Después de hablar con algunos seguidores de BulldogTribe, hemos decidido volver a uno de los temas que más preguntas genera: las croquetas para perros.
Y aquí queremos empezar de una manera diferente.
Durante años nosotros también dimos por buenas muchas cosas sobre la alimentación canina simplemente porque las habíamos escuchado muchas veces.
Si lo decía el veterinario, aparecía en un anuncio o lo recomendaba una tienda, parecía que no había mucho más que discutir.
Con el tiempo aprendimos algo bastante importante: que un alimento sea comercial, cómodo y nutricionalmente formulado no significa automáticamente que sea la única opción posible para tu perro.
Pero tampoco significa lo contrario: que todas las croquetas sean malas y que cualquier plato de comida casera sea automáticamente mejor.
La nutrición canina es bastante más compleja que eso.
La propia World Small Animal Veterinary Association (WSAVA) recomienda valorar la dieta completa, su adecuación nutricional, el control de calidad y las necesidades individuales del animal, en lugar de quedarse únicamente con palabras como «premium», «natural» o con una lista de ingredientes.
Por eso, en este artículo vamos a revisar 6 aspectos importantes de las croquetas para perros que merece la pena conocer antes de decidir qué va a comer tu Bulldog Inglés todos los días.
1. Producción: procesado no significa automáticamente malo
Una de las críticas más habituales a las croquetas para perros es que se fabrican mediante procesos industriales y a temperaturas elevadas.
Eso es cierto.
Pero aquí conviene corregir una exageración que nosotros mismos hemos utilizado durante años: las croquetas no se fabrican a 1.000 ºC.
El alimento seco suele producirse mediante extrusión, un proceso en el que los ingredientes se mezclan, cocinan y moldean.
Según el Merck Veterinary Manual, las temperaturas utilizadas pueden variar aproximadamente entre 80 y 200 ºC, dependiendo del proceso y del fabricante.
Durante el procesamiento puede producirse pérdida o modificación de determinados nutrientes.
Por eso las formulaciones comerciales incorporan posteriormente nutrientes y se diseñan para alcanzar determinados perfiles nutricionales.
Esto último es importante.
Que una vitamina o un mineral se añada durante la fabricación no significa por sí mismo que sea inútil o de mala calidad.
Lo que importa es que el alimento final proporcione los nutrientes necesarios en cantidades y formas adecuadas y que exista un buen control de calidad.
Por tanto, el argumento realmente interesante sobre las croquetas para perros no es:
«Está procesado, así que es malo».
La pregunta correcta es:
¿Qué contiene realmente el alimento terminado y está correctamente formulado para mi perro?
Y esa es una pregunta bastante más difícil de responder mirando solamente una fotografía bonita del saco.
2. Materias primas: la etiqueta cuenta menos de lo que parece
Otro de los grandes problemas cuando hablamos de croquetas para perros es la obsesión por leer la etiqueta como si fuera una radiografía completa del producto.
No lo es.
Que un alimento indique «pollo», «salmón», «arroz» o cualquier otro ingrediente no nos permite conocer por sí solo la calidad nutricional global de la dieta.
La propia WSAVA advierte de que la lista de ingredientes puede resultar engañosa si se utiliza como único criterio para valorar un alimento.
También recomienda conocer quién formula la dieta, qué controles de calidad se realizan y si el fabricante puede proporcionar información nutricional más completa.
¿Y qué pasa con los subproductos?
Aquí también merece la pena desmontar otro mito.
Un subproducto animal no significa necesariamente un residuo peligroso o un alimento de mala calidad.
Órganos como el hígado, el corazón o determinados tejidos animales pueden aportar nutrientes importantes.
El problema no es que un alimento utilice automáticamente «partes que los humanos no quieren».
El problema sería que el fabricante utilizara materias primas de mala calidad, tuviera controles insuficientes o formulara un producto que no cubriera adecuadamente las necesidades nutricionales del perro.
Por eso, en lugar de preguntar únicamente:
«¿Estas croquetas para perros tienen un 30% de pollo?»
sería mucho más interesante preguntar:
- ¿Quién formula la dieta?
- ¿Es un alimento completo?
- ¿Para qué etapa de vida está formulado?
- ¿Qué controles de calidad realiza el fabricante?
- ¿Puede proporcionar un análisis nutricional completo?
- ¿Existen estudios o pruebas sobre el producto?
Son preguntas bastante menos espectaculares que «¿lleva pollo o subproductos?», pero mucho más útiles.
3. Nutrientes de las croquetas para perros: «completo» no significa necesariamente «ideal para todos»
Aquí llegamos a uno de los puntos que más nos interesa defender en BulldogTribe.
Un alimento comercial como las croquetas para perros puede estar formulado para ser completo y equilibrado.
Eso significa que puede aportar los nutrientes necesarios cuando se utiliza como alimentación principal siguiendo sus indicaciones.
Pero «completo» no significa necesariamente que sea la única forma correcta de alimentar a un perro.
Tampoco significa que todos los perros respondan exactamente igual a la misma alimentación.
