10 mitos sobre nutrición canina que probablemente has escuchado cientos de veces y que conviene revisar con un poco de sentido común.
Porque si hay un ámbito en el que resulta especialmente difícil separar información, tradición, marketing y opiniones personales, es precisamente la alimentación de nuestros perros.
Durante décadas nos han repetido qué debe comer un perro, cuánto debe comer, qué alimentos son “completos”, cuáles están prohibidos y qué productos necesitamos comprar para mantenerlo sano.
Y muchas veces hemos aceptado todo eso sin hacernos una pregunta bastante sencilla:
¿Qué hay realmente detrás de lo que nos están diciendo?
No se trata de afirmar que todo lo que venden las empresas de alimentación para mascotas sea malo. Tampoco de decir que cualquier dieta casera o cruda sea automáticamente saludable.
Se trata de algo mucho más básico:
aprender a pensar sobre la alimentación de nuestro perro en lugar de aceptar cualquier afirmación porque aparece en un envase, en un anuncio o incluso porque alguien la repite con bata blanca.
En este artículo vamos a revisar 10 mitos sobre nutrición canina y, en algunos casos, también una undécima afirmación que merece entrar en la lista.
Porque cuando hablamos de nutrición, los extremos suelen ser tan poco útiles como el marketing que pretenden combatir.
1. Los perros no pueden comer alimentos crudos
Este es uno de los primeros mitos sobre nutrición canina que encontramos cuando empezamos a investigar sobre alimentación natural.
Y aquí conviene separar dos cuestiones completamente diferentes.
Una cosa es decir que un perro puede consumir determinados alimentos crudos y otra muy diferente afirmar que cualquier alimento crudo es seguro o que una dieta basada en alimentos crudos es automáticamente completa y saludable.
Los perros tienen capacidad para digerir carne y otros alimentos animales sin necesidad de cocinarlos previamente. Su fisiología digestiva no depende de que alguien haya inventado una croqueta y la haya horneado antes de meterla en una bolsa.
Pero eso no significa que podamos coger cualquier carne, dejarla sobre la encimera y asumir que no existe ningún riesgo.
Los alimentos crudos pueden contener bacterias y otros patógenos. La propia AVMA desaconseja actualmente alimentar a perros y gatos con proteínas animales crudas o insuficientemente cocinadas debido al riesgo de contaminación para el animal y para las personas que conviven con él.
Por tanto, el mito no debería ser:
“Los perros pueden comer cualquier cosa cruda sin riesgo.”
La realidad es bastante más interesante:
los perros pueden digerir alimentos crudos, pero la seguridad microbiológica y el equilibrio nutricional de la dieta siguen siendo importantes.
Si eliges alimentación cruda, no confundas “natural” con “sin riesgos”.
2. Mitos sobre nutrición canina: los perros no deben comer huesos
Este es otro de los grandes mitos sobre nutrición canina, aunque aquí la respuesta tampoco puede reducirse a un simple “sí” o “no”.
El tipo de hueso importa.
El tamaño del perro importa.
La forma del hueso importa.
La manera en que se ofrece también importa.
Lo que sí debemos dejar muy claro es que los huesos cocidos pueden ser especialmente peligrosos, porque la cocción puede modificar su estructura y hacer que se astillen.
Pero tampoco significa que los huesos crudos sean completamente inocuos.
Pueden producir fracturas dentales, estreñimiento, obstrucciones o lesiones en el aparato digestivo. WSAVA advierte expresamente sobre estos riesgos.
Entonces, ¿debemos darle huesos a nuestro Bulldog?
Eso depende del sistema de alimentación que utilices, del tamaño y características del perro y de cómo se plantee la dieta.
Y existe otra cuestión todavía más importante:
un perro no necesita comer huesos para recibir calcio si su alimentación está correctamente formulada.
Los huesos pueden formar parte de determinadas dietas, pero no deberían convertirse en una improvisación.
3. El chocolate y la cebolla son mitos inventados para asustarnos
Aquí el artículo antiguo necesitaba una corrección importante.
No.
El chocolate y determinados miembros del género Allium, como la cebolla, pueden ser realmente tóxicos para los perros.
Lo que sí es un error es convertir esta información en una lista de alimentos “prohibidos” sin explicar que la toxicidad depende de la sustancia, la cantidad ingerida, el tamaño del perro y otros factores.
