La dieta BARF para Bulldog Inglés se ha convertido en una de las alternativas más conocidas para quienes quieren dejar atrás una alimentación basada exclusivamente en comida seca y empezar a utilizar alimentos frescos.
Pero alrededor de BARF hay tanta información, tanta publicidad y tantos extremos que resulta difícil saber dónde termina la experiencia personal y dónde empieza la evidencia.
¿Es realmente una buena opción?
¿Qué debe llevar?
¿Cuánta comida necesita un Bulldog Inglés?
¿Puede comer huesos?
¿Es mejor cruda o cocinada?
¿Y cómo evitar que una dieta natural termine siendo simplemente una dieta desequilibrada?
La respuesta no es tan sencilla como «BARF es perfecta» ni como «la comida cruda es peligrosa».
Una dieta BARF para Bulldog Inglés puede plantearse correctamente, pero necesita algo que a menudo se olvida:
planificación.
Y en una raza como el Bulldog Inglés, con sus particularidades digestivas, su tendencia al sobrepeso y sus conocidos problemas dermatológicos, improvisar la alimentación no es una buena estrategia.
En este artículo vamos a explicar qué es realmente la BARF, cómo se estructura, qué puede aportar, cuáles son sus riesgos y, sobre todo, cómo plantearla de una manera mucho más sensata que simplemente llenar un cuenco de carne.
¿Qué es realmente la dieta BARF para Bulldog Inglés?
BARF procede originalmente de Biologically Appropriate Raw Food, aunque también se utiliza como Bones and Raw Food.
En español suele traducirse como alimentación cruda biológicamente apropiada.
La idea general consiste en ofrecer alimentos frescos, principalmente de origen animal y normalmente sin cocinar, en lugar de utilizar exclusivamente alimentos secos o altamente procesados.
Pero aquí conviene hacer una distinción importante.
BARF no significa simplemente dar carne cruda.
Tampoco significa poner un filete, un poco de verdura y un hueso en el cuenco y asumir que el perro ya está perfectamente alimentado.
Una dieta BARF para Bulldog Inglés debe aportar todos los nutrientes que el animal necesita en las cantidades y proporciones adecuadas.
Proteínas.
Grasas.
Calcio.
Fósforo.
Vitaminas.
Minerales.
Ácidos grasos y otros nutrientes esenciales.
Por eso, cuanto más tiempo vaya a mantenerse una dieta casera, más importante es que esté correctamente formulada.
El Manual Veterinario Merck reconoce que los perros pueden mantenerse con dietas caseras adecuadamente formuladas, pero también advierte de que conseguir una alimentación completa y equilibrada en casa no es tan sencillo como seguir una receta improvisada de Internet.
Y esta es probablemente la primera gran diferencia entre una dieta BARF para Bulldog Inglés bien planteada y simplemente «darle comida natural al perro».
¿BARF significa que el perro debe comer exactamente como un lobo?
No.
Esta es probablemente una de las simplificaciones más repetidas cuando se habla de alimentación natural.
Un Bulldog Inglés no es un lobo viviendo en libertad.
Es un perro doméstico que ha evolucionado junto al ser humano durante miles de años y que tiene unas necesidades nutricionales concretas.
Por tanto, no necesitamos intentar reproducir una presa salvaje con absoluta precisión.
Lo importante es entender el principio que existe detrás de la alimentación natural:
utilizar alimentos frescos y formular una dieta que cubra las necesidades nutricionales del perro.
La naturaleza tampoco garantiza que una dieta sea completa.
Un animal salvaje puede pasar hambre, comer solamente una parte determinada de una presa, consumir alimentos con composiciones muy variables o sufrir deficiencias.
«Natural» y «nutricionalmente completo» no son sinónimos.
Ese matiz es fundamental para entender una dieta BARF para Bulldog Inglés sin caer en ninguno de los dos extremos.
¿De qué se compone una dieta BARF para Bulldog Inglés?
No existe una única receta universal de BARF que sirva para todos los perros.