Y aquí aparece una diferencia fundamental entre una dieta comercial y una dieta casera: una dieta casera puede ser excelente, pero tiene que estar correctamente formulada.
No basta con poner carne, verduras, arroz y algún suplemento en un cuenco y asumir que ya tenemos una alimentación completa.
La WSAVA recomienda que las dietas caseras se evalúen teniendo en cuenta proteínas, grasas, carbohidratos, vitaminas, minerales, digestibilidad y biodisponibilidad, y aconseja recurrir a un profesional especializado en nutrición veterinaria para formularlas o revisarlas.
Esto es especialmente importante en cachorros, perros gestantes y animales con enfermedades.
Por eso, si decides abandonar las croquetas para perros y pasar a una alimentación casera, no sustituyas simplemente las bolitas secas por un plato improvisado.
Hazlo bien.
Puedes empezar por conocer mejor la alimentación natural en nuestro contenido sobre comida natural para perros.
4. Conservantes y aditivos en la croquetas para perros: no todos son el enemigo
Durante años hemos utilizado una expresión demasiado sencilla: «Las croquetas para perros llevan conservantes y por eso provocan problemas de salud».
Hoy sabemos que el asunto es bastante más complejo.
Los alimentos secos necesitan estabilidad y conservación durante su almacenamiento.
Algunos utilizan antioxidantes y otros aditivos autorizados para mantener sus características y evitar el deterioro.
Por tanto, encontrar un aditivo en la etiqueta no demuestra que ese alimento sea perjudicial.
Lo que sí merece nuestra atención es la calidad global de la formulación y del fabricante.
Y también hay algo que muchas veces olvidamos: un perro puede tener una reacción adversa a un alimento concreto sin que eso signifique que todos los alimentos secos sean malos.
Si un Bulldog presenta diarreas recurrentes, vómitos, picor, problemas de piel o cualquier otro síntoma compatible con una reacción alimentaria, lo sensato es investigar la causa en lugar de asumir automáticamente que «las croquetas para perros» son responsables.
La alimentación puede ser parte del problema.
Pero también puede no serlo.
5. Torsión de estómago: aquí hay que separar experiencia de evidencia
Este es probablemente el punto que más hemos tenido que revisar.
Nuestro primer Bulldog Inglés sufrió graves problemas digestivos y posteriormente una torsión gástrica. Durante años asociamos directamente aquella experiencia con las croquetas para perros.
Y nuestra experiencia es real.
Pero una experiencia personal no demuestra por sí sola una relación causal.
La dilatación-torsión gástrica, conocida como GDV, es una emergencia veterinaria grave y multifactorial.
Se han estudiado factores como comer rápidamente, realizar una única comida diaria y otros elementos relacionados con el manejo y las características individuales del perro.
Además, estudios específicos sobre alimentos secos no permiten afirmar simplemente que «las croquetas causan torsión».
En una investigación sobre diferentes características de los alimentos secos, por ejemplo, varias de las hipótesis relacionadas con ingredientes no mostraron una asociación significativa con el riesgo de GDV.
Por tanto, no sería responsable decirte:
«Si das croquetas a tu Bulldog, tendrá una torsión».
No podemos afirmarlo.
Lo que sí podemos decir es que, ante un perro con antecedentes de problemas digestivos o riesgo de GDV, merece la pena hablar con el veterinario sobre la frecuencia de las comidas, velocidad al comer, ejercicio alrededor de las comidas y composición de la dieta.
Y conocer muy bien los síntomas de una posible torsión.
En BulldogTribe hemos actualizado también este tema en nuestro artículo sobre las principales causas de muerte del Bulldog Inglés.
6. Agua: las croquetas tienen muy poca, pero eso no significa que sean peligrosas
Este es otro punto en el que durante años fuimos demasiado categóricos.
Las croquetas son un alimento seco. El Merck Veterinary Manual señala que los alimentos secos contienen aproximadamente un 10% de agua, frente al contenido mucho mayor de los alimentos húmedos.
Por supuesto, eso significa que un perro alimentado con comida seca necesita obtener más agua mediante la bebida que otro que consume una dieta con un elevado contenido de humedad.
Pero eso no convierte automáticamente el consumo de agua después de comer en algo peligroso.
Tampoco podemos afirmar que beber mucha agua después de comer croquetas provoque una torsión de estómago de manera automática.
De nuevo, la realidad es más compleja.
En nuestro caso, la diferencia que observamos con nuestros Bulldogs al pasar de una alimentación seca a una alimentación con mucha más humedad fue muy evidente.
Con nuestro Bulldog actual, Ettore, hemos observado además que bebe de manera diferente cuando su alimentación contiene una cantidad elevada de agua.
Pero eso es nuestra experiencia, no una regla universal para todos los perros.
Y es precisamente aquí donde creemos que está la parte interesante.
¿Tiene sentido que la dieta aporte agua?
Sí.
Una alimentación con mayor contenido de humedad puede contribuir significativamente a la ingesta total de agua.
Pero eso no convierte automáticamente a un alimento seco en peligroso.
¿Y entonces las croquetas para perros son malas?
