Si tu Bulldog ha dejado de comer de repente, es normal que te preocupes.
Para muchos propietarios, la comida es una de las cosas que más ilusión hace a su perro durante el día. Por eso, cuando un Bulldog que normalmente espera su comida con entusiasmo de repente la rechaza, es inevitable preguntarse:
¿Qué le pasa?
¿Está enfermo?
¿Le duele algo?
¿Se ha cansado de su comida?
¿O simplemente está siendo un Bulldog y se ha puesto selectivo?
La respuesta puede ser cualquiera de estas.
Y precisamente por eso no conviene asumir desde el principio que simplemente no quiere comer porque está aburrido de su alimento.
Una pérdida de apetito puede aparecer por algo relativamente sencillo, pero también puede ser un signo de enfermedad que necesita atención veterinaria.
Mi Bulldog no quiere comer: ¿cuándo debería preocuparme?
Lo primero es diferenciar entre que tu Bulldog haya comido un poco menos de lo habitual y que rechace completamente la comida.
También importa mucho cómo se encuentra el resto del tiempo.
No es lo mismo un perro que un día deja parte de su comida pero sigue jugando, bebiendo, paseando y comportándose normalmente, que un Bulldog que además está decaído, vomita, tiene diarrea, parece tener dolor o no quiere beber.
La pérdida de apetito puede acompañar a numerosas enfermedades y, por sí sola, no permite saber cuál es la causa. Entre ellas pueden encontrarse problemas gastrointestinales, enfermedades sistémicas, infecciones, dolor, alteraciones metabólicas, intoxicaciones o determinados procesos tumorales.
Por eso, antes de pensar que simplemente está cansado de su comida, hay que observar al perro en su conjunto.
¿Por qué mi Bulldog no quiere comer?
Las causas pueden ser muy diferentes.
1. Puede estar enfermo
Una disminución del apetito puede aparecer como consecuencia de enfermedades que afectan al aparato digestivo o a otros órganos.
Algunas posibilidades incluyen:
enfermedades gastrointestinales;
infecciones o procesos inflamatorios;
enfermedades hepáticas;
enfermedades renales;
alteraciones metabólicas;
pancreatitis y otros problemas digestivos;
enfermedades tumorales;
intoxicaciones;
dolor;
determinados problemas neurológicos.
No significa que tu Bulldog tenga ninguna de estas enfermedades.
Significa que la inapetencia es un síntoma demasiado inespecífico como para utilizarla como diagnóstico.
Por eso, si persiste o aparece junto a otros síntomas, merece una valoración veterinaria.
2. Puede querer comer, pero no poder hacerlo
Esta diferencia es especialmente importante.
Un perro puede acercarse al comedero con intención de comer y después abandonar la comida porque masticar, coger o tragar le resulta doloroso o difícil.
Esto se conoce como pseudoanorexia.
Puede aparecer, por ejemplo, con problemas:
dentales;
de encías;
de mandíbula;
de la boca;
de garganta;
del esófago;
de la cavidad nasal.
Por eso no basta con preguntarse:
“¿Tiene hambre?”
También hay que preguntarse:
“¿Puede comer sin que le duela o le resulte difícil?”
3. Estrés o cambios en su entorno
Los perros también pueden modificar su comportamiento alimentario cuando cambia algo importante en su entorno.
Una mudanza, cambios en la rutina, la llegada de otro animal, determinadas situaciones de estrés o incluso modificaciones en la forma habitual de alimentarlo pueden influir en su apetito.
Pero tampoco conviene utilizar el estrés como explicación automática.
Si un Bulldog deja de comer y no sabemos por qué, primero hay que valorar las causas físicas.
4. Puede que no le guste el alimento que le estás ofreciendo
Y aquí llegamos a una posibilidad mucho más sencilla.
Sí: algunos perros pueden rechazar un alimento concreto porque no les resulta suficientemente apetecible.
