Las etiquetas de comida para perros parecen diseñadas para que las leas durante diez segundos, veas una fotografía de un Bulldog precioso, unas palabras como «premium», «natural» o «alta gama» y metas el saco en el carrito.
Pero detrás de una etiqueta hay bastante más información de la que normalmente utilizamos.
Y aprender a leerla puede cambiar completamente la forma en la que eliges la alimentación de tu perro.
Nosotros tampoco lo hacíamos.
Durante años comprábamos la comida de nuestro Bulldog sin detenernos demasiado a analizar qué había realmente dentro de la bolsa. Buscábamos una marca reconocida, una gama supuestamente alta y poco más.
Hasta que nuestro primer Bulldog enfermó y empezamos a prestar atención a algo que hasta entonces habíamos ignorado:
¿Qué estaba comiendo realmente nuestro perro todos los días?
Fue entonces cuando empezamos a mirar las etiquetas de comida para perros con otros ojos.
Y descubrimos algo bastante incómodo.
Una bolsa puede decir muchísimas cosas en la parte delantera.
Pero para saber qué estás comprando realmente, tienes que darle la vuelta.
Porque ahí empieza la parte interesante.
¿Por qué deberías aprender a leer las etiquetas de comida para perros?
Hay una razón muy sencilla:
tu perro no come la fotografía de la bolsa.
Tampoco come el nombre de la marca.
No come la palabra «premium».
No come «natural».
No come «holístico».
Y desde luego no come la fotografía de un filete, un salmón o unas verduras que aparecen enormes en el frontal.
Come lo que hay dentro.
Y eso es precisamente lo que deberías aprender a identificar cuando lees las etiquetas de comida para perros.
No significa que tengas que convertirte en nutricionista veterinario.
Tampoco significa que un ingrediente determinado convierta automáticamente un alimento en bueno o malo.
Significa que deberías ser capaz de responder a unas preguntas básicas:
- ¿Es un alimento completo o complementario?
- ¿Para qué etapa de la vida está formulado?
- ¿Qué ingredientes contiene?
- ¿En qué orden aparecen?
- ¿Qué cantidades se declaran?
- ¿Cuánta proteína, grasa, fibra y humedad tiene?
- ¿Qué aditivos contiene?
- ¿Cuántas calorías aporta?
- ¿Qué cantidad recomienda el fabricante?
- ¿Quién lo fabrica?
- ¿Cómo se conserva?
Con estas preguntas ya empiezas a mirar una bolsa de pienso de una manera completamente diferente.
¿Qué información puedes encontrar en una etiqueta de comida para perros?
Las etiquetas de comida para perros tienen bastante más información de la que normalmente miramos.
Entre los datos que puedes encontrar están:
- Nombre y descripción del producto.
- Si se trata de un alimento completo o complementario.
- Especie y etapa de vida a la que está destinado.
- Lista de ingredientes o composición.
- Constituyentes analíticos.
- Aditivos.
- Cantidad neta.
- Instrucciones de alimentación.
- Fecha de duración mínima.
- Lote.
- Datos del fabricante o distribuidor.
FEDIAF dispone precisamente de una guía específica para interpretar el etiquetado de alimentos para animales de compañía y explica estas categorías y su significado dentro del mercado europeo.
No toda esta información sirve para responder a la misma pregunta.
Y ese es uno de los primeros errores que cometemos.
Miramos solamente los ingredientes.
Pero una etiqueta tiene que leerse en conjunto.
1. Lo primero: ¿es un alimento completo o complementario?
Antes de entrar en la lista de ingredientes, hay una pregunta que deberías responder.
¿Lo que estás comprando es un alimento completo?
Según la guía de etiquetado de FEDIAF, un alimento completo está destinado a proporcionar todos los nutrientes que necesita el animal diariamente cuando se administra siguiendo las instrucciones correspondientes.
Un alimento complementario, en cambio, está pensado para utilizarse junto con otros alimentos o como premio, snack u otro complemento.
Esto parece una obviedad, pero no lo es.
Puedes comprar un producto con una lista de ingredientes magnífica y descubrir después que está diseñado para complementar la alimentación, no para constituir por sí solo toda la dieta.
Por eso, cuando leas etiquetas de comida para perros, empieza por aquí.
Completo no significa automáticamente perfecto.
Pero si quieres utilizar un alimento como base de la alimentación diaria, saber si está formulado como completo es fundamental.
2. La lista de ingredientes: aquí empieza realmente el análisis
La lista de ingredientes es probablemente la parte que más interesa cuando analizamos etiquetas de comida para perros.
En términos generales, los ingredientes se presentan en orden decreciente según su peso en el momento de incorporarlos a la formulación.