En términos generales, una dieta BARF para Bulldog Inglés puede incluir:
Carne y otras fuentes de proteína animal.
Huesos carnosos o una fuente alternativa de calcio correctamente calculada.
Vísceras y órganos.
Pescado.
Determinados vegetales y otros ingredientes, según la formulación.
Grasas y otros nutrientes necesarios para completar la dieta.
Pero una lista de ingredientes no es todavía una dieta.
Ese es uno de los errores más importantes que debemos evitar.
Carne y fuentes de proteína
La carne constituye una fuente importante de proteína y otros nutrientes.
Puedes utilizar diferentes proteínas como pollo, pavo, conejo, ternera, cordero o determinadas variedades de pescado, siempre teniendo en cuenta la tolerancia individual del perro y la composición global de la dieta.
La variedad puede ser útil, pero tampoco es necesario convertir cada comida en una mezcla de diez animales diferentes.
Una dieta bien formulada no depende de acumular ingredientes, sino de conseguir el perfil nutricional adecuado.
Y esto es especialmente importante si tu Bulldog presenta sospecha de alergia alimentaria.
En ese caso, mezclar constantemente proteínas hace más difícil identificar qué ingrediente puede estar provocando una reacción.
Vísceras y órganos
Las vísceras aportan nutrientes importantes y pueden formar parte de una alimentación natural correctamente planteada.
Pero aquí también aparece un error frecuente:
pensar que cuanto más hígado, corazón u otro órgano añadamos, mejor.
No.
Cada órgano tiene una composición diferente.
Por ejemplo, un exceso de hígado puede aportar cantidades excesivas de vitamina A. Por eso las vísceras deben utilizarse dentro de una formulación completa, no como un «extra saludable» que podemos añadir sin límite.
Huesos
Los huesos son probablemente el elemento que más debate genera alrededor de BARF.
Los huesos carnosos pueden aportar calcio y otros minerales, pero no están exentos de riesgos.
Los huesos cocidos deben evitarse porque pueden astillarse y causar lesiones.
Pero tampoco es correcto afirmar que cualquier hueso crudo es completamente seguro.
WSAVA advierte de riesgos como fracturas dentales, estreñimiento y obstrucciones digestivas. Además, no hay evidencia suficiente para afirmar que dar huesos reduzca por sí mismo la enfermedad periodontal.
Por eso, si se incluyen huesos en una dieta BARF para Bulldog Inglés, deben seleccionarse teniendo en cuenta el tamaño y las características del perro.
Y si existe cualquier duda sobre su utilización, el calcio también puede aportarse mediante una formulación alternativa correctamente calculada.
Pescado
El pescado puede ser una excelente fuente de proteína y determinados ácidos grasos.
Salmón, sardina y otras variedades pueden incorporarse a la dieta según la formulación.
Pero tampoco debemos asumir que cualquier pescado, en cualquier cantidad y preparado de cualquier manera, convierte una dieta en más saludable.
Como ocurre con todo lo demás, importa el conjunto.
Frutas y verduras
Aquí también conviene bajar un poco el volumen de algunos argumentos tradicionales de BARF.
No necesitamos afirmar que las verduras «reproducen exactamente el contenido del estómago de una presa».
Podemos incluir determinados vegetales porque son ingredientes que algunos perros toleran bien y que pueden aportar fibra y otros nutrientes.
Calabaza, zanahoria, brócoli o algunas frutas pueden utilizarse dependiendo del perro y de la formulación.
Pero las verduras no deben utilizarse para rellenar el cuenco simplemente porque «cuantas más, mejor».
Una dieta para perros debe formularse para perros.
¿La dieta BARF para Bulldog Inglés tiene que ser siempre cruda?
No necesariamente.
La palabra BARF se asocia por definición con alimentos crudos, pero existe una diferencia entre defender una alimentación basada en ingredientes frescos y pensar que cocinar ligeramente un alimento convierte automáticamente la dieta en mala.
