El Bulldog Inglés es un perro extraordinario, pero también es una raza que necesita determinados cuidados específicos.
Su anatomía, su tendencia al sobrepeso, sus pliegues cutáneos y, en algunos ejemplares, sus problemas respiratorios hacen que la prevención tenga una importancia especial.
Y aquí hay una diferencia importante: mantener la salud de tu Bulldog no consiste solamente en llevarlo al veterinario cuando está enfermo.
La salud también se construye todos los días.
Una alimentación adecuada, un peso correcto, ejercicio adaptado, higiene, protección frente al calor y revisiones veterinarias pueden ayudarnos a detectar problemas antes de que se conviertan en algo más serio.
No podemos evitar todas las enfermedades.
Pero sí podemos reducir determinados riesgos y, sobre todo, detectar antes aquello que necesita atención.
Estos son los 5 pasos fundamentales para cuidar y mantenet la salud de tu Bulldog Inglés.
1. Cuida su alimentación y, sobre todo, su peso
La alimentación es uno de los pilares fundamentales de la salud de cualquier perro.
Pero para mantener la salud de tu Bulldog Inglés el control del peso tiene todavía más importancia.
Su estructura corporal y su posible predisposición a determinados problemas respiratorios hacen que unos kilos de más puedan convertirse en un problema mucho mayor que simplemente «estar un poco gordito».
Un perro con sobrepeso necesita realizar más esfuerzo para moverse y, en los ejemplares con problemas respiratorios asociados a su conformación, el exceso de peso puede empeorar todavía más la tolerancia al ejercicio y al calor.
Por eso no debemos valorar el estado corporal únicamente por lo que marque la báscula.
Hay que observar:
- la condición corporal;
- la cantidad de grasa;
- la musculatura;
- la cintura;
- las costillas;
- la evolución del peso con el tiempo.
La WSAVA recomienda utilizar sistemas estandarizados de evaluación de la condición corporal para valorar si un animal está en un peso adecuado. (wsava.org)
¿Y qué debería comer un Bulldog?
Aquí existen diferentes opciones.
Un alimento comercial completo puede cubrir las necesidades nutricionales del perro.
También podemos optar por una alimentación casera correctamente formulada.
Lo importante es que la dieta sea nutricionalmente adecuada, segura y adaptada a las necesidades individuales del animal.
En BulldogTribe apostamos por la alimentación natural y puedes conocer nuestro enfoque en este artículo sobre comida natural para perros.
Y si quieres entender mejor las diferencias entre alimentación seca y natural, también puedes leer nuestro artículo sobre croquetas vs comida natural.
Pero recuerda: natural no significa automáticamente equilibrado.
La calidad de la alimentación depende de cómo esté formulada.
2. Ejercicio sí, pero adaptado al Bulldog
El ejercicio es necesario para mantener la salud de tu bulldog.
Pero un Bulldog Inglés no debe ejercitarse como si fuera un Labrador, un Border Collie o un perro diseñado para correr durante horas.
El objetivo no es conseguir que termine exhausto.
El objetivo es mantenerlo activo de una forma compatible con sus características.
Los paseos moderados y regulares pueden ayudar a mantener una buena condición corporal y musculatura, además de proporcionar estimulación física y mental.
Pero existe un elemento que en esta raza debemos vigilar especialmente:
El calor.
Los perros braquicéfalos pueden tener mayores dificultades para disipar el calor debido a las características de sus vías respiratorias.
Por eso debemos evitar el ejercicio intenso durante las horas más calurosas y prestar atención a signos como:
- jadeo excesivo;
- respiración muy dificultosa;
- debilidad;
- desorientación;
- vómitos;
- colapso.
El golpe de calor es una emergencia veterinaria.
Y en un Bulldog Inglés no debemos esperar a que haga un calor extremo para empezar a preocuparnos.
Temperatura, humedad, intensidad del ejercicio, condición física y capacidad respiratoria del propio perro pueden cambiar considerablemente la tolerancia al esfuerzo.
Por eso, especialmente durante el verano, es mucho más sensato realizar los paseos cuando las temperaturas sean más bajas y evitar esfuerzos innecesarios.
3. Higiene: presta especial atención a piel, pliegues, orejas y dientes
Un Bulldog puede parecer un perro que no necesita demasiados cuidados porque tiene el pelo corto.
Pero el pelo corto no significa mantenimiento cero.
Sus características físicas hacen que determinadas zonas necesiten atención regular para mantener la salud de tu bulldog.
Los pliegues de la cara
Los pliegues pueden acumular humedad, grasa, restos de comida y suciedad.
Si permanecen húmedos durante demasiado tiempo, pueden favorecer problemas cutáneos.
Por eso conviene revisarlos regularmente y mantenerlos limpios y secos, utilizando productos adecuados cuando sean necesarios.
No hace falta convertir la limpieza en una operación complicada.
La clave es la regularidad.
Las orejas
También conviene revisar las orejas periódicamente.
Si aparecen mal olor, secreción, enrojecimiento, dolor o el perro empieza a sacudir continuamente la cabeza, no deberíamos limitarnos a limpiar y esperar.
Puede existir una otitis u otro problema que necesite tratamiento veterinario.
Los dientes
La salud oral también forma parte de la salud general.
El cepillado dental regular es una de las herramientas más eficaces para ayudar a controlar la acumulación de placa, y algunos perros necesitan además revisiones y limpiezas profesionales.
No deberíamos asumir que una alimentación concreta sustituye automáticamente a la higiene dental.
4. Vacunación y prevención de parásitos
La medicina preventiva no consiste solamente en vacunar al perro una vez al año y olvidarnos de él.