No es lo mismo que un Bulldog de 25 kilos robe una pequeña cantidad de un alimento que ingerir una cantidad elevada de una sustancia tóxica.
Pero tampoco debemos utilizar esto para afirmar que “un poquito no pasa nada”.
Cuando existe un alimento potencialmente tóxico, la actitud sensata es conocer el riesgo y evitar que el perro tenga acceso a él.
Y esto nos lleva a una idea mucho más importante:
no todos los alimentos son iguales y la dosis importa.
Una dieta saludable no consiste en construir una lista interminable de alimentos “buenos” y “malos”. Consiste en conocer las necesidades nutricionales del animal y entender qué cantidad y frecuencia tiene sentido dentro de su alimentación.
4. La nutrición canina es demasiado complicada para que tú puedas entenderla
Este es uno de los mitos sobre nutrición canina que más me interesa desmontar.
No necesitas convertirte en nutricionista veterinario para comprender los principios básicos de la alimentación de tu perro.
Puedes aprender qué son las proteínas, las grasas, los carbohidratos, las vitaminas, los minerales, la energía metabolizable, la condición corporal y las necesidades nutricionales de cada etapa de la vida.
No necesitas saberlo todo.
Pero sí deberías saber suficiente para hacer preguntas.
Porque existe una diferencia enorme entre:
“No sé nada de nutrición y hago lo que me dice el envase.”
y:
“No soy especialista, pero entiendo qué estoy dando de comer a mi perro y por qué.”
La información nutricional puede ser compleja, especialmente cuando hablamos de cachorros, reproducción, enfermedades, dietas terapéuticas o formulaciones caseras.
Pero que exista complejidad científica no significa que el propietario tenga que desconectar el cerebro.
De hecho, la propia WSAVA dispone de herramientas de evaluación nutricional para profesionales y propietarios precisamente porque la nutrición debe individualizarse y no reducirse a una única recomendación universal.
5. Si un alimento dice “completo y equilibrado”, ya no hay nada más que pensar
Este es uno de los mitos sobre nutrición canina que más fácilmente puede confundir a los propietarios.
Una declaración de adecuación nutricional significa que el alimento está formulado para proporcionar los nutrientes requeridos para una determinada etapa de la vida cuando se utiliza según las indicaciones correspondientes.
Eso es importante.
Pero “completo y equilibrado” no significa que todos los alimentos que llevan esa frase sean idénticos, ni que la calidad nutricional pueda juzgarse únicamente leyendo esas tres palabras.
También debemos mirar:
- Ingredientes.
- Densidad energética.
- Cantidad diaria.
- Etapa de vida.
- Necesidades individuales.
- Condición corporal.
- Tolerancia digestiva.
- Calidad y controles de fabricación.
- Cómo responde nuestro perro a esa alimentación.
Y aquí hay algo que muchas personas olvidan:
un alimento puede ser nutricionalmente completo y aun así no ser necesariamente la única forma posible de alimentar correctamente a un perro.
Los perros pueden mantenerse con dietas comerciales completas y equilibradas y también con dietas caseras correctamente formuladas. El problema aparece cuando confundimos “casero” con “equilibrado automáticamente” o “comercial” con “perfecto automáticamente”.
Si quieres profundizar precisamente en la diferencia entre ambas filosofías, merece la pena leer nuestro artículo sobre comida natural frente a croquetas.
6.Mitos sobre nutrición canina: todo alimento procesado es veneno y provoca cáncer
Este es el mito que aparece cuando el péndulo se va completamente hacia el otro lado.
Y tampoco es cierto.
Que prefieras una alimentación fresca o mínimamente procesada para tu Bulldog no significa que puedas afirmar que todas las croquetas son veneno o que todas provocan cáncer.
No tenemos evidencia para hacer una afirmación tan general.
Y precisamente por eso no necesitamos hacerla.
Los alimentos comerciales para perros son productos formulados para proporcionar nutrientes y energía.
Algunos pueden ser más apropiados que otros dependiendo de su composición, calidad, controles y necesidades del animal.
Al mismo tiempo, el hecho de que un producto sea comercial no significa que debamos dejar de analizarlo.
La palabra “pienso”, “natural”, “premium”, “holístico” o cualquier otra etiqueta comercial no sustituye el análisis de lo que realmente contiene el alimento.
El error está en convertir una preferencia alimentaria en una religión.
Ni todo alimento procesado es veneno ni todo alimento natural es saludable por definición.