Esto proporciona información útil.
Pero cuidado:
no significa que puedas leer simplemente el primer ingrediente y decidir si un alimento es bueno o malo.
Hay que entender cómo están expresados los ingredientes y qué ocurre con ellos durante la fabricación.
Por ejemplo, no es lo mismo un ingrediente fresco con una elevada cantidad de agua que una harina o proteína deshidratada.
Por eso el famoso:
«El primer ingrediente es carne, así que el alimento es bueno».
es una conclusión demasiado rápida.
El primer ingrediente es una pieza de información.
No es el veredicto.
3. «Con pollo», «rico en pollo» y «pollo»: no significan lo mismo
Este es uno de los aspectos más interesantes que puedes descubrir cuando empiezas a analizar etiquetas de comida para perros.
En Europa existen expresiones reguladas para indicar la presencia de determinados ingredientes.
FEDIAF recoge, entre otras, estas referencias:
| Expresión | Cantidad mínima del ingrediente indicado |
|---|---|
| «Sabor a X» | 0 % del ingrediente principal; el sabor procede de un aromatizante |
| «Con X» | al menos 4 % |
| «Rico en X» | al menos 14 % |
| «X dinner/menu» | al menos 26 % |
Esto cambia bastante la forma de mirar un envase.
Imagina una bolsa que en letras enormes dice:
«Con pollo»
Eso no significa que el alimento esté compuesto principalmente por pollo.
Significa que debe contener al menos un 4 % de pollo según esa denominación.
«Rico en pollo» es otra historia: el umbral es al menos del 14 %.
Y cuando se utiliza una denominación del tipo «pollo dinner/menu», el nivel de referencia es al menos del 26 %.
Por tanto, la próxima vez que veas una bolsa llena de fotografías de pollo, no te quedes con la fotografía.
Busca el porcentaje.
4. «Con pollo» tampoco significa necesariamente «26 % de carne de pollo»
Aquí llegamos a un matiz todavía más importante.
Cuando una etiqueta declara un ingrediente de una especie animal, ese porcentaje se refiere al material de esa especie autorizado para alimentación animal.
No debes asumir automáticamente que el porcentaje anunciado equivale exclusivamente a músculo de pollo fresco.
Esto es precisamente lo que hace importante leer la composición completa y no solamente el nombre comercial del producto.
Además, en el etiquetado europeo pueden utilizarse categorías de ingredientes, y FEDIAF explica que estas categorías permiten utilizar diferentes materiales autorizados dentro de ellas.
Por eso expresiones como:
«carne y derivados animales»
merecen que las entiendas antes de decidir si son buenas o malas.
No basta con demonizar la palabra «derivados».
Lo importante es saber qué categoría se está utilizando, qué ingredientes aparecen realmente y qué información adicional proporciona el fabricante.
5. ¿El primer ingrediente tiene que ser carne?
Esta es una de las preguntas más repetidas al hablar de etiquetas de comida para perros.
Y la respuesta es:
no existe una regla tan sencilla.
Los perros necesitan nutrientes, no simplemente una fotografía de carne.
La proteína puede proceder de diferentes ingredientes animales y vegetales, y la calidad de una dieta no se puede determinar exclusivamente por el primer elemento de la lista.
Además, hay que tener en cuenta la concentración de los ingredientes.
Un ejemplo sencillo:
Pollo fresco 30 %
Arroz 20 %
Maíz 18 %
Proteína de soja 12 %
A primera vista alguien podría decir:
«Perfecto. El pollo está primero».
Pero eso no nos dice todavía cuál será la composición nutricional final del alimento.
Y tampoco sabemos, solamente con esa lista, qué cantidades de aminoácidos, minerales, ácidos grasos y demás nutrientes aporta el producto.
Por eso una lectura seria de las etiquetas de comida para perros necesita combinar la composición con los constituyentes analíticos y la declaración de adecuación nutricional.
6. El famoso truco de «dividir los cereales»
Existe otra idea muy extendida:
«Si aparecen varios cereales, el fabricante los ha dividido para que no aparezcan primero».
La realidad es algo más complicada.
La lista de ingredientes se ordena según el peso de los materiales en el momento correspondiente de la formulación, pero los ingredientes pueden presentarse en diferentes formas y concentraciones.
Por ejemplo, no podemos coger automáticamente:
- arroz,
- maíz,
- trigo,
- avena,
sumarlos y afirmar que constituyen necesariamente el porcentaje mayoritario del producto final sin conocer cómo se han incorporado y qué representan nutricionalmente.
