutricional.

Y esto no debería utilizarse como argumento para justificar cualquier alimentación.

Porque “omnívoro” no significa:

“puede vivir perfectamente comiendo cualquier cosa que encuentre en la cocina”.

Significa que su fisiología le permite utilizar nutrientes procedentes de diferentes fuentes.

La diferencia es enorme.

¿Significa esto que las croquetas son malas para tu Bulldog?

No podemos afirmar científicamente que todas las croquetas sean malas.

Una dieta comercial correctamente formulada puede proporcionar todos los nutrientes necesarios para un perro.

El problema está en convertir el formato del alimento en el criterio definitivo.

Una croqueta no es automáticamente saludable porque sea cara.

Tampoco es automáticamente mala porque sea procesada.

Lo que importa es su formulación, digestibilidad, densidad energética, perfil nutricional, calidad y cantidad de ingredientes y adecuación a las necesidades concretas del perro.

Y exactamente lo mismo ocurre con la comida natural.

Una dieta natural mal formulada puede provocar deficiencias.

Una dieta casera basada únicamente en carne tampoco es una dieta completa.

Por eso, si quieres alimentar a tu Bulldog con comida natural, la clave no es simplemente eliminar las croquetas.

La clave es aprender a formular una dieta completa y equilibrada.

La ciencia nos cuenta algo mucho más interesante

Después de estudiar todo esto, quizá la conclusión no sea exactamente la que esperabas.

El perro no es un gato.

Pero tampoco es una vaca.

Es un animal perteneciente al orden Carnivora cuya evolución junto al ser humano produjo importantes adaptaciones para aprovechar alimentos ricos en almidón.

Eso explica por qué puede digerir carbohidratos mucho mejor que un lobo.

Y también explica por qué reducir toda la alimentación canina a:

“dale cualquier cosa porque es omnívoro”

es científicamente pobre.

La anatomía de su dentición, su mandíbula, su aparato digestivo y su historia evolutiva siguen contando una parte muy importante de la historia.

¿Y qué hacemos entonces con la alimentación de nuestro Bulldog?

Aquí es donde nosotros hacemos nuestra elección personal.

Después de nuestra experiencia con nuestros Bulldogs, preferimos una alimentación basada principalmente en alimentos naturales y de origen animal, correctamente formulada y adaptada a las necesidades del perro.

Pero nuestra experiencia no sustituye a la evidencia científica.

Y tampoco queremos que sustituyas una creencia por otra.

Si utilizas croquetas, aprende a leerlas.

Si utilizas comida natural, aprende a formularla.

Si utilizas BARF, conoce sus beneficios potenciales y también sus riesgos.

Y, especialmente si tu Bulldog tiene una enfermedad, es cachorro, senior o presenta necesidades nutricionales especiales, busca asesoramiento profesional cualificado.

La nutrición canina es demasiado importante como para convertirla en una guerra entre dos bandos.

La verdadera lección

Quizá después de leer estas cuatro razones ya no puedas decir simplemente:

“Mi Bulldog es un carnívoro estricto y no puede comer carbohidratos.”

La ciencia no dice eso.

Pero tampoco tienes por qué aceptar sin pensar:

“Es omnívoro, así que puede comer cualquier cosa.”

Tampoco dice eso.

Lo que sabemos es bastante más interesante:

el perro doméstico evolucionó desde un antepasado carnívoro y desarrolló durante su domesticación una capacidad extraordinaria para aprovechar una dieta más diversa, incluidos los almidones.

Y comprender esa evolución nos permite tomar decisiones mucho más inteligentes sobre su alimentación.

Porque al final, la pregunta importante no es si queremos ganar una discusión sobre carnívoros vs omnívoros.

La pregunta es mucho más sencilla:

¿Sabemos realmente qué estamos poniendo cada día en el cuenco de nuestro Bulldog?

Ahí empieza de verdad la nutrición canina.

Croquetas para perros

Croquetas para perros

Después de hablar con algunos seguidores de BulldogTribe, hemos decidido volver a uno de los temas que más preguntas genera: las croquetas para perros.

Y aquí queremos empezar de una manera diferente.

Durante años nosotros también dimos por buenas muchas cosas sobre la alimentación canina simplemente porque las habíamos escuchado muchas veces.