Esta es probablemente la pregunta que muchos esperaban después de leer los seis puntos.
La respuesta actual de BulldogTribe es bastante más precisa que la que habríamos dado hace diez años: no todas las croquetas son iguales y no todas son malas.
Existen alimentos comerciales completos y correctamente formulados que pueden cubrir las necesidades nutricionales de un perro.
Pero tampoco creemos que el hecho de que un alimento sea comercial y esté formulado como «completo» obligue a todo propietario a utilizarlo como única alternativa.
También existe la alimentación casera correctamente formulada.
Y existe la alimentación húmeda.
Y existen diferentes alternativas comerciales menos procesadas.
Incluso dentro de la categoría de alimentos secos hay enormes diferencias entre productos.
Por eso, más que entrar en una guerra entre «croquetas buenas» y «comida natural buena», creemos que merece la pena aprender a evaluar la alimentación de nuestro perro.
Nuestra experiencia con la alimentación natural
Aquí sí podemos hablar de nuestra experiencia sin disfrazarla de estudio científico.
Nuestro primer Bulldog, Gino, tuvo durante años problemas digestivos muy complicados.
Cuando finalmente empezamos a investigar seriamente la alimentación y cambiamos su dieta, observamos una transformación que para nosotros fue espectacular.
Pasó de estar prácticamente sin energía a recuperar buena parte de su vitalidad.
¿Demuestra eso que las croquetas fueron la causa de todos sus problemas?
No.
No podemos demostrarlo.
Pero sí demuestra algo mucho más sencillo: la alimentación puede tener una importancia enorme en cómo se encuentra un perro y merece la pena analizarla cuando existen problemas recurrentes.
Con Ettore hemos seguido desde cachorro un enfoque de alimentación natural y nuestra experiencia ha sido también muy positiva.
Lo mismo ocurrió después de sus intervenciones quirúrgicas: su recuperación fue, desde nuestra perspectiva, extraordinariamente rápida.
Una vez más: es nuestra experiencia, no una prueba clínica.
Pero después de tantos años conviviendo con Bulldogs, tenemos claro que la alimentación no debería tratarse como un detalle secundario.
Entonces, ¿Qué debería comer mi Bulldog Inglés?
Esta es la pregunta que realmente importa.
No:
«¿Croquetas sí o no?»
Sino:
«¿Qué alimentación cubre correctamente las necesidades de mi perro y cómo responde él a ella?»
Si utilizas un alimento comercial, busca información más allá del marketing.
Comprueba que sea completo para la etapa de vida correspondiente, quién lo formula, qué controles de calidad realiza el fabricante y qué información nutricional puede proporcionar.
La WSAVA ofrece precisamente una guía específica para ayudar a los propietarios a evaluar estos aspectos.
Si quieres utilizar comida casera, no improvises una dieta basada simplemente en carne y verduras. Una dieta casera también necesita estar correctamente equilibrada.
Y si tienes un cachorro, un perro mayor, un animal con sobrepeso, alergias, problemas digestivos o alguna enfermedad, la individualización de la dieta es todavía más importante.
Puedes empezar por nuestro contenido sobre el Método FES de Nutrición Canina y entender mejor nuestro enfoque sobre la alimentación natural.
El problema no son solamente las croquetas para perros
Después de tantos años hablando de alimentación canina, quizá esta sea la conclusión más importante.
El verdadero problema es dejar de pensar.
Durante años nosotros simplemente hacíamos lo que nos habían dicho.
Después descubrimos que existían otras posibilidades.
Y empezamos a investigar.
Eso tampoco significa que ahora debamos pasar al extremo contrario y considerar que todo alimento comercial es veneno y que cualquier receta casera es saludable.
Eso sería sustituir una creencia por otra.
La nutrición canina merece algo bastante mejor.
Merece información.
Merece formulación.
Merece observar al perro.
Y merece utilizar la evidencia disponible para tomar decisiones razonables.
La alimentación natural sigue siendo nuestra elección para nuestros Bulldogs.
Pero hoy podemos defenderla con un argumento mucho más sólido:
no porque todas las croquetas sean veneno, sino porque creemos que existen alternativas de alimentación natural bien formuladas que pueden adaptarse mejor a determinados perros y a determinados propietarios.
Y esa diferencia importa.
El maratón
Muchos seguidores nos dicen:
«Mi Bulldog come croquetas y está perfectamente».
Y puede ser verdad.
Un perro puede consumir durante años un alimento comercial completo y mantenerse perfectamente saludable.
Por eso no tiene sentido utilizar cada problema de salud como una prueba de que las croquetas fueron la causa.
La alimentación es solamente una pieza de un sistema mucho más grande: genética, peso corporal, ejercicio, ambiente, enfermedades, cuidados veterinarios y muchos otros factores.
Pero precisamente porque hablamos de algo que nuestro perro consume todos los días durante años, merece la pena dedicar tiempo a entenderlo.
No se trata de ganar una discusión entre croquetas y comida natural.
Se trata de saber qué estás poniendo en el cuenco de tu Bulldog.
Y por qué.