Es una de las razones por las que aprender a interpretar etiquetas de comida para perros requiere algo más que repetir trucos encontrados en redes sociales.
Hay que mirar la etiqueta completa.
7. En la etiquetas de comida para perros proteína bruta no significa «cantidad de carne»
Este es otro error muy común.
Puedes mirar la parte posterior de un saco y encontrar:
Proteína bruta: 28 %
Y pensar:
«Perfecto, tiene un 28 % de carne».
No.
Proteína y carne no son lo mismo.
La proteína es un nutriente.
Puede proceder de diferentes fuentes.
Dos alimentos pueden declarar una cantidad de proteína similar y utilizar fuentes proteicas diferentes.
Y aquí aparece una cuestión todavía más importante:
la cantidad de proteína por sí sola tampoco nos dice toda la calidad nutricional de la dieta.
Hay que considerar el perfil de aminoácidos, la digestibilidad, la energía del alimento, el resto de nutrientes y las necesidades concretas del perro.
Por eso, cuando leas etiquetas de comida para perros, no confundas el porcentaje de proteína bruta con el porcentaje de ingredientes cárnicos.
Son cosas diferentes.
8. ¿Qué significan «grasa», «fibra», «cenizas» y «humedad»?
Después de los ingredientes encontrarás normalmente los llamados constituyentes analíticos.
Entre ellos pueden aparecer:
- Proteína bruta.
- Grasa bruta.
- Fibra bruta.
- Cenizas brutas.
- Humedad, cuando corresponde según las condiciones de declaración.
FEDIAF explica que estos datos forman parte de la información obligatoria del etiquetado según el tipo de alimento.
Proteína
Indica el contenido de proteína del alimento, pero no identifica por sí sola su procedencia ni determina automáticamente su calidad.
Grasa
Es una fuente concentrada de energía y también aporta ácidos grasos esenciales.
En un Bulldog con tendencia al sobrepeso, este dato puede resultar especialmente relevante.
Fibra
Puede influir en la digestión, el tránsito intestinal y la sensación de saciedad.
Pero tampoco existe un porcentaje universal de fibra que convierta automáticamente un alimento en bueno.
Cenizas
La palabra puede resultar bastante alarmante.
Pero «cenizas» no significa que el fabricante haya añadido ceniza de chimenea a la comida.
Es una medida analítica que representa el residuo mineral que queda después de incinerar una muestra.
Por tanto, no hay que interpretar la palabra que aparece en las etiquetas de comida para perros literalmente.
Humedad
Este dato es especialmente importante cuando comparas alimentos secos con alimentos húmedos o frescos.
Un alimento con mucha agua tendrá porcentajes de proteína y grasa que no pueden compararse directamente con los de un alimento seco sin tener en cuenta la materia seca.
Y aquí mucha gente comete otro error.
9. No compares porcentajes sin tener en cuenta el agua
Imagina dos alimentos.
Alimento A
- Proteína: 25 %
- Humedad: 10 %
Alimento B
- Proteína: 10 %
- Humedad: 75 %
A primera vista parecería que el alimento A tiene muchísimo más proteína.
Pero contienen cantidades muy diferentes de agua.
Para comparar correctamente la concentración de nutrientes entre alimentos con distinta humedad, puede ser necesario convertir los datos a materia seca.
La fórmula básica es:
Nutriente en materia seca = nutriente declarado ÷ (100 − humedad) × 100
Por ejemplo, un alimento con 10 % de humedad y 25 % de proteína tendría aproximadamente un 27,8 % de proteína sobre materia seca.
Este pequeño cálculo puede cambiar bastante la interpretación de unas etiquetas de comida para perros.
Y es especialmente útil cuando comparas pienso seco, latas, comida húmeda, alimentos deshidratados o productos que se rehidratan antes de servir.
10. Etiquetas de comida para perros: los aditivos no son todos iguales
Llegamos a otra palabra que suele generar miedo al verla en las etiquetas de comida para perros:
aditivos.
Cuando alguien lee «aditivos» en unas etiquetas de comida para perros, muchas veces piensa automáticamente:
«Química = malo».
Pero tampoco funciona así.
Los aditivos pueden cumplir diferentes funciones.
Pueden utilizarse para conservar el alimento, aportar determinadas vitaminas o minerales, estabilizarlo o proporcionar características sensoriales.
Que un ingrediente tenga un nombre químico complicado no significa por sí mismo que sea peligroso.
Y al contrario:
que aparezca la palabra «natural» tampoco convierte automáticamente a un producto en saludable.
Lo importante es saber:
qué sustancia es, para qué se utiliza y en qué cantidad.
Eso es mucho más útil que dividir los ingredientes entre «naturales» y «químicos».