Si lo decía el veterinario, aparecía en un anuncio o lo recomendaba una tienda, parecía que no había mucho más que discutir.

Con el tiempo aprendimos algo bastante importante: que un alimento sea comercial, cómodo y nutricionalmente formulado no significa automáticamente que sea la única opción posible para tu perro.

Pero tampoco significa lo contrario: que todas las croquetas sean malas y que cualquier plato de comida casera sea automáticamente mejor.

La nutrición canina es bastante más compleja que eso.

La propia World Small Animal Veterinary Association (WSAVA) recomienda valorar la dieta completa, su adecuación nutricional, el control de calidad y las necesidades individuales del animal, en lugar de quedarse únicamente con palabras como «premium», «natural» o con una lista de ingredientes.

Por eso, en este artículo vamos a revisar 6 aspectos importantes de las croquetas para perros que merece la pena conocer antes de decidir qué va a comer tu Bulldog Inglés todos los días.

1. Producción: procesado no significa automáticamente malo

Una de las críticas más habituales a las croquetas para perros es que se fabrican mediante procesos industriales y a temperaturas elevadas.

Eso es cierto.

Pero aquí conviene corregir una exageración que nosotros mismos hemos utilizado durante años: las croquetas no se fabrican a 1.000 ºC.

El alimento seco suele producirse mediante extrusión, un proceso en el que los ingredientes se mezclan, cocinan y moldean.

Según el Merck Veterinary Manual, las temperaturas utilizadas pueden variar aproximadamente entre 80 y 200 ºC, dependiendo del proceso y del fabricante.

Durante el procesamiento puede producirse pérdida o modificación de determinados nutrientes.

Por eso las formulaciones comerciales incorporan posteriormente nutrientes y se diseñan para alcanzar determinados perfiles nutricionales.

Esto último es importante.

Que una vitamina o un mineral se añada durante la fabricación no significa por sí mismo que sea inútil o de mala calidad.

Lo que importa es que el alimento final proporcione los nutrientes necesarios en cantidades y formas adecuadas y que exista un buen control de calidad.

Por tanto, el argumento realmente interesante sobre las croquetas para perros no es:

«Está procesado, así que es malo».

La pregunta correcta es:

¿Qué contiene realmente el alimento terminado y está correctamente formulado para mi perro?

Y esa es una pregunta bastante más difícil de responder mirando solamente una fotografía bonita del saco.

2. Materias primas: la etiqueta cuenta menos de lo que parece

Otro de los grandes problemas cuando hablamos de croquetas para perros es la obsesión por leer la etiqueta como si fuera una radiografía completa del producto.

No lo es.

Que un alimento indique «pollo», «salmón», «arroz» o cualquier otro ingrediente no nos permite conocer por sí solo la calidad nutricional global de la dieta.

La propia WSAVA advierte de que la lista de ingredientes puede resultar engañosa si se utiliza como único criterio para valorar un alimento.

También recomienda conocer quién formula la dieta, qué controles de calidad se realizan y si el fabricante puede proporcionar información nutricional más completa.

¿Y qué pasa con los subproductos?

Aquí también merece la pena desmontar otro mito.

Un subproducto animal no significa necesariamente un residuo peligroso o un alimento de mala calidad.

Órganos como el hígado, el corazón o determinados tejidos animales pueden aportar nutrientes importantes.

El problema no es que un alimento utilice automáticamente «partes que los humanos no quieren».

El problema sería que el fabricante utilizara materias primas de mala calidad, tuviera controles insuficientes o formulara un producto que no cubriera adecuadamente las necesidades nutricionales del perro.

Por eso, en lugar de preguntar únicamente:

«¿Estas croquetas para perros tienen un 30% de pollo?»

sería mucho más interesante preguntar:

  • ¿Quién formula la dieta?
  • ¿Es un alimento completo?
  • ¿Para qué etapa de vida está formulado?
  • ¿Qué controles de calidad realiza el fabricante?
  • ¿Puede proporcionar un análisis nutricional completo?
  • ¿Existen estudios o pruebas sobre el producto?

Son preguntas bastante menos espectaculares que «¿lleva pollo o subproductos?», pero mucho más útiles.