La cocción puede modificar la disponibilidad de determinados nutrientes y, al mismo tiempo, reduce determinados riesgos microbiológicos.
De hecho, las organizaciones veterinarias que desaconsejan las dietas crudas lo hacen principalmente por los riesgos asociados a patógenos presentes en alimentos de origen animal sin cocinar.
La AVMA desaconseja actualmente alimentar a perros y gatos con proteínas animales crudas o insuficientemente cocinadas por el riesgo de contaminación microbiológica para animales y personas.
Esto no significa que alimentar con BARF sea equivalente a intoxicar al perro.
Significa que la seguridad alimentaria forma parte de la ecuación.
Si preparas comida cruda, debes cuidar especialmente:
- Cadena de frío.
- Higiene de manos y superficies.
- Conservación.
- Manipulación.
- Limpieza de los recipientes.
- Eliminación adecuada de los restos.
Y hay otro punto importante: un perro aparentemente sano puede eliminar determinados microorganismos por las heces sin presentar síntomas evidentes.
Por tanto, en hogares con personas especialmente vulnerables, la decisión de utilizar una dieta cruda merece todavía más prudencia.
Beneficios de la dieta BARF para Bulldog Inglés: ¿qué podemos esperar realmente?
Aquí es donde muchos artículos sobre BARF se convierten en una colección de promesas.
Pelo espectacular.
Piel perfecta.
Dientes limpios.
Menos gases.
Menos heces.
Más energía.
Más defensas.
Más longevidad.
Menos enfermedades.
Y prácticamente una transformación completa del perro.
Conviene separar experiencia personal de evidencia científica.
No existe evidencia suficiente para afirmar que una dieta cruda proporcione de forma general beneficios de salud superiores a una dieta comercial completa y equilibrada o a una dieta casera cocinada correctamente formulada.
WSAVA lo señala expresamente en su documentación sobre dietas a base de carne cruda.
Eso no significa que un perro concreto no pueda mejorar al cambiar su alimentación.
Puede ocurrir.
Especialmente cuando se pasa de una dieta que no estaba funcionando bien para ese individuo a otra mejor adaptada a sus necesidades.
Pero eso no demuestra automáticamente que «BARF cure» el problema ni que todos los perros obtendrán la misma respuesta.
¿Puede mejorar la digestión?
Algunos perros toleran muy bien determinados alimentos frescos y pueden presentar cambios en las heces cuando cambia su alimentación.
Pero una dieta cruda también puede provocar diarrea, intolerancia gastrointestinal e incluso pancreatitis en algunos animales, especialmente cuando contiene demasiada grasa.
Por tanto, no debemos vender BARF como una garantía de digestiones perfectas.
¿Puede mejorar la piel y el pelo?
La alimentación influye en la salud de la piel y el pelo porque los nutrientes son fundamentales para mantenerlos.
Pero dermatitis, alergias, Malassezia y otros problemas frecuentes en el Bulldog Inglés tienen múltiples causas.
Cambiar a BARF no elimina automáticamente ninguna de ellas.
Si existe una alergia alimentaria, lo importante es realizar una estrategia diagnóstica adecuada, no simplemente cambiar diez ingredientes a la vez.
¿Produce menos heces?
Una dieta con distinta digestibilidad y composición puede modificar el volumen y las características de las deposiciones.
Pero «hacer menos caca» no es por sí mismo una prueba de que una alimentación sea nutricionalmente superior.
Lo que nos interesa es que el perro reciba y aproveche los nutrientes que necesita, mantenga una condición corporal adecuada y tenga una buena salud general.
BARF y torsión gástrica en el Bulldog Inglés
Este punto requiere especial cuidado porque el texto original hacía una afirmación demasiado contundente.
El Bulldog Inglés puede presentar problemas gastrointestinales y es una raza que merece atención especial a la hora de controlar peso, tamaño de las comidas y hábitos alimentarios.