La pregunta correcta es:
¿Qué alimentación proporciona a mi perro los nutrientes que necesita, en las cantidades que necesita y de una forma que pueda mantener a largo plazo?
No obstante, en Bulldogtribe estamos en contra del pienso cómo solución para la alimentación de tu Bulldog Inglés.
Pensamos que una dieta natural equilibrada supervisada por veterinarios, es de largo lo mejor que puedas ofrecer a tu mejor amigo.
7. Las vitaminas son la solución cuando mi perro no está bien alimentado
Otro clásico de los mitos sobre nutrición canina.
El perro tiene el pelo apagado.
Le damos vitaminas.
Tiene poca energía.
Le damos vitaminas.
Está comiendo mal.
Le damos vitaminas.
Tiene una dieta desequilibrada.
Le damos vitaminas.
Y esperamos que todo se arregle.
No funciona así.
Las vitaminas son nutrientes esenciales y tienen funciones fundamentales en el organismo. Pero más no significa mejor.
De hecho, algunos nutrientes pueden resultar perjudiciales cuando se administran en exceso.
El problema fundamental de una dieta desequilibrada no siempre se soluciona añadiendo un suplemento al azar.
Si la base de la alimentación es incorrecta, lo primero que hay que revisar es la alimentación.
El Manual Veterinario Merck señala precisamente que los desequilibrios nutricionales son un problema especialmente relevante en dietas caseras mal formuladas y que la suplementación indiscriminada de minerales puede provocar desequilibrios.
Antes de comprar diez suplementos para tu Bulldog, haz algo bastante menos espectacular:
mira qué está comiendo realmente.
8. Existe un alimento especial perfecto para cada raza
Este es uno de los mitos sobre nutrición canina donde el marketing tiene un terreno especialmente fértil.
“Alimento para Bulldog Inglés.”
“Alimento para Labrador.”
“Alimento para Yorkshire.”
“Alimento para Pastor Alemán.”
Parece lógico.
Pero una raza no convierte mágicamente a todos sus individuos en animales nutricionalmente idénticos.
Dentro de una misma raza encontramos perros de diferentes edades, tamaños, niveles de actividad, condiciones corporales y estados de salud.
Un Bulldog Inglés obeso y un Bulldog Inglés atlético no tienen exactamente las mismas necesidades.
Un cachorro tampoco necesita lo mismo que un adulto.
Y un perro con una enfermedad determinada puede necesitar una dieta completamente diferente.
Esto no significa que una formulación específica para una raza no pueda tener sentido en determinadas circunstancias.
Significa que la etiqueta de la raza no sustituye a la evaluación individual del perro.
Tu Bulldog no necesita comer algo simplemente porque en la bolsa aparezca una fotografía de un Bulldog.
Necesita una alimentación adecuada para él.
9. Los cachorros necesitan suplementos de calcio para desarrollar huesos fuertes
Este mito puede ser especialmente peligroso.
Y aquí sí conviene ser muy claro:
no deberías añadir calcio por tu cuenta a la dieta de un cachorro que ya está comiendo un alimento completo y equilibrado formulado para crecimiento.
Durante el crecimiento, el calcio y el fósforo deben mantenerse dentro de unos márgenes adecuados.
El exceso tampoco es inocuo.
El Manual Veterinario Merck señala que añadir calcio, fósforo o vitamina D por encima de las cantidades presentes en dietas completas formuladas para crecimiento rara vez es necesario y puede incluso estar contraindicado.
Esto es especialmente importante cuando hablamos de cachorros de razas grandes o de crecimiento rápido.
Si preparas una dieta casera, la situación cambia: necesitas asegurarte de que la receta proporciona las cantidades adecuadas de calcio, fósforo y otros nutrientes.
Pero hay una diferencia enorme entre:
“Mi cachorro necesita calcio.”
y:
“Voy a añadir calcio sin saber cuánto calcio está recibiendo ya.”
La segunda opción es una mala idea.
10. Mitos sobre nutrición canina: comer carne o alimentos crudos vuelve agresivo al perro
Este mito tiene una historia especialmente curiosa.
Según esta idea, si alimentas a tu perro con carne, especialmente cruda, empezará a comportarse como un lobo salvaje y se volverá agresivo.
No existe una base sólida para afirmar que comer proteína animal convierta a un perro equilibrado en un animal agresivo.