3. Nutrientes de las croquetas para perros: «completo» no significa necesariamente «ideal para todos»

Aquí llegamos a uno de los puntos que más nos interesa defender en BulldogTribe.

Un alimento comercial como las croquetas para perros puede estar formulado para ser completo y equilibrado.

Eso significa que puede aportar los nutrientes necesarios cuando se utiliza como alimentación principal siguiendo sus indicaciones.

Pero «completo» no significa necesariamente que sea la única forma correcta de alimentar a un perro.

Tampoco significa que todos los perros respondan exactamente igual a la misma alimentación.

Y aquí aparece una diferencia fundamental entre una dieta comercial y una dieta casera: una dieta casera puede ser excelente, pero tiene que estar correctamente formulada.

No basta con poner carne, verduras, arroz y algún suplemento en un cuenco y asumir que ya tenemos una alimentación completa.

La WSAVA recomienda que las dietas caseras se evalúen teniendo en cuenta proteínas, grasas, carbohidratos, vitaminas, minerales, digestibilidad y biodisponibilidad, y aconseja recurrir a un profesional especializado en nutrición veterinaria para formularlas o revisarlas.

Esto es especialmente importante en cachorros, perros gestantes y animales con enfermedades.

Por eso, si decides abandonar las croquetas para perros y pasar a una alimentación casera, no sustituyas simplemente las bolitas secas por un plato improvisado.

Hazlo bien.

Puedes empezar por conocer mejor la alimentación natural en nuestro contenido sobre comida natural para perros.

4. Conservantes y aditivos en la croquetas para perros: no todos son el enemigo

Durante años hemos utilizado una expresión demasiado sencilla: «Las croquetas para perros llevan conservantes y por eso provocan problemas de salud».

Hoy sabemos que el asunto es bastante más complejo.

Los alimentos secos necesitan estabilidad y conservación durante su almacenamiento.

Algunos utilizan antioxidantes y otros aditivos autorizados para mantener sus características y evitar el deterioro.

Por tanto, encontrar un aditivo en la etiqueta no demuestra que ese alimento sea perjudicial.

Lo que sí merece nuestra atención es la calidad global de la formulación y del fabricante.

Y también hay algo que muchas veces olvidamos: un perro puede tener una reacción adversa a un alimento concreto sin que eso signifique que todos los alimentos secos sean malos.

Si un Bulldog presenta diarreas recurrentes, vómitos, picor, problemas de piel o cualquier otro síntoma compatible con una reacción alimentaria, lo sensato es investigar la causa en lugar de asumir automáticamente que «las croquetas para perros» son responsables.

La alimentación puede ser parte del problema.

Pero también puede no serlo.

5. Torsión de estómago: aquí hay que separar experiencia de evidencia

Este es probablemente el punto que más hemos tenido que revisar.

Nuestro primer Bulldog Inglés sufrió graves problemas digestivos y posteriormente una torsión gástrica. Durante años asociamos directamente aquella experiencia con las croquetas para perros.

Y nuestra experiencia es real.

Pero una experiencia personal no demuestra por sí sola una relación causal.

La dilatación-torsión gástrica, conocida como GDV, es una emergencia veterinaria grave y multifactorial.

Se han estudiado factores como comer rápidamente, realizar una única comida diaria y otros elementos relacionados con el manejo y las características individuales del perro.

Además, estudios específicos sobre alimentos secos no permiten afirmar simplemente que «las croquetas causan torsión».

En una investigación sobre diferentes características de los alimentos secos, por ejemplo, varias de las hipótesis relacionadas con ingredientes no mostraron una asociación significativa con el riesgo de GDV.

Por tanto, no sería responsable decirte:

«Si das croquetas a tu Bulldog, tendrá una torsión».

No podemos afirmarlo.

Lo que sí podemos decir es que, ante un perro con antecedentes de problemas digestivos o riesgo de GDV, merece la pena hablar con el veterinario sobre la frecuencia de las comidas, velocidad al comer, ejercicio alrededor de las comidas y composición de la dieta.

Y conocer muy bien los síntomas de una posible torsión.

En BulldogTribe hemos actualizado también este tema en nuestro artículo sobre las principales causas de muerte del Bulldog Inglés.