Pero no podemos afirmar que las croquetas sean por sí mismas un detonante directo de la torsión gástrica ni que una dieta BARF para Bulldog Inglés la evite.
La torsión-dilatación gástrica es un problema multifactorial.
Por eso, si tu Bulldog tiene factores de riesgo, es más razonable prestar atención a aspectos como el tamaño y frecuencia de las comidas, la velocidad al comer y el manejo alrededor de las comidas, además de seguir las recomendaciones veterinarias que correspondan.
La alimentación no debería convertirse en una falsa garantía de seguridad.
Mi experiencia con la alimentación natural
Aquí sí merece la pena hablar desde la experiencia.
Mi primer Bulldog Inglés llegó a pesar 42 kilos y tenía una alimentación basada principalmente en croquetas.
Terminó desarrollando problemas digestivos importantes y sufrió una torsión gástrica.
Después cambiamos su alimentación y empezamos a utilizar comida natural.
La diferencia que vimos fue enorme: volvió a comer con normalidad, dejó de mostrar interés por las croquetas y dejó de seguir ganando peso como hasta entonces.
Esa experiencia fue una de las razones por las que empecé a cuestionarme muchas de las cosas que durante años había dado por hechas sobre alimentación canina.
Pero una experiencia personal sigue siendo eso:
una experiencia personal.
No demuestra que todas las croquetas provoquen torsión ni que BARF pueda prevenirla.
Sí demuestra algo mucho más sencillo:
la alimentación que funciona para un perro concreto merece ser observada y evaluada, en lugar de asumir que existe una solución universal.
¿Cuánta comida dar con una dieta BARF para Bulldog Inglés?
Aquí tenemos que abandonar una de las cifras más repetidas en Internet:
«dale entre el 2 % y el 8 % de su peso».
Puede servir como punto de partida orientativo en determinados sistemas, pero no es una fórmula universal.
Dos Bulldogs que pesen exactamente lo mismo pueden necesitar cantidades diferentes.
Influyen:
- Edad.
- Peso ideal.
- Condición corporal.
- Actividad física.
- Esterilización.
- Metabolismo individual.
- Densidad energética de la dieta.
- Objetivo: mantenimiento, pérdida o ganancia de peso.
- Estado de salud.
Un Bulldog de 25 kg que necesita perder peso no debería recibir automáticamente el mismo porcentaje que otro Bulldog de 25 kg que hace ejercicio todos los días.
Por eso, para calcular una dieta BARF para Bulldog Inglés de forma seria, es mejor partir de las necesidades energéticas y nutricionales del perro y después ajustar la cantidad según su evolución corporal.
El peso de la báscula es útil, pero no lo es todo.
La condición corporal importa muchísimo.
¿Cómo empezar una dieta BARF para Bulldog Inglés?
Si nunca has utilizado alimentación natural, no necesitas transformar la dieta de tu perro de un día para otro sin ningún plan.
Un planteamiento sensato sería:
1. Conoce el estado actual de tu perro
Peso, condición corporal, actividad, digestión, piel, heces y cualquier problema médico relevante.
2. Decide qué tipo de alimentación quieres utilizar
BARF cruda, alimentación natural cocinada o una combinación cuidadosamente formulada son opciones diferentes.
No tienes que convertirlo en una cuestión ideológica.
3. Formula la dieta
Este es el paso que más se suele saltar.
No basta con conocer porcentajes de carne, hueso y vísceras.
Hay que comprobar que la dieta completa cubre las necesidades de nutrientes.
4. Introduce los cambios de forma controlada
Algunos perros se adaptan rápidamente y otros necesitan una transición más gradual.
Observa las heces, apetito, vómitos, gases y cualquier cambio relevante.
5. Controla la condición corporal
No esperes seis meses para descubrir que tu Bulldog ha ganado cuatro kilos.
Pésalo periódicamente y observa su cuerpo.
6. Revisa la dieta cuando cambien sus circunstancias
Un cachorro, un adulto activo, un perro senior y un perro con una enfermedad no tienen necesariamente las mismas necesidades.