El protocolo adecuado depende de factores como:
- edad;
- estilo de vida;
- lugar donde vive;
- viajes;
- contacto con otros animales;
- enfermedades previas;
- exposición a determinados parásitos.
Por eso el calendario para mantener la salud de tu bulldog debe individualizarse con el veterinario.
Las vacunas protegen frente a enfermedades infecciosas importantes y, dependiendo de la enfermedad, también pueden contribuir a reducir la circulación de determinados agentes infecciosos dentro de la población.
Además está la prevención frente a parásitos internos y externos.
Pulgas, garrapatas y determinados parásitos intestinales no son simplemente una molestia.
Algunos pueden transmitir enfermedades y otros pueden producir problemas importantes en determinados animales.
Por eso no conviene esperar a encontrar una garrapata para empezar a pensar en prevención.
Puedes consultar también nuestra guía específica sobre vacunas del Bulldog Inglés.
5. Revisiones veterinarias y detección precoz
Este probablemente sea el punto más fácil de resumir: no esperes a que tu Bulldog esté claramente enfermo para llevarlo al veterinario.
Las revisiones periódicas permiten valorar aspectos que muchas veces pasan desapercibidos en casa y mantener la salud de tu bulldog al día.
Peso.
Condición corporal.
Piel.
Oídos.
Boca.
Corazón.
Respiración.
Articulaciones.
Y, dependiendo de la edad y las características del perro, pueden ser necesarias pruebas adicionales.
Además, los Bulldogs merecen una atención especial a determinados problemas relacionados con su conformación.
Si notas cambios en:
- la respiración;
- la tolerancia al ejercicio;
- el peso;
- el apetito;
- la digestión;
- la piel;
- la movilidad;
- la conducta;
- la capacidad para dormir cómodamente;
no deberíamos asumir simplemente que «es cosa de la raza».
Algunas cosas pueden ser características habituales.
Otras necesitan una valoración veterinaria.
Y cuanto antes detectemos un problema, más posibilidades tendremos de actuar sobre él.
Un sexto cuidado que en un Bulldog no podemos olvidar: el calor
Aunque hemos incluido el calor dentro del ejercicio, merece una mención independiente porque en un Bulldog Inglés puede ser especialmente importante.
Los perros braquicéfalos presentan un riesgo elevado de problemas relacionados con el calor.
Y no solamente durante una carrera.
Un paseo largo.
Una habitación mal ventilada.
Un coche.
Una terraza expuesta al sol.
Un día húmedo.
Incluso una actividad que en otro perro parecería completamente normal.
Pueden convertirse en situaciones peligrosas.
Por eso en los meses de calor conviene:
- evitar las horas centrales del día;
- proporcionar siempre acceso a agua;
- buscar zonas frescas y ventiladas;
- evitar esfuerzos intensos;
- nunca dejar al perro dentro de un vehículo;
- observar constantemente su respiración.
Y si el perro empieza a mostrar signos de golpe de calor, no debemos esperar a ver si se recupera solo.
Es una urgencia veterinaria.
La prevención no significa vivir preocupado
Mantener la salud de tu Bulldog no significa pasar el día buscando enfermedades.
De hecho, debería ser justo lo contrario.
La prevención sirve para poder disfrutar más tranquilamente de nuestro perro.
Una buena alimentación.
Un peso adecuado.
Ejercicio adaptado.
Higiene.
Prevención de enfermedades infecciosas y parásitos.
Revisiones veterinarias.
Protección frente al calor.
Son cosas relativamente sencillas.
Y cuando se convierten en hábitos, dejan de ser una preocupación constante.
¿Y qué pasa con las enfermedades propias del Bulldog?
Aquí también conviene ser realistas.
No existe una alimentación, suplemento, rutina o producto capaz de garantizar que un Bulldog nunca tendrá problemas de salud.
La genética y la conformación tienen un peso importante.
Por eso nuestra responsabilidad no es intentar encontrar una fórmula mágica.
Es reducir los factores de riesgo que sí podemos controlar y detectar pronto aquello que no podemos evitar.
Y esto resulta especialmente importante en una raza con características anatómicas tan particulares.
Conclusión: 5 pasos para mantener la salud de tu Bulldog Inglés
Si tuviéramos que resumir todo el artículo, nos quedaríamos con estos cinco puntos:
1. Alimentación y peso
Proporciona una alimentación nutricionalmente adecuada y controla su condición corporal.
2. Ejercicio adaptado
Mantenlo activo, pero sin exigirle esfuerzos incompatibles con sus características físicas.
3. Higiene
Presta atención a pliegues, piel, orejas, dientes y cualquier cambio que aparezca.
4. Prevención
Mantén al día las vacunas y la prevención de parásitos siguiendo las recomendaciones de tu veterinario.
5. Revisiones
No esperes a que aparezca un problema evidente para comprobar cómo está.
Y añadiríamos una regla especial para esta raza:
protege siempre a tu Bulldog del calor.
El objetivo no es conseguir un perro que nunca enferme.
Eso no existe.
El objetivo es darle las mejores condiciones posibles para mantenerse saludable y, cuando aparezca un problema, detectarlo y tratarlo cuanto antes.
Porque al final la salud de nuestro Bulldog no depende de una única decisión.
Depende de todas las pequeñas decisiones que tomamos por él cada día.
Buenos comentarios ,yo soy nuevo en esto sus consejos me ayudarán mucho.
Hola Alejandro, gracias por el comentario. Esto es lo que intentamos hacer con este proyecto: ayudar a otros dueños de bulldogs a no cometer nuestros mismos errores. Un saludo.