6. Agua: las croquetas tienen muy poca, pero eso no significa que sean peligrosas

Este es otro punto en el que durante años fuimos demasiado categóricos.

Las croquetas son un alimento seco. El Merck Veterinary Manual señala que los alimentos secos contienen aproximadamente un 10% de agua, frente al contenido mucho mayor de los alimentos húmedos.

Por supuesto, eso significa que un perro alimentado con comida seca necesita obtener más agua mediante la bebida que otro que consume una dieta con un elevado contenido de humedad.

Pero eso no convierte automáticamente el consumo de agua después de comer en algo peligroso.

Tampoco podemos afirmar que beber mucha agua después de comer croquetas provoque una torsión de estómago de manera automática.

De nuevo, la realidad es más compleja.

En nuestro caso, la diferencia que observamos con nuestros Bulldogs al pasar de una alimentación seca a una alimentación con mucha más humedad fue muy evidente.

Con nuestro Bulldog actual, Ettore, hemos observado además que bebe de manera diferente cuando su alimentación contiene una cantidad elevada de agua.

Pero eso es nuestra experiencia, no una regla universal para todos los perros.

Y es precisamente aquí donde creemos que está la parte interesante.

¿Tiene sentido que la dieta aporte agua?

Sí.

Una alimentación con mayor contenido de humedad puede contribuir significativamente a la ingesta total de agua.

Pero eso no convierte automáticamente a un alimento seco en peligroso.

¿Y entonces las croquetas para perros son malas?

Esta es probablemente la pregunta que muchos esperaban después de leer los seis puntos.

La respuesta actual de BulldogTribe es bastante más precisa que la que habríamos dado hace diez años: no todas las croquetas son iguales y no todas son malas.

Existen alimentos comerciales completos y correctamente formulados que pueden cubrir las necesidades nutricionales de un perro.

Pero tampoco creemos que el hecho de que un alimento sea comercial y esté formulado como «completo» obligue a todo propietario a utilizarlo como única alternativa.

También existe la alimentación casera correctamente formulada.

Y existe la alimentación húmeda.

Y existen diferentes alternativas comerciales menos procesadas.

Incluso dentro de la categoría de alimentos secos hay enormes diferencias entre productos.

Por eso, más que entrar en una guerra entre «croquetas buenas» y «comida natural buena», creemos que merece la pena aprender a evaluar la alimentación de nuestro perro.

Nuestra experiencia con la alimentación natural

Aquí sí podemos hablar de nuestra experiencia sin disfrazarla de estudio científico.

Nuestro primer Bulldog, Gino, tuvo durante años problemas digestivos muy complicados.

Cuando finalmente empezamos a investigar seriamente la alimentación y cambiamos su dieta, observamos una transformación que para nosotros fue espectacular.

Pasó de estar prácticamente sin energía a recuperar buena parte de su vitalidad.

¿Demuestra eso que las croquetas fueron la causa de todos sus problemas?

No.

No podemos demostrarlo.

Pero sí demuestra algo mucho más sencillo: la alimentación puede tener una importancia enorme en cómo se encuentra un perro y merece la pena analizarla cuando existen problemas recurrentes.

Con Ettore hemos seguido desde cachorro un enfoque de alimentación natural y nuestra experiencia ha sido también muy positiva.

Lo mismo ocurrió después de sus intervenciones quirúrgicas: su recuperación fue, desde nuestra perspectiva, extraordinariamente rápida.

Una vez más: es nuestra experiencia, no una prueba clínica.

Pero después de tantos años conviviendo con Bulldogs, tenemos claro que la alimentación no debería tratarse como un detalle secundario.

Entonces, ¿Qué debería comer mi Bulldog Inglés?

Esta es la pregunta que realmente importa.

No:

«¿Croquetas sí o no?»

Sino:

«¿Qué alimentación cubre correctamente las necesidades de mi perro y cómo responde él a ella?»

Si utilizas un alimento comercial, busca información más allá del marketing.

Comprueba que sea completo para la etapa de vida correspondiente, quién lo formula, qué controles de calidad realiza el fabricante y qué información nutricional puede proporcionar.

La WSAVA ofrece precisamente una guía específica para ayudar a los propietarios a evaluar estos aspectos.