¿Puede un cachorro de Bulldog Inglés comer BARF?
Puede existir una dieta casera para cachorros correctamente formulada, pero aquí el margen de error es menor.
Durante el crecimiento, el equilibrio de calcio, fósforo, energía y otros nutrientes es especialmente importante.
Una dieta predominantemente cárnica puede provocar deficiencias de calcio y problemas esqueléticos. Merck advierte específicamente de los riesgos de las dietas desequilibradas durante el crecimiento.
Por eso no recomiendo experimentar con un cachorro utilizando una receta genérica de Internet.
Si quieres alimentar de forma casera a un cachorro, la formulación debería estar especialmente cuidada.
¿Es mejor BARF que pienso?
No existe una respuesta universal que permita decir que una opción es mejor para todos los perros.
Sí podemos decir algo más útil.
Una dieta BARF para Bulldog Inglés correctamente formulada puede ser una alternativa de alimentación natural.
Una dieta comercial completa y equilibrada también puede proporcionar los nutrientes necesarios.
La comparación real no debería ser:
BARF = natural = bueno
frente a:
pienso = artificial = malo.
Debería ser:
¿Qué está comiendo exactamente mi perro y está cubriendo sus necesidades?
Ahí empieza una conversación mucho más interesante.
Y aquí merece la pena acudir a fuentes que expliquen la nutrición de forma objetiva.
La WSAVA mantiene recursos específicos para propietarios y material sobre dietas a base de carne cruda, precisamente porque reconoce que Internet está lleno de información contradictoria sobre alimentación animal.
Errores que debes evitar con la dieta BARF
Antes de empezar una dieta BARF para Bulldog Inglés, hay varios errores que conviene tener muy presentes:
- Dar solamente carne.
- Pensar que cualquier proporción de huesos sirve.
- Añadir suplementos sin calcular qué aporta ya la dieta.
- Utilizar demasiado hígado.
- Dar huesos cocidos.
- Ignorar el riesgo microbiológico de los alimentos crudos.
- Cambiar continuamente de ingredientes cuando existe una sospecha de alergia.
- No controlar las calorías.
- Pensar que menos heces significa automáticamente mejor nutrición.
- Utilizar una receta diseñada para otro perro.
- Alimentar a un cachorro con una dieta improvisada.
- Creer que «natural» significa «completo».
El último error es probablemente el más importante.
Dieta BARF para Bulldog Inglés: conclusión
La dieta BARF para Bulldog Inglés puede ser una alternativa interesante para propietarios que quieren utilizar alimentos frescos y tener un mayor control sobre lo que come su perro.
Pero precisamente porque tienes más control, también tienes más responsabilidad.
No basta con comprar carne.
No basta con añadir un hueso.
No basta con copiar una tabla de porcentajes.
Y tampoco basta con llamar «BARF» a cualquier cuenco de comida cruda.
Una buena dieta natural debe estar correctamente formulada, adaptada al perro y revisada cuando cambien sus necesidades.
Y si decides utilizar alimentos crudos, debes asumir también la responsabilidad de manipularlos correctamente y valorar el riesgo microbiológico.
Después de años alimentando perros y de haber vivido en primera persona problemas digestivos importantes con mi primer Bulldog, sigo pensando que merece la pena cuestionar muchas de las ideas que hemos aceptado sobre alimentación.
Pero cuestionar no significa sustituir una creencia por otra.
Significa aprender.
Porque si vas a elegir una dieta BARF para Bulldog Inglés, lo mínimo que merece tu perro es que sepas exactamente por qué estás poniendo cada alimento en su cuenco.
Y eso es mucho más importante que cualquier etiqueta, cualquier marca o cualquier gurú de Internet.
Recurso externo recomendado
Para ampliar información con una fuente veterinaria internacional y contrastar especialmente los riesgos y las cuestiones nutricionales de las dietas a base de carne cruda, consulta las Guías Globales de Nutrición de WSAVA.