El comportamiento canino depende de una combinación enormemente más compleja de genética, aprendizaje, experiencias, entorno, socialización, manejo y estado físico.
La alimentación puede influir en determinados aspectos de la salud y el comportamiento, pero no existe una regla sencilla según la cual:
carne = agresividad.
Del mismo modo, tampoco deberíamos inventar el mito contrario y afirmar que una dieta concreta convierte automáticamente a cualquier perro en un animal tranquilo.
La comida no sustituye a la educación.
No sustituye a la socialización.
No sustituye al entorno.
Y desde luego no determina por sí sola el carácter de un Bulldog Inglés.
10+1. Las dietas caseras son malas y los perros solo deberían comer alimentos preparados para ellos
Este es probablemente el último de los mitos sobre nutrición canina que merece la pena revisar.
Una dieta casera puede ser perfectamente viable.
Pero aquí aparece una palabra que lo cambia todo:
formulada.
El hecho de poner carne, arroz, verduras y huevos en un cuenco no convierte automáticamente esa mezcla en una dieta completa.
Una alimentación casera mal planteada puede producir deficiencias o excesos nutricionales.
Por ejemplo, alimentar durante mucho tiempo a un perro principalmente con carne puede producir un desequilibrio importante entre calcio y fósforo. El Manual Veterinario Merck recoge precisamente este problema en dietas basadas predominantemente en carne.
Por tanto, defender la alimentación natural no significa defender la improvisación.
Si eliges una dieta casera para tu Bulldog Inglés, debes conocer sus necesidades nutricionales y formular la alimentación correctamente.
Y aquí es donde merece la pena aprender.
No necesitas aceptar que la única opción es abrir una bolsa de croquetas.
Pero tampoco necesitas caer en el extremo contrario de pensar que cualquier cosa que salga de una carnicería es automáticamente una dieta completa.
Entonces, ¿qué debemos creer sobre la nutrición canina?
Después de revisar estos 10 mitos sobre nutrición canina, probablemente hayas descubierto algo bastante incómodo:
la realidad es mucho menos sencilla que la publicidad.
No todo alimento natural es bueno.
No todo alimento procesado es malo.
No toda dieta casera es equilibrada.
No todo alimento comercial es idéntico.
No todos los perros tienen las mismas necesidades.
No todos los suplementos son necesarios.
Y no todo lo que se repite en Internet merece convertirse en una verdad.
La alimentación de un perro debería partir de sus necesidades reales.
Edad.
Peso.
Condición corporal.
Actividad.
Estado de salud.
Características individuales.
Y, por supuesto, los alimentos que recibe y las cantidades.
La nutrición canina no debería ser una cuestión de fe
Este es el mensaje más importante que quiero dejarte después de estos 10 mitos sobre nutrición canina.
No quiero que después de leer este artículo cambies automáticamente las croquetas por carne cruda.
Tampoco quiero que mantengas las croquetas simplemente porque alguien te dijo que son “completas”.
Quiero algo mucho más sencillo:
que empieces a hacer preguntas.
¿Qué contiene realmente la alimentación de mi perro?
¿Cuántas calorías está consumiendo?
¿Está en un peso saludable?
¿Su dieta es completa?
¿Está adaptada a su etapa de vida?
¿Hay una razón concreta para darle cada suplemento?
¿Estoy alimentándolo según sus necesidades o según lo que dice una publicidad?
Y si decides utilizar alimentación natural, ¿está correctamente formulada?
La información disponible sobre nutrición canina es enorme y muchas veces contradictoria. Por eso merece la pena acudir también a recursos técnicos que expliquen cómo valorar la alimentación de un perro, en lugar de limitarse a leer opiniones enfrentadas en redes sociales.
La WSAVA, por ejemplo, dispone de unas Guías Globales de Nutrición y herramientas de evaluación nutricional que pueden servir como punto de partida para comprender conceptos como condición corporal, necesidades energéticas y evaluación de la dieta.
Pero tampoco necesitas convertir la alimentación de tu Bulldog en una carrera universitaria.
Empieza por algo mucho más sencillo:
deja de creer automáticamente todo lo que te cuentan.
Aprende.
Compara.
Pregunta.
Y después decide.
Porque la alimentación de tu perro es demasiado importante como para dejarla completamente en manos del marketing.
Y también demasiado importante como para sustituir el marketing de una industria por el marketing del extremo contrario.
Tu Bulldog merece algo mejor que cualquiera de los dos.