Porque, técnicamente, todo lo que come tu perro está compuesto de sustancias químicas.
11. ¿Qué pasa con los cereales?
Aquí también conviene abandonar los extremos.
Los cereales no son automáticamente veneno para los perros.
Pero tampoco son obligatorios.
Y que un alimento contenga arroz, maíz, trigo o avena no nos permite determinar por sí solo si es adecuado o inadecuado para un perro concreto.
La pregunta debería ser:
¿Qué función tienen esos ingredientes dentro de la dieta completa?
Un perro puede utilizar carbohidratos como fuente de energía y determinados cereales pueden formar parte de alimentos correctamente formulados.
Pero si tu objetivo es analizar la alimentación de tu Bulldog, no necesitas convertir «cereales sí» o «cereales no» en una cuestión religiosa.
Hay problemas mucho más interesantes que resolver:
¿Es completo?
¿Está correctamente formulado?
¿Aporta los nutrientes necesarios?
¿La cantidad de energía es adecuada?
¿Mi perro mantiene una buena condición corporal?
¿Lo tolera bien?
Estas preguntas dicen mucho más que una guerra contra un ingrediente concreto.
12. «Natural», «premium», «holístico» y otras palabras que suenan estupendamente
Esta es probablemente una de las partes más importantes de cualquier guía sobre etiquetas de comida para perros.
Porque hay palabras que venden muchísimo.
Natural.
Premium.
Superpremium.
Holístico.
Biológico.
Salud intestinal.
Piel y pelo.
Digestivo.
Para razas sensibles.
El problema no es que estas palabras existan.
El problema es creer que una palabra comercial sustituye al análisis.
Una bolsa puede tener un diseño precioso y una comunicación extraordinaria y seguir necesitando que leas en la parte posterior las etiquetas de comida para perros.
FEDIAF señala que las alegaciones y la comunicación comercial están sujetas a reglas y que las afirmaciones deben poder justificarse de acuerdo con la normativa aplicable.
Así que no compres solamente porque el envase te cuenta una historia que te gusta.
Lee la historia que aparece en la letra pequeña.
13. ¿Qué significa realmente «para Bulldog Inglés»?
Aquí tenemos otro ejemplo perfecto de marketing que merece ser examinado cuando hablamos de etiquetas de comida para perros.
Una bolsa puede decir:
«Alimento para Bulldog Inglés».
Y eso inmediatamente nos hace pensar:
«Debe estar especialmente diseñado para mi raza».
Puede tener características específicas que hagan que la formulación sea apropiada para determinados perros, pero la fotografía de un Bulldog no convierte automáticamente el alimento en superior.
Dentro de la propia raza hay:
- Cachorros.
- Adultos.
- Seniors.
- Perros esterilizados.
- Perros muy activos.
- Perros sedentarios.
- Perros obesos.
- Perros delgados.
- Perros con alergias.
- Perros con enfermedades digestivas.
- Perros con otras necesidades especiales.
Todos son Bulldogs.
Y no todos necesitan exactamente la misma alimentación.
Por eso, cuando veas «Bulldog Inglés» en unas etiquetas de comida para perros, sigue leyendo.
La raza puede ser una característica relevante.
Pero no es toda la historia.
14. ¿Las etiquetas te dicen si un alimento es bueno?
Aquí llegamos a una conclusión importante.
Una etiqueta no puede responder por sí sola a toda la pregunta.
Sí puede darte muchísima información.
Puede ayudarte a comparar productos.
Puede descubrir contradicciones entre el marketing y la composición.
Puede mostrarte qué ingredientes se utilizan.
Puede ayudarte a detectar si estás comprando un alimento completo o complementario.
Puede ayudarte a entender la cantidad de determinados ingredientes destacados.
Pero no puede decirte automáticamente:
«Este alimento hará que tu Bulldog viva más años».
Ni tampoco:
«Este alimento le provocará una enfermedad».
Para eso necesitaríamos mucha más información.
Y además está el propio perro.
15. Tu perro también forma parte de las etiquetas de comida para perros
Este punto me parece fundamental.
Puedes comprar un alimento perfectamente formulado y descubrir que tu perro no lo tolera bien.
Puede engordar.
Puede adelgazar.
Puede presentar cambios digestivos.
Puede necesitar otra densidad energética.
Puede tener una enfermedad que requiera una alimentación específica.
Puede necesitar una cantidad diferente de la recomendada en el envase.
Por eso no debemos convertir las etiquetas de comida para perros en una especie de examen donde existe una marca que obtiene un 10 y todas las demás suspenden.
La etiqueta es una herramienta.