Si quieres utilizar comida casera, no improvises una dieta basada simplemente en carne y verduras. Una dieta casera también necesita estar correctamente equilibrada.

Y si tienes un cachorro, un perro mayor, un animal con sobrepeso, alergias, problemas digestivos o alguna enfermedad, la individualización de la dieta es todavía más importante.

Puedes empezar por nuestro contenido sobre el Método FES de Nutrición Canina y entender mejor nuestro enfoque sobre la alimentación natural.

El problema no son solamente las croquetas para perros

Después de tantos años hablando de alimentación canina, quizá esta sea la conclusión más importante.

El verdadero problema es dejar de pensar.

Durante años nosotros simplemente hacíamos lo que nos habían dicho.

Después descubrimos que existían otras posibilidades.

Y empezamos a investigar.

Eso tampoco significa que ahora debamos pasar al extremo contrario y considerar que todo alimento comercial es veneno y que cualquier receta casera es saludable.

Eso sería sustituir una creencia por otra.

La nutrición canina merece algo bastante mejor.

Merece información.

Merece formulación.

Merece observar al perro.

Y merece utilizar la evidencia disponible para tomar decisiones razonables.

La alimentación natural sigue siendo nuestra elección para nuestros Bulldogs.

Pero hoy podemos defenderla con un argumento mucho más sólido:

no porque todas las croquetas sean veneno, sino porque creemos que existen alternativas de alimentación natural bien formuladas que pueden adaptarse mejor a determinados perros y a determinados propietarios.

Y esa diferencia importa.

El maratón

Muchos seguidores nos dicen:

«Mi Bulldog come croquetas y está perfectamente».

Y puede ser verdad.

Un perro puede consumir durante años un alimento comercial completo y mantenerse perfectamente saludable.

Por eso no tiene sentido utilizar cada problema de salud como una prueba de que las croquetas fueron la causa.

La alimentación es solamente una pieza de un sistema mucho más grande: genética, peso corporal, ejercicio, ambiente, enfermedades, cuidados veterinarios y muchos otros factores.

Pero precisamente porque hablamos de algo que nuestro perro consume todos los días durante años, merece la pena dedicar tiempo a entenderlo.

No se trata de ganar una discusión entre croquetas y comida natural.

Se trata de saber qué estás poniendo en el cuenco de tu Bulldog.

Y por qué.

Los principales riesgos de la dieta BARF

Los principales riesgos de la dieta BARF

Los riesgos de la dieta BARF existen y hoy los vamos a analizar uno a uno.

La dieta BARF se ha convertido durante los últimos años en una de las alternativas más conocidas dentro de la alimentación natural para perros.

Para algunos propietarios representa una forma de acercarse a una alimentación basada en alimentos frescos y poco procesados.

Pero hay algo que conviene aclarar desde el principio:

BARF no es sinónimo de alimentación natural perfectamente equilibrada.

Es simplemente un determinado enfoque dentro de la alimentación basada en alimentos crudos.

Y como cualquier otra forma de alimentar a un perro, tiene ventajas, inconvenientes y riesgos que debemos conocer.

En BulldogTribe no somos demasiado partidarios de los extremos.

Después de muchos años alimentando a nuestros propios Bulldogs y estudiando nutrición canina, creemos que el objetivo no debería ser seguir una etiqueta porque esté de moda, sino construir una alimentación que sea segura, completa y adecuada para cada perro.

Porque existe entre los riesgos de la dieta BARF uno mucho más importante que discutir si la carne debe estar cruda o cocinada: una dieta mal formulada puede ser nutricionalmente inadecuada aunque todos sus ingredientes sean «naturales».

La evidencia disponible sobre dietas caseras y BARF muestra precisamente que los desequilibrios nutricionales son un problema real cuando las recetas no están correctamente formuladas. (pubmed.ncbi.nlm.nih.gov)

Por eso vamos a analizar los principales riesgos de la dieta BARF.

1. Riesgos de la dieta BARF: microbiológico por manipulación

Este es probablemente de los riesgos de la dieta BARF más evidente de cualquier dieta basada en alimentos crudos.