El olor, la textura, la temperatura, la presentación o simplemente sus preferencias individuales pueden influir en que un perro acepte o rechace una comida.
Y esto también puede suceder con alimentos comerciales perfectamente formulados.
Por tanto, que un perro rechace unas croquetas concretas no demuestra que esas croquetas sean nutricionalmente deficientes ni que estén “envenenándolo”.
Pero tampoco significa que debamos ignorar sus preferencias.
La alimentación de un perro debe tener en cuenta tanto la adecuación nutricional como su capacidad para consumirla de forma suficiente y mantener un buen estado corporal.
¿Puede mi Bulldog haberse cansado de comer siempre lo mismo?
Puede ocurrir que un perro pierda interés por un alimento concreto.
Pero aquí hay que evitar una conclusión demasiado rápida:
“No quiere comer pienso, por tanto el pienso es la causa de su problema.”
No necesariamente.
Si rechaza una marca o una presentación pero acepta otra comida, eso puede apuntar a una cuestión de palatabilidad o preferencia.
Si rechaza cualquier alimento, incluso uno que normalmente le encanta, la situación es diferente y merece mucha más atención.
Y si además presenta vómitos, diarrea, dolor, apatía, distensión abdominal, pérdida de peso o cualquier otro signo anormal, no deberíamos dedicar días a experimentar con diferentes alimentos antes de consultar.
¿Y si mi Bulldog solamente rechaza las croquetas?
Aquí sí puede tener sentido hacer una pequeña observación.
Si tu Bulldog rechaza sistemáticamente un alimento concreto pero mantiene interés por otros alimentos apropiados, puedes comentarlo con tu veterinario y valorar un cambio de dieta.
Una dieta casera o natural también puede ser una opción, pero debe estar correctamente formulada para cubrir las necesidades nutricionales del perro.
Natural no significa automáticamente equilibrada.
Carne, arroz, verduras o cualquier combinación improvisada pueden resultar muy apetecibles y, sin embargo, no proporcionar todos los nutrientes necesarios si se mantienen como dieta habitual.
Por eso, si decides alimentar a tu Bulldog con una dieta casera, es importante que esté correctamente diseñada para su edad, tamaño, estado fisiológico y necesidades individuales.
En BulldogTribe hablamos precisamente de nutrición canina y de las diferentes alternativas en nuestra sección de comida natural para perros.
¿Qué puedo hacer si mi Bulldog no quiere comer?
Antes de cambiar radicalmente su alimentación, observa algunas cosas.
Comprueba cuánto tiempo lleva sin comer
No es lo mismo que haya dejado parte de una comida que lleve muchas horas rechazando cualquier alimento.
La duración importa y también la edad, el estado de salud y las enfermedades previas del perro.
Observa si bebe agua
La falta de ingesta de agua aumenta la preocupación y puede favorecer la deshidratación.
Mira si existen otros síntomas
Presta atención especialmente a:
vómitos;
diarrea;
sangre en las heces o vómitos;
dolor;
abdomen anormalmente distendido;
apatía o debilidad;
dificultad para respirar;
fiebre;
pérdida de peso;
problemas para masticar o tragar;
cambios importantes en el comportamiento.
La combinación de inapetencia con otros signos es mucho más relevante que el rechazo aislado de una comida.
No le fuerces a comer
Si parece tener dolor o dificultad para tragar, intentar obligarlo a comer no soluciona la causa.
Y tampoco conviene administrar medicamentos por nuestra cuenta para intentar estimular el apetito.
Los estimulantes del apetito existen, pero su utilización depende de la causa de la inapetencia y de la valoración veterinaria.
¿Cuándo debo llevar a mi Bulldog al veterinario?
Si tu Bulldog rechaza la comida de forma persistente, parece enfermo o presenta otros síntomas, lo prudente es consultar con un veterinario.
Una referencia veterinaria de urgencias recomienda una evaluación cuando una mascota lleva más de 12 horas sin comer, aunque el nivel de urgencia depende del animal y de su situación clínica. En perros con enfermedades previas, cachorros, perros ancianos o animales que presentan otros síntomas, el umbral para consultar puede ser todavía menor.