Tu perro es el otro elemento del análisis.
Cómo leer las etiquetas de comida para perros en 60 segundos
Si tienes una bolsa delante y quieres hacer una primera valoración rápida, yo seguiría este orden:
1. Comprueba si es completo
Si va a ser la base de la alimentación, comprueba que esté destinado a ser un alimento completo para la etapa de vida correspondiente.
2. Mira para qué perro está formulado
Cachorro, adulto, senior, mantenimiento, necesidades específicas, etc.
3. Lee la composición completa
No solamente el primer ingrediente.
4. Busca los porcentajes declarados
Especialmente cuando el envase destaca un ingrediente concreto.
5. Mira los constituyentes analíticos
Proteína, grasa, fibra, cenizas y humedad.
6. Comprueba la energía
Las calorías importan muchísimo cuando tienes un Bulldog con tendencia a engordar.
7. Mira los aditivos
No para asustarte por sus nombres, sino para entender qué función cumplen.
8. Lee las instrucciones de alimentación
Son orientativas, pero te permiten conocer la cantidad recomendada por el fabricante.
9. Comprueba cómo responde tu perro
Peso, condición corporal, heces, digestión, piel, pelo, apetito y estado general.
10. Después mira el frontal
Y no al revés.
Porque cuando ya has leído la parte técnica, las palabras «premium», «natural» o «con pollo» tienen bastante menos poder para impresionarte.
Nuestro error: nosotros tampoco mirábamos las etiquetas
Durante mucho tiempo hicimos exactamente lo que probablemente hace la mayoría.
Comprar una marca conocida.
Buscar una gama alta.
Confiar en la recomendación.
Y seguir adelante.
No porque no nos importara nuestro perro.
Todo lo contrario.
Pensábamos que estábamos haciendo lo correcto.
Hasta que nuestro primer Bulldog empezó a tener problemas de salud y nos vimos obligados a investigar mucho más de lo que habíamos investigado nunca.
Aquello cambió nuestra manera de entender la alimentación.
Y también nos enseñó una cosa:
querer mucho a un perro no significa necesariamente saber alimentarlo bien.
Puedes comprar la comida más cara de la tienda y seguir sin saber exactamente qué estás comprando.
Puedes comprar una marca barata y descubrir que el producto está perfectamente formulado para una determinada necesidad.
Puedes elegir alimentación natural.
Puedes elegir un alimento comercial.
Pero en cualquiera de los casos existe una obligación básica:
entender qué estás dando de comer.
¿Y qué hacemos nosotros?
Nuestra experiencia nos llevó a alejarnos de una alimentación basada exclusivamente en croquetas y a buscar alternativas con ingredientes frescos y alimentos que pudiéramos identificar mejor.
Actualmente utilizamos alimentación natural y, cuando recurrimos a productos preparados, prestamos mucha más atención a su composición, formulación y procedencia.
No porque pensemos que una palabra mágica resuelva la nutrición.
Sino porque después de lo que vivimos con nuestro primer Bulldog, ya no estamos dispuestos a comprar una bolsa simplemente porque diga «premium» en grande.
Y ese es precisamente el objetivo de aprender a interpretar las etiquetas de comida para perros.
No quiero que después de leer este artículo compres una marca concreta.
Quiero que la próxima vez que estés delante de una estantería puedas coger dos bolsas y compararlas tú mismo.
Sin necesidad de creerme a mí.
Sin necesidad de creerle al fabricante.
Y sin necesidad de creer al vendedor.
Conclusión: aprende a leer las etiquetas de comida para perros antes de elegir
Las etiquetas de comida para perros no son tan complicadas como parecen.
Lo complicado es que durante años nos hemos acostumbrado a mirar solamente la parte bonita del envase.
La fotografía.
El nombre.
La raza.
La palabra «premium».
La promesa de salud.
Pero la información realmente interesante está detrás.
Ahí encontrarás la composición.
Los constituyentes analíticos.
Los aditivos.
La declaración de alimento completo o complementario.
La etapa de vida.
Las cantidades recomendadas.
Y toda esa información puede ayudarte a tomar decisiones mucho más conscientes.
No necesitas convertirte en químico.
No necesitas memorizar cientos de ingredientes.
Y tampoco necesitas creer que un solo ingrediente decide si una alimentación es buena o mala.
Aprende a leer el conjunto.
Porque tu Bulldog va a comer esa comida todos los días.
Y si hay algo que merece la pena dedicar unos minutos a entender, es precisamente aquello que introduces en su cuenco todos los días.
La próxima vez que compres comida para tu perro, dale la vuelta a la bolsa.
Primero lee.
Después decide.