Cuando manipulamos carne cruda en casa debemos aplicar las mismas medidas básicas de higiene que utilizaríamos con otros alimentos crudos destinados al consumo humano.

El problema no es solamente que el perro pueda enfermar.

También debemos considerar que algunos microorganismos pueden estar presentes en los alimentos y que el perro puede convertirse en un vehículo de contaminación dentro del hogar.

Entre los microorganismos que pueden encontrarse en alimentos crudos están bacterias como Salmonella, Campylobacter o determinadas cepas de E. coli.

Y aquí hay una diferencia importante respecto al artículo original: que un perro pueda tolerar determinadas bacterias mejor que una persona no significa que la carne cruda sea microbiológicamente segura.

La WSAVA advierte de los riesgos microbiológicos asociados a las dietas basadas en carne cruda y señala que los perros pueden eliminar determinados patógenos a través de las heces incluso cuando no presentan signos clínicos. (wsava.org)

Por eso la higiene no es opcional.

4 medidas básicas para reducir riesgos de la dieta BARF

1. Compra productos de proveedores fiables.

Utiliza materias primas destinadas a alimentación animal de proveedores que trabajen con controles sanitarios adecuados. Si compras productos comerciales BARF, comprueba quién los fabrica y cómo se conservan.

2. Lávate las manos después de manipular carne cruda.

Especialmente antes de tocar otros alimentos, utensilios o superficies de la cocina.

3. Limpia adecuadamente los utensilios y superficies.

Los cuchillos, tablas, recipientes y comederos deben limpiarse después de utilizarlos.

4. Mantén la carne cruda separada de los alimentos familiares.

No necesitas convertir tu cocina en un laboratorio, pero sí evitar la contaminación cruzada.

Estas medidas son especialmente importantes cuando en casa viven personas pertenecientes a grupos vulnerables.

2. El perro no es inmune a las bacterias

Este es uno de los puntos que más necesitamos corregir respecto a nuestra versión antigua de este artículo.

Es cierto que los perros tienen características digestivas diferentes a las nuestras y que su sistema digestivo está adaptado para manejar determinados microorganismos que podrían resultar problemáticos para las personas.

Pero de ahí a decir que el ácido del estómago «neutraliza» las bacterias de la carne cruda hay una distancia importante.

Los perros pueden enfermar por consumir alimentos contaminados.

Y aunque no enfermen, pueden eliminar determinados microorganismos por las heces y contaminar el ambiente.

Esto es especialmente relevante cuando hablamos de Salmonella.

Un estudio publicado en PLOS ONE, por ejemplo, encontró una mayor presencia de bacterias resistentes a antibióticos en muestras de perros alimentados con dietas crudas frente a otras dietas estudiadas.

Esto no significa que BARF vaya a provocar una infección en todos los perros, pero sí demuestra que el riesgo microbiológico no puede descartarse simplemente porque «el perro tenga un estómago fuerte». (pubmed.ncbi.nlm.nih.gov)

Por eso no utilizaríamos hoy el argumento:

«Al perro no le pasa nada porque tiene un pH de 1-2».

Es demasiado simplista.

El riesgo existe.

3. Cachorros y perros vulnerables: más precaución

No todos los perros tienen las mismas necesidades ni el mismo nivel de riesgo.

Esto es especialmente importante en cachorros.

Durante el crecimiento, una alimentación desequilibrada puede tener consecuencias mucho más graves porque el animal necesita cantidades adecuadas de energía, proteínas, calcio, fósforo, vitaminas y otros nutrientes para desarrollar correctamente huesos y tejidos.

Por eso una dieta BARF improvisada resulta especialmente poco recomendable durante esta etapa.

No es suficiente con pensar:

«Es un cachorro, así que necesita más carne».

Necesita una dieta completa y equilibrada para crecimiento.

Y esto no es una cuestión exclusiva de BARF. También puede ocurrir con cualquier dieta casera mal formulada.

La literatura veterinaria contiene casos documentados de cachorros alimentados con dietas caseras o crudas desequilibradas que desarrollaron alteraciones graves del metabolismo mineral y del desarrollo óseo. (pubmed.ncbi.nlm.nih.gov)

Por eso, si quieres utilizar BARF con un cachorro, nuestra recomendación es clara:

no improvises la receta.