Especialmente importante:
si tu Bulldog no quiere comer y además tiene vómitos, dolor abdominal, abdomen distendido, debilidad marcada o dificultad para respirar, no esperes a comprobar si mañana se le pasa.
Necesita valoración veterinaria.
¿Qué pruebas puede necesitar?
No existe una prueba única para descubrir por qué un perro no quiere comer.
El veterinario empezará normalmente por la historia clínica y una exploración física.
Dependiendo de lo que encuentre, puede ser necesario realizar:
análisis de sangre;
análisis de orina;
radiografías;
ecografía;
pruebas específicas del aparato digestivo;
exploración dental u oral;
endoscopia;
otras pruebas de diagnóstico por imagen.
En determinadas enfermedades digestivas, por ejemplo, pueden ser necesarias pruebas adicionales para diferenciar entre problemas intestinales, pancreáticos, metabólicos u otras causas.
El tratamiento dependerá siempre de la causa.
En casos graves en los que el perro no puede alimentarse por sí mismo, el veterinario puede valorar soporte nutricional mediante sonda u otras técnicas hasta que sea capaz de volver a comer con normalidad.
Nuestra experiencia con Gino
En BulldogTribe conocemos muy bien la preocupación que puede provocar un Bulldog que deja de comer.
Nuestro primer Bulldog, Gino, tuvo durante años importantes problemas digestivos.
En nuestro caso, nosotros relacionamos aquellos problemas con la alimentación que recibía en aquel momento y, después de cambiar a una alimentación natural correctamente planteada, vimos una transformación que para nosotros fue evidente: volvió a comer con entusiasmo y mejoraron los problemas digestivos que estábamos observando.
Pero hay una diferencia importante entre contar nuestra experiencia y convertirla en una conclusión científica.
La experiencia de Gino no demuestra que el pienso cause por sí mismo esos problemas en todos los Bulldogs.
Tampoco podemos saber retrospectivamente cuánto contribuyó cada factor a su enfermedad.
Lo que sí nos enseñó aquella experiencia fue algo que seguimos defendiendo:
la alimentación merece mucha más atención de la que normalmente recibe.
No basta con preguntarse si el perro come.
También debemos preguntarnos qué come, en qué cantidad, si mantiene un peso saludable, cómo lo tolera y si la dieta cubre realmente sus necesidades nutricionales.
Puedes conocer mejor nuestra filosofía de alimentación en el artículo sobre el Método FES de Nutrición Canina.
Entonces, ¿qué hago si mi Bulldog no quiere comer?
La primera recomendación es sencilla:
no intentes diagnosticarlo solamente mirando su comedero.
Un Bulldog puede rechazar una comida porque no le gusta, porque ha habido un cambio en su entorno o porque simplemente tiene menos apetito ese día.
Pero también puede estar mostrando el primer síntoma de un problema médico.
Por eso conviene seguir este orden:
1. Observa.
Comprueba cuánto ha comido, si bebe y cómo se comporta.
2. Busca otros síntomas.
Vómitos, diarrea, dolor, apatía, pérdida de peso o dificultad para comer cambian completamente la situación.
3. Valora la comida.
Si rechaza únicamente un alimento concreto pero mantiene interés por otras comidas apropiadas, puede existir un problema de palatabilidad o aceptación.
4. No cambies la dieta de forma improvisada.
Si quieres pasar a comida casera o natural, hazlo con una dieta nutricionalmente completa y adaptada a tu perro.
5. Consulta al veterinario cuando la inapetencia persiste o aparecen signos de enfermedad.
Porque hay una diferencia enorme entre:
“Mi Bulldog no quiere estas croquetas.”
y
“Mi Bulldog no quiere comer.”
La primera puede ser una cuestión de alimentación.
La segunda es un síntoma que merece nuestra atención.