Trabaja con una formulación nutricional adecuada para crecimiento.

4. Riesgo de desequilibrios nutricionales

Este es, probablemente, uno de los riesgos de la dieta BARF  que más nos preocupa cuando alguien empieza con esta dieta sin suficiente conocimiento.

Porque es muy fácil preparar algo que parece fantástico.

Carne.

Huesos.

Vísceras.

Verduras.

Huevo.

Aceite.

Todo parece natural.

Pero una dieta nutricionalmente completa no se consigue simplemente acumulando ingredientes saludables.

El organismo necesita cantidades adecuadas de numerosos nutrientes y, además, las proporciones entre algunos de ellos son importantes.

¿Dónde aparece el problema?

Por ejemplo, una dieta casera puede aportar mucha carne pero quedarse corta en determinados minerales.

Puede tener una relación calcio:fósforo inadecuada.

Puede presentar déficits de zinc, cobre, yodo, vitamina D, vitamina E u otros micronutrientes.

Y añadir un suplemento al azar tampoco soluciona necesariamente el problema.

Un estudio publicado en 2023 analizó diferentes alimentos caseros para perros y encontró múltiples desequilibrios nutricionales, incluyendo problemas relacionados con minerales y con la relación calcio:fósforo.

Los autores concluyeron que este tipo de dietas necesitan una evaluación nutricional adecuada para garantizar su idoneidad. (pubmed.ncbi.nlm.nih.gov)

Por tanto: natural no significa automáticamente completo.

Y esta frase debería estar pegada en la nevera de cualquier persona que quiera empezar con BARF.

5. Huesos: uno de los riesgos de la dieta BARF

Los huesos forman parte de muchas formulaciones BARF.

Y aquí también debemos evitar los extremos.

No es correcto decir que cualquier hueso provocará una perforación intestinal.

Pero tampoco es correcto decir que los huesos son completamente seguros porque «el perro está diseñado para comerlos».

Dependiendo del tipo de hueso, tamaño, dureza y características del perro, pueden existir riesgos como:

  • fracturas dentales;
  • lesiones en la boca;
  • atragantamiento;
  • obstrucciones;
  • estreñimiento;
  • lesiones gastrointestinales.

Además, los huesos no deben utilizarse simplemente como una manera intuitiva de aportar calcio.

La cantidad de calcio y fósforo de una dieta debe estar correctamente calculada.

Por eso, especialmente en perros pequeños, braquicéfalos, perros que comen con mucha rapidez o animales con determinados problemas dentales o digestivos, conviene valorar cuidadosamente si los huesos son apropiados y en qué formato.

6. Congelar no convierte la carne cruda en segura

Este es otro punto que necesita bastante más precisión de la que le dimos originalmente.

Congelar determinados alimentos puede reducir el riesgo de algunos parásitos.

Pero no convierte automáticamente una carne cruda en un alimento libre de patógenos.

La congelación doméstica no debe considerarse un método universal de eliminación de bacterias como Salmonella.

Y tampoco existe una regla sencilla del tipo:

«21 días congelado = todos los parásitos muertos».

La eficacia depende del parásito, la temperatura real alcanzada, el tiempo y las características del alimento.

Por tanto, congelar puede formar parte de un sistema de control del riesgo, pero no debe utilizarse como argumento para asumir que cualquier carne descongelada es microbiológicamente segura.

Además, hay otro detalle que a menudo olvidamos: el problema no termina cuando el perro se come la carne.

El recipiente, las superficies, las manos y el propio entorno pueden entrar en contacto con microorganismos presentes en el alimento.

7. Los riesgos de la dieta BARF no terminan en el perro: también existe para las personas

Este punto merece una sección propia.

Un perro que consume una dieta cruda puede no mostrar ningún síntoma y, aun así, eliminar determinados microorganismos a través de sus heces.

Esto significa que el riesgo potencial no afecta únicamente al animal.

Hay que prestar especial atención cuando en casa viven:

  • niños pequeños;
  • personas mayores;
  • mujeres embarazadas;
  • personas inmunodeprimidas;
  • personas con determinadas enfermedades.

La WSAVA recomienda extremar las precauciones precisamente por este posible riesgo de transmisión de patógenos.